Los conquistadores del SNTE en Sinaloa | El análisis de Alejandro Luna

Los conquistadores del SNTE en Sinaloa | El análisis de Alejandro Luna

 

¿A qué fueron enviados a Sinaloa–con credenciales, vehículos, viáticos y dinero del SNTE–Rafael Rodríguez, Adolfo Rojas, Víctor de la Torre, Román Verdugo, Francisco Javier Doria, Francisco Javier Rico, Julio Gómez, Antonio Rocha, Erik Ramírez, entre otros, diseminados en todo el estado?

La divulgación de la propuesta de reglamento para la elección de dirigentes sindicales seccionales del SNTE, aprobada por el Consejo Nacional y enviada al Tribunal Federal de Conciliación para la toma de nota que permita lanzar las convocatorias para elección, ha generado una gran cantidad de críticas y cuestionamientos en torno al proceso, tanto en las diversas expresiones interesadas en contender por las dirigencias seccionales, como en las grandes expresiones políticas nacionales y que van desde la exigencia de eliminar candados para permitir que todos los miembros del sindicato tengan derecho a ser candidatos, aún sin haber tenido ninguna representación sindical previa, y la aclaración de que podrán votar y ser votados todos los jubilados, hasta la propuesta de que primero se dé el proceso de cambio del comité nacional, organizado por un árbitro externo e imparcial, como plantean coincidentemente –y sin ir juntos–la CNTE y Maestros por México.

Las pláticas de las expresiones políticas con las autoridades federales en busca de un acuerdo podrían generar algunas modificaciones en la propuesta que permitan garantizar la postulación de aspirantes sin antecedentes–es lo que más se reclaman en las bases–, y asegurar el voto y la participación de los jubilados, sin embargo, el planteamiento de que primero se haga el cambio del comité nacional se antoja poco probable, ya que no se tiene –y difícilmente se podría crear en el corto plazo–una figura que sirva como árbitro externo e imparcial, con la capacidad y la experiencia para coordinar un proceso nacional tan complejo por sus dimensiones y, sobre todo, por las complejidades de su cultura política sindical.

Desconocer la estructura y la normatividad institucional del SNTE –y depositar el mando de manera transitoria en un árbitro imparcial, externo, creado ex profeso para organizar el proceso de elección y cambio del comité nacional–, implicaría la ausencia de gobierno sindical por el tiempo que dure el proceso y el riesgo de ingobernabilidad en la confrontación de las diversas expresiones en pugna por el control del SNTE. Y, en el mejor de los casos, el cambio de un grupo por otro en la nueva dirigencia sindical, lo cual no garantiza necesariamente la democratización sindical.

Desde esta perspectiva, lo más probable es que, si se modifica la propuesta de reglamento, se logre la mayor apertura a la participación de aspirantes a contender por las dirigencias seccionales, eliminando “candados” y, quizá, la garantía de “piso parejo” en los procesos electorales para evitar que las dirigencias seccionales en turno, y los enviados del comité nacional, interfieran para favorecer a sus propios candidatos, como ha estado sucediendo en Sinaloa, donde cerca de una decena de enviados del comité nacional, encabezados por el delegado, Noé Rodríguez García, recorren el estado con “charola”, viáticos, vehículos, papelería y recursos económicos del SNTE, en plan de “conquistadores”, diciendo lo que se tienen que hacer y por quién votar, y apabullando a los maestros para formar, y asegurarle votos, a lo que ellos llaman “planilla institucional” que les asegure mantenerse en el poder aún con el voto universal.

Es decir, en vez de venir a dialogar con las diversas expresiones interesadas en el relevo del comité seccional de Edén Inzunza, para garantizar un proceso democrático y transparente, como es el compromiso del dirigente nacional Alfonso Cepeda, están usando los recursos y la autoridad del SNTE para operar la estrategia de construcción de una planilla que les garantice la continuidad del grupo de Edén Inzunza, –fuertemente repudiado en las bases magisteriales– ¿Esa es la encomienda que les dio le dirigente nacional Alfonso Cepeda Salas o son los soldados de Noé Rodríguez que vienen a preparar la tierra para sembrar dirigentes seccionales que lo elijan líder nacional en el 2024?

