Cultura, comunidad y construcción de paz | Un diálogo con Minerva Solano, directora del IMCC

Cultura, comunidad y construcción de paz | Un diálogo con Minerva Solano, directora del IMCC

La directora del Instituto Municipal de Cultura dialoga con ESPEJO alrededor del concepto de cultura y la visión a partir de la cual el IMCC busca generar una mayor cohesión social y el reconocimiento y apropiación de la ciudadanía sobre sus derechos culturales. “La cultura es una de las vías con mayores posibilidades de generar la empatía que necesitamos alentar en las personas”, sentencia.

A partir de la concepción de la cultura como un hecho social que abarca todos los aspectos de la vida humana en comunidad, la directora del Instituto Municipal de Cultura, Minerva Solano Moreno, busca que la contribución de la actual administración municipal deje una clara huella sobre los culichis y la manera en que estos conciben, valoran y experimentan su realidad cultural.

Durante mucho tiempo, indica, los institutos de cultura se han ocupado de promover y apoyar la realización de actividades artísticas en recintos como museos, teatros y espacios abiertos; sin embargo, añade, estas actividades forman parte de un todo más amplio.

“A nosotros nos interesa pensar en ese todo más amplio y generar las condiciones para que las personas reflexionen que las actividades culturales son todas aquellas en las cuales encontramos sentido a nuestra existencia, un sentido de identidad, un sentido de comunidad, un sentido de expresión de nuestras ideas”, abunda.

“Ese es el pensamiento que anima a este instituto y que por ello tenemos que pensar nosotros también en tratar de crear esas condiciones para que se dé ese encuentro”.

¿Qué es cultura?

Para la directora del IMCC debe tenerse en cuenta que la cultura no solo se refiere a las artes o a los usos y costumbres de los grupos humanos. “La cultura es una expresión de nuestra condición como seres humanos pensantes”, explica, y añade que al ser seres gregarios, las personas tenemos la necesidad de compartir la vida con otras personas, ya sea sentimientos, ideas, juicios, etc.

“En esa necesidad de estar con otras personas por sobrevivencia es que buscamos compartir nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestras ideas, nuestros pensamientos, nuestros juicios, y eso nos lleva a querer materializarlos, y al querer materializarlos es que empezamos a crear cultura”, explica.

¿Cómo surge?

“El hombre crea cultura en el momento mismo en que materializa sus expresiones y sus ideas a través de un código de expresión”, explica Solano Moreno.

Entre estos primeros códigos cuenta a las pinturas rupestres, las primeras marcas cuneiformes, las esculturas y diversos ritos antiguos. “Todo lo que el hombre creó en su momento para dárselo a entender y explicárselo al otro es la cultura y surge de una preocupación fundamental que es, ¿qué sucede cuando morimos? ¿por qué vivo?”

De estas cuestiones trascendentales, continúa, es de donde surgen casi todas las expresiones culturales, desde ritos funerarios, pinturas, bordado, construcción, etc.

“El hombre dio cuerpo e hizo objetivo ese mundo interior que es subjetivo e inmaterial, pero que tiene una necesidad de compartir”.

Lee más: Transformar con cultura | Los 12 proyectos que invitaron a soñar a jóvenes de sindicaturas

Lo utilitario y lo simbólico

En un inicio los pueblos originarios del mundo construyeron, de manera natural, su cultura como una amalgama entre la parte utilitaria y la parte simbólica; dicho de otro modo, aquello que era necesario realizar para satisfacer las necesidades de vida en sociedad también integraba ya un significado profundo para esas sociedades. Era necesario que, además de ser útil, todo objeto tuviera también un significado.

“Las vasijas, los ídolos o muchos de los objetos que nosotros encontramos como obra de arte egipcio, mesopotámico o prehispánico, en realidad eran objetos de la vida cotidiana que integraban este sentido utilitario y este sentido simbólico”, explica.

En aquel entonces existía la conciencia de que la cultura de los pueblos se expresaba en todo aquello que les rodeaba.

Sin embargo, después de la revolución industrial, la automatización y la producción en serie hubo un salto lógico en las sociedades occidentales en el que se perdió “un poco” la conexión entre lo utilitario y lo simbólico.

Pero, considera Solano Moreno, aun así todo lo que el hombre ha creado es cultura y es necesario conocerla y reflexionarla para poder apreciarla, valorarla y en última instancia darle un sentido a nuestra existencia.

Cinco ejes

Es en este sentido que el Instituto Municipal de Cultura de Culiacán (IMCC) busca a través de sus programas y políticas, generar cada vez más encuentros de las personas con su vida cultural.

Para esto, el IMCC ha definido 5 ejes que guian la labor y los programas llevados a cabo por esta institución. Estos son:

  1. Derechos y los hábitos culturales
  2. Memoria, patrimonio y vida comunitaria
  3. Espacio público
  4. Ecosistemas culturales
  5. Imaginación, pensamiento y creatividad

A través de estos ejes, es que el IMCC realiza actividades y crea políticas enfocadas a temas como la construcción de nuestra memoria a partir del patrimonio cultural y como esto se puede integrar a la vida comunitaria; el realizar eventos en espacios públicos como un lugar de encuentro en donde estamos en colectividad y podemos pensar en un nosotros más que en un yo; impulsar la concepción de que la cultura es el resultado de la interacción del hombre con otras personas y con su entorno, y la transformación que hace de su entorno natural; y la creación de espacios para la reflexión y el análisis de la cultura como un objeto de estudio.

“A través del ejercicio del hecho cultural podemos propiciar en las personas reflexiones, conciencia, podemos propiciar en las personas experiencias para alimentar su espíritu, su manera de enfrentar este mundo, de estar, podemos incidir en las maneras de concebir nuestra convivencia, nuestra relación con la naturaleza y podemos también plantearnos repensar otras maneras de estar, repensar otras maneras de organización social, repensar otras maneras de relación con el medio ambiente, repensar otras maneras de crear aquello que necesita nuestra sociedad para poder encaminarse hacia horizontes más optimistas”, reflexiona en este sentido.

Lee más: Transformar con cultura | ¿Tienes un proyecto cultural para las sindicaturas?.. El IMCC te apoya

Cultura y paz

En el tema de como incide el desarollo cultural en la generación de una cultura de paz, Solano Moreno señala que la cultura es una de las vías que tiene mayores posibilidades de “generar entendimiento, de generar la comprensión, de generar esta idea de compasión, de empatía que necesitamos fortalecer en las personas”.

En este orden de ideas es que, añade, al ser una experiencia compartida, la cultura nos alienta a pensar en un nosotros, pensar en la colectividad, es ser conscientes de que existen más personas, diferentes a mí pero que también son valiosas y que vale la pena conocerlas”.

Por que “a veces este sistema de vida, nos ha tornado o nos ha alentado a ser individualistas, pensar solo en mí mismo, en mi beneficio, por mi propio interés sin pensar en los otros”.

LO DIJO:

“La cultura es un hecho social, es una experiencia compartida, es una experiencia colectiva en la cual podemos ir generando esos espacios de dialogo, de entendimiento, de comprensión y de empatía por el otro”.

– Minerva Solano Moreno. Directora del IMCC.


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]