Salud mental para bienestar escolar | El análisis de Keyko Miranda

Salud mental para bienestar escolar | El análisis de Keyko Miranda

La salud mental en niñas, niños y jóvenes implica alcanzar además de su pleno desarrollo emocional, habilidades sociales saludables y elementos suficientes para enfrentar los problemas que puedan presentarse durante los años venideros.

La primera infancia es la etapa en la que se inicia el aprendizaje y la socialización, es el momento de la adquisición, maduración y consolidación de las funciones elementales; y la adolescencia, supone un tiempo muy vulnerable, con desequilibrios constantes debidos a los múltiples cambios físicos, intelectuales, emocionales y sociales que implica.

La educación es uno de los derechos fundamentales de la niñez y juventud, lo cual implica que estos deben recibir una educación que tenga como propósito primordial su desarrollo integral. Para lograr este objetivo, y con relación a la serie de sucesos violentos que se han presentado en últimas fechas y que no representan de ninguna manera un hecho aislado, es indispensable la construcción de ambientes escolares seguros, inclusivos y libres de violencia y discriminación.

En ese sentido y tomando en cuenta que en nuestro país debe prevalecer el interés superior de la niñez en todas las decisiones y actuaciones de las autoridades, garantizando plenamente sus derechos; es que debemos insistir en la necesidad de realizar el análisis y diagnóstico sobre la violencia en planteles de educación básica, tal y como lo estableció la recomendación 48/2019 emitida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Luego de tener esa claridad a través del referido diagnóstico se deberá elaborar y emitir un programa de prevención, atención y erradicación de la violencia escolar, que no implique la vulneración de ningún otro derecho fundamental. Sino en el que se establezca la preparación e intervención de todos los actores escolares, tanto directivos, docentes, autoridades y padres de familia.

En la medida en la que todos estemos informados y preparados para dar frente a situaciones de alarma, mecanismos de prevención, contemos con protocolos de atención adecuados y convenientes, escuela para padres, acompañamiento y preparación de docentes y directivos, reglas de sana convivencia obtenidas a través de un consenso, mecanismos para la solución pacífica de conflictos, podremos garantizar el derecho de nuestros niños y jóvenes a una vida libre de violencia y su desarrollo integral.

Cabe reconocer el esfuerzo del gobierno estatal que a través del programa “Pura prevención, puro Sinaloa”, que se puso en marcha en septiembre de 2019, en una colaboración entre la Secretaría de Educación Pública y Cultura, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Seguridad Pública y que atenderá aproximadamente a 32 mil jóvenes con temas como adicciones, sexualidad, salud mental, redes sociales, entre otros. Lo que indica que las autoridades competentes identifican ya el problema y están dispuestos a combatirlo.

No debemos olvidar que esta es una tarea que nos compete a todos, cada uno desde su responsabilidad como autoridades, docentes, familias y sociedad. Dejemos de buscar soluciones temporales y en cambio, generar una estrategia integral que consagre erradicar todo tipo de violencia, desde un enfoque de derechos humanos que ponga hincapié en el cuidado de la salud mental de la niñez y juventud.

 

SOBRE EL AUTOR

Keyko Miranda Sandoval es directora de estudios jurídicos en Mexicanos Primero Sinaloa.


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