“En la Ceaip queremos ser cómplices de la ciudadanía” | Un diálogo con José Alfredo Beltrán

“En la Ceaip queremos ser cómplices de la ciudadanía” | Un diálogo con José Alfredo Beltrán

Con Beltrán Estrada, la Ceaip busca convertirse en cómplice de la ciudadanía y empoderar a los ciudadanos para defender su derecho a saber. “Ocupamos plantearnos ese reto, ¿cómo vamos a incorporar a más y más ciudadanos a la vigilancia del quehacer público gubernamental?”, se cuestiona.

A unos cuantos meses de dejar las libretas, plumas y grabadoras, que durante más de dos décadas fueron sus herramientas de trabajo en el campo del periodismo, y asumir su nueva responsabilidad al frente de la Comisión Estatal de Acceso a la Información Pública de Sinaloa (Ceaip), José Alfredo Beltrán Estrada tiene más claro que nunca la importancia de los datos abiertos en la construcción de sociedades democráticas y transparentes.

Pero sobre todo, conoce de primera mano la urgencia de que la ciudadanía asuma el poder que le da la Ley de Acceso a la Información Pública y se acerque a los organismos institucionales que, como la Ceaip, fungen como un mediador para que el ciudadano pueda ejercer libremente ese derecho.

A través de un diálogo con ESPEJO, Beltrán Estrada abunda en la importancia de los datos abiertos, las oportunidades y limitantes que ha supuesto la rápida evolución de las tecnologías de la información y el reto que supone empoderar a cada vez más ciudadanos.

“La información te empodera, en ese sentido la lógica nuestra es empoderar ciudadanos”, sentencia.

Jose Alfredo Beltrán, comisionado presidente de la Ceaip. FOTO: Rolando Carvajal/Revista ESPEJO.

José Alfredo, ¿cuál es la importancia para las sociedades democráticas de contar con información abierta?

Mira, la importancia de los datos abiertos es fundamental porque a partir de datos tú tienes un rastro, una evidencia, un indicio de que un servicio público no está funcionando o que un ente público está favoreciendo a cierto proveedor.

Los datos te sirven como una guía, como una ruta para resolver problemas y darles solución.

Entonces a partir de todos estos datos que nos entregan los entes públicos, nosotros podemos comprender realidades, atender problemáticas sociales, problemáticas de orden doméstico y precisamente en ese sentido invitar a la ciudadanía a que utilice leyes de transparencia.

Existen ahora esfuerzos institucionales y ciudadanos que están entrándole al tema de la transparencia y los datos abiertos. ¿Consideras tú que ese esfuerzo está bajando a la base social? ¿Cómo debería llegar el mensaje a ellos?

Yo creo que aún son muy precarios, muy insuficientes los esfuerzos desde la sociedad civil.

Por lo general son grupos muy interesados en problemáticas específicas, por ejemplo estos chavos de Mapasin que están haciendo una labor extraordinaria, y otras asociaciones ciudadanas que empujan temáticas de seguridad y vialidad, etc.

Falta construir más base social, falta construir ciudadanía, falta que nosotros rompamos los cercos burocráticos, la resistencia que todavía hay en entidades públicas.

Hay que decirlo con todas sus letras, sí hay resistencias porque la historia del poder político en este país ha sido el del control total de las libertades, de los organismos ciudadanos, etc.

Entonces yo aspiro a romper muchos de los diques y poder entrar a las universidades, a las instituciones, a las colonias, tener la posibilidad de ir a acercarles herramientas de acceso a la información a comunidades apartadas de la sierra.

A lo mejor si nosotros entramos a esas comunidades vamos a tener más masa crítica, vamos a tener más agentes de cambio social, precisamente transformando sus entornos, cuidando el presupuesto, combatiendo todas estas manifestaciones de la corrupción que van desde el nepotismo, conflicto de intereses, etcétera, y vamos a generar un ambiente de mejores oportunidades.

¿Es un esquema idílico, utópico? Pues depende de la óptica con que se mire, pero si tú desde la institución tienes la voluntad política y combates la simulación que existe es un camino avanzado.

¿Se puede hablar del derecho a la información pública como un ‘superpoder’ aun no ‘desbloqueado’ por gran parte de la ciudadanía? En ese sentido, ¿ves la labor de la Ceaip como una lucha por abrir los ojos y desbloquear esa habilidad que la Ley otorga a la gente?

Bueno es fundamental, la información es poder. La información es vital, cada una de las problemáticas requiere ciudadanos despiertos y exigentes para mover y sacudir a veces esa modorra institucional que hace que las cosas se vean de una manera burocratizada, muy lenta.

Información es poder y en efecto la Ley, el marco jurídico existente, la creación de estos órganos de transparencia está enfocada a potenciar las capacidades ciudadanas para que esta gente pregunte, cuestione, accione ct exija sobre todo a los gobernantes una mayor calidad de los servicios públicos y una trasparencia total en todo el ejercicio presupuestal.

Tú tienes una larga experiencia en el periodismo y eso te ha dado la oportunidad de trabajar con información y datos. En los últimos años ha habido avances tecnológicos que han cambiado drásticamente la manera en que se genera, almacena y circula la información. ¿Desde tu óptica como ha sido esta evolución?

Con un ejemplo: En 1997 inicio mi carrera periodística y era prácticamente imposible conocer el sueldo real de un servidor público. Antes teníamos acceso a un documento muy genérico sobre datos escuetos e inconexos respecto al ejercicio presupuestal.