¿A qué fueron enviados a Sinaloa –con credenciales, vehículos, viáticos y dinero del SNTE– Rafael Rodríguez, Adolfo Rojas, Víctor de la Torre, Román Verdugo, Francisco Javier Doria, Francisco Javier Rico, Julio Gómez, Antonio Rocha, Erik Ramírez, entre otros, diseminados en todo el estado?

Si bien la credencialización y la elaboración de un padrón confiable es una tarea necesaria para asegurar la transparencia en el proceso de elección –al parecer esa fue la única encomienda que les fue asignada por la dirigencia nacional–, los enviados del CEN coordinados por el delegado Noé Rodríguez están yendo más allá en un contrasentido al engañar a los maestros diciendo que están formando “la planilla institucional” usando los recursos y la investidura el SNTE nacional, cuando en realidad todas las planillas de aspirantes que participen en el proceso serán “planillas institucionales” porque son parte de la institución sindical.

Es decir, el SNTE son todos los miembros y por tanto todos los que participen, sin embargo, los enviados pretenden confundir a los maestros de Sinaloa diciéndoles que la planilla que ellos están formando, “su planilla”, de “su grupo”, es la “institucional”, lo cual es un engaño, es inmoral y es constitutivo de un delito, pues están usando los recursos y el nombre de la institución sindical para favorecer a su grupo y perjudicar a todos los demás que también son institución SNTE. ¿Está enterado Alfonso Cepeda de lo que están haciendo sus enviados en Sinaloa, o lo está traicionado su amigo, el delegado Noé Rodríguez, al incitar a un complot contra la democratización del SNTE para allanarse el camino hacia la dirigencia nacional en el 2024?

Si bien, hacer el proceso de elección de la dirigencia nacional primero que los seccionales, o hacerlos de manera simultánea, resultaría harto complejo y riesgoso, sólo para permitir el cambio de grupo en el poder –que no garantiza la democracia–, la elección de dirigencias seccionales con nuevas reglas tampoco asegura la transición democrática si se limita la participación y se siguen usando la estructura y los recursos del SNTE para asegurar la continuidad de las mismas expresiones en el poder, por lo que la modificación del reglamento de elección –si se acuerda modificarlo entre el gobierno y las fuerzas nacionales–, deberá asegurar el piso parejo para todas las expresiones y establecer reglas claras para sancionar el favoritismo de los árbitros o el uso de los recursos del SNTE a favor de candidaturas particulares leales a la actual dirigencia, y no sólo en el tiempo formal de las campañas, sino desde su arribo con una encomienda vinculada con el proceso electoral.

Y si Noe Rodríguez y su equipo de enviados del CEN quiere formar una planilla en Sinaloa con el equipo del dirigente local Edén Inzunza, para fortalecer sus aspiraciones a la dirigencia nacional en para el 2024, están en todo su derecho de participar en el proceso y contender con “su planilla”, como todos los demás, pero tiene que decirlo. Que es “su planilla”. No es la planilla institucional. Institucionales son todas. Además, debe dejar de usar el nombre y los recursos del SNTE para hacerse proselitismo.

Alfonso Cepeda ha sido muy claro en que “ya no hay línea” del CEN hacia las secciones, y que “se acabó el dedazo” en la elección de dirigente seccionales, pero Noe Rodríguez recorre el país –no sólo Sinaloa–, dando “línea” a nombre del CEN del SNTE para para inducir la elección de dirigentes seccionales leales a su grupo, en este 2020, que representa la misma burocracia sindical que ha ostentado el poder en el SNTE en los últimos 30 años y que pretende perpetuarla en el proceso electoral del 2024, donde él pretende ser electo líder nacional, desoyendo y desafiando el clamor generalizado del magisterio nacional que quiere democracia y nuevos liderazgos.

Si bien es cierto que Cepeda no puede tener el control de todo lo que hace la enorme estructura nacional del SNTE, tampoco puede desoir los señalamientos públicos de las irregularidades que están cometiendo algunos miembros de la estructura nacional, usando los recursos del SNTE, movidos por ambiciones personales. ¿Cómo le explica Alfonso Cepeda al presidente López Obrador, que Noé Rodríguez no le hace caso y que sigue interviniendo para imponer dirigentes seccionales en nombre del comité nacional, incumpliendo su compromiso de democratizar el SNTE?


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]