Víctimas de la moda | ¿Matamos la tusa o la dejamos viva?

Víctimas de la moda | ¿Matamos la tusa o la dejamos viva?

La has escuchado, eso no está a discusión.

El más reciente hit de Karol G y Nicki Minaj se ha apoderado de cada estación de radio, de los playlist de las plataformas de stream, en los setlist de los djs de cada bar y de cada fiesta de la ciudad, en las tiendas del centro o mientras viajas en un Lomita-Cañadas. La Tusa está en todas partes.

Con un mediano éxito al inicio el tema musical se convirtió en un tornado, en un primer lapso por los memes que originó el escuchar a Minaj cantando en español  y su famoso ‘toro este llanto por nara’, para luego convertirse en un éxito de empoderamiento tras rupturas amorosas, para luego develar la existencia de un ‘perreoverso’, un universo musical en el que diferentes temas de reguetón existen, hasta ser ahora un fenómeno utilizado para campañas publicitarias indirectas, como el caso Panamá.

¿Porqué tusa?

En palabras de la propia Karol G, es un estado de ánimo en el que las personas se obsesionan con una relación amorosa que ya ha terminado y no pueden dejarla ir, de ahí la frase ‘disque pa’matar la tusa’. En tiempos en el que la salud mental y las relaciones tóxicas se han convertido en tópicos muy comentados en diferentes plataformas y analizado por expertos, es normal que el público joven la adopte como un himno de fiesta.

El ‘reguetón sad’ ha venido a convertirse en un importante pilar para mantener vivo al género y que ha sido adoptado adultos jóvenes y adolescentes, como una contraparte de las líricas y ritmos enérgicos y alegres que caracterizan al género caribeño. ‘Perrear’ llorando es cada vez más común y las baladas pop han sido sustituidas por los más dolorosos temas de Bad Bunny, Karol G o J Balvin.

¿Tusa Elitista?

‘La tusa es de nacos’, lo dijo hoy una chica en el autobús.

Si nos ponemos un poco serios, podemos citar un análisis titulado ‘El Reggaeton y sus efectos en la conducta de los adolescentes’ de Laura Ceballos, de la Universidad de Palermo, quien habla del reguetón y sus líricas no se perciben de la misma forma a través de los diferentes estratos sociales, asegurando que:

“Las clases sociales bajas no tienen el mismo criterio que lo tiene una persona que ha tenido una educación escolar completa, el reggaeton es una género que desde sus principios ha sido escuchado por las clases bajas. Las clases altas que consumen este tipo de música los hacen más por moda que por tradición. Como es un género tan popular y su ritmo hace que la letra sea fácil de recordar tiene una mal influencia en la mente de sus consumidores aunque no se den cuenta”.

Por su parte, los nuevos exponentes del reguetón han optado por separarse del pasado agresivo, misógino e hípersexualizado del género, incluso al grado de intentar convertirlo en un estandarte en diferentes luchas sociales como movimientos libertarios y el empoderamiento de la mujer.

Tusa dividida

Ahora, con la popularización del tema que en su inicio fue apoyado principalmente por mujeres y la comunidad lgbt+ y que ahora se ha expandido a un público heterosexual, surge una nueva discordia que podría pasar desapercibida como una simple broma en redes sociales o bien ser analizada debido al poder de su mensaje.

No son solo los hombres cisgénero cantando la tusa, el núcleo de esta disputa disfrazada de memes yace en la apropiación de espacios seguros de las mujeres y de la ciudadanía lgbt+ por el público masculino, traducido en la burla hacia comportamientos y formas de interactuar propias de sectores vulnerados.

La tusa de Karol G no es solo un éxito musical de fin de año, sino que se convierte en una revelación misma dentro del género, que ahora comienza a ser dominado por mujeres, que une a fragmentos sociales en su lucha contra el patriarcado, que evidencia comportamientos de exclusión a la heteronorma, que devela el elitismo de los más simples comentarios y que nos hace replantearnos como los temas cotidianos resguardan ideologías y problemática sociales de gran impacto.

Efecto Tusa

Lo interesante del impacto de Tusa, sobre todo entre el mercado milenial y la generación Z, es como saca a relucir roces y enfrentamientos que se mantienen vivos, ahora con mayor fuerza en redes sociales y que tienen su origen en el machismo.

Por otra parte, Tusa pone de manifiesto de manera simbólica el tema de la salud mental, la codependencia y la depresión en tiempos en los que hablar de ello es justo y necesario.


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