Gente valiosa de Culiacán | Víctor Buelna “El santo custodio del tiempo culichi”.

Gente valiosa de Culiacán | Víctor Buelna “El santo custodio del tiempo culichi”.

El miércoles 5 de febrero en el programa de “Historia y Leyendas de Culiacán”, que se realiza cada dos miércoles, en el Casino de la Cultura, tuvimos la oportunidad de conocer y valorar la pasión del ingeniero Víctor Buelna, así es mis estimados tres lectores, y bueno les cuento el chisme.

Por principio de cuentas les diré que desde hace mucho tiempo conocemos al ingeniero Buelna, excelente camarada ingeniero eléctrico de profesión, pero relojero por puritita pasión, pasión que casi raya en el vicio y la enfermedad, sobre todo por los relojes monumentales, y cómo no, si desde que mi Vic., era un plebillo de seis años anduvo de metichón con esos relojotes, ya que según nos contó  en el programa que dizque su familia  vivía y  vive por ahí cerca de catedral y  de morrillo  lo metieron de monaguillo  ahí, y bueno, andando en eso de la monagueada conoció a don Tomás, que era un señor  ya de cierta edad que entonces era el encargado de darle mantenimiento al entonces reloj original de Catedral, el cual, de acuerdo a la información de Víctor, se fundió en 1881, es decir que es de finales del siglo XIX y de ahí le sigue en antigüedad el del Mercado Garmendia, que es de 1946.

Total, que mi Vic., conoció al don Tomás, y bueno, se le pegó como chicle, simón, cuando veía que don Tomy iba a subir los 12 primeros escalones de cantera las escaleras en caracol rumbo a la torre y luego los siguientes 86, de madera y órale allá iba de pegoste mi Vic., nomás de metichón, pues de que más, con seis mugrosos años nomás servía de estorbo, pero allá iba el plebe, sube y sube los escalones para ver que hacía el don, además de tomarse su acostumbrada cococha con pan. Y de tanto pegársele aprendió a darle cuerda, a mover la hora, cambiarle piezas o arreglarlas y otras tantas arengas; de tal modo que cuando mi Vic., tenía 12 o 13 años, no recuerdo bien cuantos dijo, el caso es que cierto día el propio don Tomás le dijo que pues ya estaba cansado de esa chamba, las escaleras cada día se le hacían más pesadas y que ahora él se iba a encargar del reloj, que ya sabía lo suficiente y que ya había hablado con el padre y que estaba de acuerdo y bueno solo faltaba que él también estuviera de acuerdo, nombre como diablos no iba a estar de acuerdo, si aquella onda no era cualquier cosa, neta., mi Vic., con aquel nombramiento andaba más hinchado que un pavorreal, y una cosa llevó a otra, es decir se corrió el chisme de que él era el mero chipocludo de la hora y el mantenimiento del monumental reloj de catedral y quienes tenían relojes gigantes pues ahora no tenían que traer técnicos de santa María y todo el mundo, nel, aquí tenían de cuarta y quemón a un plebe que se la rifaba para esas ondas pero machín y es que mi Vic., se puso bien trucha con esa onda y terminó enamorándose de rollo relojístico, simón, de todos, desde el que es de sol o arena hasta el moderno digital, me cae que sí, y es que ese carajo en otra vida debió de haber sido una manecilla o el cucú de algún reloj, lo digo porque pos a mi compa nomás se le habla de algún reloj y le brillan los ojitos, simón, mi Vic., no sé qué es, si amo o esclavo del tiempo, y que bien por él porque pos ahora sabemos mucho más de relojes y en especial de los ocho monumentales que tenemos en Culichi City, y que marchan ahora sí, no como soldados sino como relojitos, sí señor, y de esto hace más de cuatro décadas.

FOTO: Cortesía.

