LO LEGAL ES | Amor igualitario en Sinaloa

LO LEGAL ES | Amor igualitario en Sinaloa

El tema no es ético sino jurídico. Es un asunto de respeto a los derechos humanos, en especial, de no discriminar a las personas sobre la base de sus preferencias sexuales.

Contexto. En el Congreso de Sinaloa existen tres iniciativas para reformar el Código Familiar y establecer que, tanto para definir el matrimonio como el concubinato, las personas que se unen no deben, por necesidad, ser hombre y mujer. En otras palabras, esto permitiría el matrimonio y el concubinato entre personas del mismo sexo.

El tema ya había sido puesto a votación por el Congreso y rechazado en la sesión del 18 de junio de 2019. Por esta razón fueron presentadas las nuevas iniciativas de reforma, para introducir de nuevo el punto en la discusión legislativa. Estas nuevas iniciativas aún no se aprueban.

La decisión del máximo tribunal. La Suprema Corte de Justicia de la Nación estableció como jurisprudencia obligatoria, desde 2015, que es inconstitucional la ley de cualquier estado que defina al matrimonio como el que se celebra entre un hombre y una mujer, y/o considere que su finalidad es la procreación.

En consecuencia, a partir de entonces, es inconstitucional el artículo 40 del Código Familiar de Sinaloa, pues define al matrimonio como  la unión voluntaria y jurídica de un hombre y una mujer.

¿Y nuestra moral? El sistema de creencias de una persona no se verá afectado por la aprobación o rechazo del matrimonio igualitario. Cualquiera de nosotros puede seguir considerando la unión de dos seres humanos del mismo sexo, de igual manera en que lo hacía antes de ser planteada la reforma.

Pero la ética de una persona no puede prevalecer sobre la de los demás y hacerse ley solo porque sí. Como afirma Andrés Rosler:

“Si el derecho coincide con nuestras creencias, por supuesto que esta coincidencia es más que bienvenida, pero no por eso podemos confundir nuestras propias creencias con el derecho”.

Conclusión. El tema no es ético sino jurídico. Es un asunto de respeto a los derechos humanos, en especial, de no discriminar a las personas sobre la base de sus preferencias sexuales, tal y como lo ordena el artículo 1 de la Constitución.

La ley actual hace una distinción basada en las preferencias sexuales, porque, a diferencia de un heterosexual, una persona homosexual sólo puede acceder al matrimonio si niega su orientación sexual.

La futura discusión del Congreso no es entre aprobar o rechazar el matrimonio igualitario, es entre mantener, o no, la inconstitucionalidad de una ley.

Si el Congreso vota en contra de la reforma propuesta por las tres iniciativas, esa decisión avala la inconstitucionalidad del artículo 40 del Código Familiar.


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]