¿Por qué combatir la corrupción es importante? | Un diálogo con Haydeé Pérez Garrido, directora de Fundar

¿Por qué combatir la corrupción es importante? | Un diálogo con Haydeé Pérez Garrido, directora de Fundar

Corrupción no es una palabra de moda, sino un acto doloso en contra de la sociedad, ¿pero cómo entenderla?

Haydeé Pérez Garrido, directora de Fundar, Centro de Análisis e Investigación A.C., lo explica de la siguiente manera:

En buena medida, gracias a la corrupción, podemos explicar la pobreza, podemos explicar la injusticia, podemos explicar la desigualdad, podemos explicar la falta de cuestiones básicas que nos importan a todos”, aseguró.

Que no tengamos buenos servicios de salud, que no tengamos buena educación, que no tengamos buenos aparatos de justicia que funcionen, que no tengamos buen transporte… en buena medida es gracias a la corrupción”.

Otra manera de explicar la corrupción sería con un ejemplo:

“Cuando el Estado deja de cumplir con trabajar, no para satisfacer las necesidades del grueso de las personas, sino trabajar para privilegiar a unos pocos, entonces se pervierte y la democracia y el sistema deja de funcionar”, señaló.

En el contexto local, la corrupción podría verse traducida de distintas maneras, por ejemplo, en las deficiencias del transporte público, la falta de mantenimiento en las calles y el alumbrado, el tipo de servicio de recolección de basura y el desorden en la construcción de fraccionamientos con irregularidades, entre otros.

Sin embargo, no lo es todo.

La corrupción, explica la directora de Fundar, no solo debe pensarse como un acto que proviene únicamente de funcionarios públicos, sino también de particulares.

Para cumplir las expectativas antes mencionadas en el caso local, habría que comenzar a revisar a los concesionarios del servicio de transporte, las constructoras y empresas que hicieron o repararon las calles de la ciudad con mala calidad y los particulares que promueven “moches” para ganar esas obras o evitar ser sancionados.

 

Además, hay otro nivel de corrupción, el que no involucra a servidores públicos, sino que solo se da entre particulares.

Pérez Garrido establece que hay tres premisas importantes para comprender cómo funciona la corrupción:

1.- Parte de una pregunta: ¿Qué entendemos por corrupción?

Si se cree que solo es un tema de funcionarios, no hemos entendido nada, porque entonces la estrategia es cacería de brujas, una cuestión de personas y no es así. Es un problema extendido que interactúa con el sector privado. No es un problema de personas, señala la investigadora.

2.- Si entendemos que la corrupción se da únicamente por el incumplimiento de los marcos normativos, de estado de derecho, entonces las estrategias son muy limitadas, porque hay corrupción ilegal… habría que preguntar qué estrategias podrían desmontar las redes de corrupción y que se reproducen fuera del marco estatal, indicó.

3.- Los efectos de la corrupción: No solo es preguntar cuánto cuesta la corrupción. Sí, es importante valorar el tema económico. Como dato, dijo, el Inegi reveló que en 2017 la corrupción costó 2 mil 200 pesos a cada sinaloense, situación que coloca a esta entidad como la segunda con mayor percepción de corrupción estatal, también establece que el 64 por ciento de las empresas prefieren pagar “moches” para agilizar trámites.

Pérez Garrido dijo que hay que trascender las consecuencias más allá de las económicas, porque se ignoran las afectaciones que la corrupción sistémica hace en contra de las personas.

¿Entonces cómo comprenderla?

Los grandes esquemas de la corrupción en obra pública no solamente son económicos, tienen afectaciones en los derechos, como la salud y la educación.

Si las escuelas públicas carecen de mobiliario, no tienen condiciones como aire acondicionado pese al clima que se tiene el Estado, la calidad educativa es deficiente y se condiciona la estancia de los niños por cuotas, entonces es un foco de corrupción.

Si los hospitales no cuentan con camas o medicamentos suficientes, no tienen los servicios necesarios para la atención de enfermedades crónicas, o si hay una mala calidad de atención, entonces es un foco de corrupción.

Se pueden citar más ejemplos, pero todo ello debe observarse como algo que trasciende a funcionarios públicos y agrega a particulares.

¿Cómo combatirla?

Fundar establece que el combate a la corrupción no debe ser una lucha con participación exclusiva de las élites, es decir, no nada más de organizaciones empresariales o académicas, sino de grupos históricamente excluidos, como migrantes, la comunidad LGBT, mujeres, indígenas, campesinos, niños y niñas.

Con una ciudadanía que participe efectivamente y que tiene las condiciones para participar, porque entonces estás previniendo los actos de corrupción, porque la antesala de la corrupción o de una de las formas de la corrupción es la posibilidad de tomar decisiones discrecionales o que tengas la posibilidad de abusar de tu poder sin que haya consecuencias”, dijo Pérez Garrido.

Para la integración de todos esos grupos, la directora de Fundar establece que se debe crear condiciones de seguridad.

Cuando hay un ambiente de inseguridad, de hostigamiento, de acoso, criminalización, pues justamente lo que se quiere es desincentivar la participación”, señaló.

Para lograr esas condiciones, las organizaciones civiles, grupos sociales y minorías deben buscar empatar en una agenda común, con estrategias de cuidado y protección, y a partir de ello iniciar a cuestionar por las situaciones que se viven en colonias, pueblos, comunidades y ciudades del Estado.


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