Hoy, 22 años después, podemos tener acceso a tomos, a varios tomos del presupuesto y es una labor titánica de análisis, de conexión de datos, de comparar la estadística, de detectar donde puede haber un sesgo en el ejercicio o asignación presupuestal.

Ha evolucionado de tal manera que hoy prácticamente se requiere que el periodismo, el reportero, el investigador, el académico tenga instrumentos mínimos de análisis para aterrizar problemáticas sociales y te pongo algunos ejemplos fundamentales en esto:

Cada vez hay más ciudadanos pidiendo información y cada vez hay más ciudadanos haciendo la chamba que antaño hacían los reporteros de investigación. Es decir, ya hay más gente dispuesta a asumir como propia la tarea de transformar su realidad…

Hay que estar atentos porque muchos de estos temas se están sofisticando, la corrupción va a ser difícil de erradicar. Si la podemos combatir, si la podemos acotar, si la podemos paliar, pero hay que decirlo con todas sus letras: los actores de poder de todo tipo van a buscar estrategias para que esto sea más refinado, más sofisticado.

De ahí entonces que el reto de los ciudadanos es precisamente ir acotando y ¿cómo lo acotas?  Con datos abiertos, con información pública.

Haz comentado que la Ceaip está rebasada en cuanto a capacidad operativa, pero por otro lado, dices que hace 20 años era prácticamente imposible contar con un documento. Esto demuestra un giro de 180 grados en el tema de información pública. ¿En qué coyuntura se encuentra el tema de la transparencia? ¿Hacia dónde va?

Mira, uno de los retos es bajar de esa nube la información que es numerosa. El ejercicio de acceso a la información pública ya no se remite en un reportero solitario, se traduce en muchos más ciudadanos que están tocando las puertas de los sujetos obligados para pedir información que en muchos casos tiene que ver con problemáticas desde que no te reconocen una antigüedad en tu puesto laboral hasta exigir por ejemplo la licencia de construcción del edificio de enfrente o de al lado que puede alterar o afectar tu calidad de vida.

Entonces, ¿cómo podemos nosotros traducir estas problemáticas en retos?

Bueno, hay que aterrizar estas acciones a más grupos de jóvenes, amas de casa, estudiantes, abrir la puerta de las universidades públicas y privadas, cambiar el modelo de socialización.

Focalizar el esfuerzo en estudiantes que ya pueden ejercer el derecho y en ese sentido ser replicadores de esos derechos para que esa masa crítica vaya creciendo de tal manera que se exija al poder público crear transparencia proactiva y sitios de información pública muy focalizada para que el ciudadano de a pie tenga claro que ya hay portales que van a responder a sus inquietudes de información.

Ocupamos nosotros desde la autoridad plantearnos ese reto, como nosotros vamos a incorporar más y más y más ciudadanos en la vigilancia del quehacer público gubernamental.

¿Cómo ha sido tu experiencia al pasar del periodismo hacia esta nueva responsabilidad?

Ha sido una experiencia muy apasionante. Descubres que el poder, la esencia del poder, es servir a la sociedad, transformar realidades.

Le estamos diciendo a esos ciudadanos que aquí estamos, somos tus aliados, somos tus cómplices para que ejerzas tu derecho a saber y que resuelvas lo que tú quieras.

Entonces, desde la trinchera del servicio público, desde la institución pública, se puede servir a la gente.

Desde el periodismo tú contribuyes a generar opinión pública, a desnudar corrupción, a exhibir diversas problemáticas y carencias sociales. Pero desde el servicio púbico puedes contribuir también a transformar esa realidad, entonces es muy padre, tu accedes a espacios de poder pero desde una óptica de ser aliados de ciudadanos para transformar esa realidad.

¿Será la información el primer paso para resolver las problemáticas sociales?

Sin duda alguna, tener acceso a la información pública, ser lector de noticias, seguir noticieros de radio, estar pendiente del discurso público, construir conocimiento alrededor de tu círculo cercano, desde la familia, la comunidad, el templo, etc. te permite precisamente empoderarte porque la información te empodera, en ese sentido la lógica nuestra es empoderar ciudadanos.

¿Extrañas salir a reportear, andar en los eventos, cuestionar a las autoridades?

Fíjate que si pero creo que tengo tanto trabajo y hay una entrega casi total a la nueva responsabilidad que descubres otros placeres.

Descubres precisamente que a través de una posición de poder público puedes incidir e influir en cambios y transformaciones y eso es muy padre, eso lo compensa precisamente con la parte del reporteo, del andar preguntando y obviamente que tú tienes aquí que ser institucional pero institucional en el sentido más noble del término, es decir, cumplir con un marco jurídico, con un marco institucional, pero para precisamente garantizar el derecho a saber de los ciudadanos.

¿Ves una ciudadanización de los espacios públicos?

Sí, yo creo que estamos ganando batallas.

A veces hay tantos problemas o es tan abrumadora la realidad que nos inhibe, nos cohíbe o nos genera una sensación de pasmo.

Yo no lo veo así, yo lo veo desde la óptica de que se están construyendo y ganando más espacios de sociedad civil, de ciudadanía.

Obviamente no los suficientes, no los que quisiéramos para dar un viraje en la lógica institucional, pero ahí lo tenemos, ¿cuándo habíamos visto que se concursaran plazas públicas en el IMSS? Por ejemplo.

Se está abriendo y hay una conquista de los espacios ciudadanos en la CEAIP, en el CPC, en otros tipos de instituciones públicas.

Yo creo que no hay que desistir, no hay que desfallecer, hay que persistir, persistir, persistir, y entender que esto es una tarea constante que nosotros tenemos que realizar si queremos dejar un mejor panorama para las generaciones venideras.


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