De acuerdo a lo expresado por Buelna en Culichi tenemos los siguientes 8 relojes monumentales:

  • El original de la Catedral de Culiacán, y que como ya dije es el más antiguo, actualmente se encuentra funcionando lindo y bonito en el nuevo seminario y sabemos el por qué está allá y no acá porque resulta que en 1983 pues el auténtico ya tenía tiempo de no funcionar y hubo un cuate de billetes que se puso guapo con uno nuevo y el primero fue arrinconado en uno de los cuartos del segundo piso de catedral, junto con otros trebejos, en espera de ser restaurado, ahí se quedó un buen tiempo; cuando el mero mero de catedral fue el padre Manuelito, decidió que se limpiara ese cuarto y mandó por unas góndolas para tal asunto, pues ignoraba que entre esos bártulos  estaba el enorme reloj, afortunadamente ese día y a esa hora pasó por ahí mi Vic., y al ver que uno de los cargadores llevaba parte de la maquinaria de volada se acercó al compa que lo cargaba y que ignoraba por completo lo que estaba cargando, creía que era una vieja máquina de coser, y lo increpó diciéndole que regresara eso y el compa resultó respondón, porque pos ya estaba pensando en las ganancias que obtendría al venderlo como fierro viejo, y mi Vic., al ver que no quería hacerle caso y que incluso lo cuestionó diciéndole que quién era él para ordenarle, uta canuta, sintió que el buche le hervía y de volada fue a las oficinas de la iglesia, afortunadamente ahí estaba el padre Manuelito a quien  Mi Vic., lo puso al tanto de la regazón que estaba cometiendo con el reloj, y sin decir, más ambos dos fueron hasta los gondoleros en donde el padre les dijo que  se haría lo que mi Vic., dijera y santo remedio, el reloj se salvó.

Tiempo después Mi Vic., lo restauró de pi a pa. Según esto, el reloj iba a quedan en otra iglesia creo que en la Santa Inés, pero a la hora de la hora el obispo decidió que se pusiera en el Seminario y desde entonces ahí sigue.

  • El reloj de catedral que da fuertes campanadas que cada cuarto y cada hora, órale su musiquita bien chila, y toda obra de mi buen Vic., que lo tiene al centavo.
  • El reloj del Mercado Garmendia, dicho reloj también ya no funcionaba, tenía años, hasta que el dirigente de los locatarios decidió ponerlo de nuevo en marcha, consultó con los agremiados a ver si estaban de acuerdo y se ponían guapos y simón, pegó el chicle y pos órale de volada le tomaron unas fotografías de la maquinaria y las enviaron a una fábrica de Puebla a ver que ondas, y nel, de allá les respondieron que ya no tenía arreglo, que ocupaban uno nuevo y pos ahí estaban todos con las alas caídas, y dispuestos a comprar otro aunque les dolía que ya no fuera el mismo porque pues no hay nada mejor que lo original, y en eso piensos estaban cuando alguien le dijo al dirigente que para que le buscaba más que aquí mero en culichi había un plebe que se la rifaba para esas cosas, que era mismo chavo que se encargaba de del reloj de catedral que era de este modo y de este otro que lo podían localizar en tal parte y tal hora y total que mi Vic., fue, se subió y lo vio y enseguida dijo que simón, que sí podía con el paquete y sopas de volada lo arregló, y no solo eso, sino que lo mejoró porque le cambió la caratula interna porque la antigua estaba horriblemente pintada a vil brochazo y además lo volvió musical, simón, y no con cualquier música, no señor, obtuvieron nada menos que el permiso de la viuda del Negrumo para que cada hora el reloj tocara la rolita de Culiacán, si señor, y desde entonces ahí está dando incansablemente la hora y toque y toque esa bella rolita, ¿cómo la ven?
  • El hermoso reloj rotario en la plazuela Revolución entre Obregón y Madero, único en Sinaloa con cuatro carátulas una hacia cada punto cardinal.
  • El del edificio central de la UAS.
  • El de la entrada de acceso vehicular a Ciudad Universitaria
  • El de la parroquia del Espíritu Santo padre Cuco, ahí en Las Quintas a un lado de donde estaba los cinemas gemelos.
  • El de parroquia sr. San José, en la colonia Los pinos.

Pero eso no es todo ya mi estimado y fino amigo, Vic., alias: ing. Víctor Buelna, también se encarga de todos los relojes monumentales del estado, simón, a todos les ha dado desde su manita de gato hasta la zarpa del tigre y de acuerdo a su parecer los  más representativos de Sinaloa son: el reloj de Catedral, el reloj rotario también de aquí de Culichi, el del mercado Garmendia, el de Quilá, el de La Noria, el del templo de Nuestra Señora del Rosario en Guasave, y el de Mocorito. Además, mi Vic., ha reparado también algunos otros, en otras partes del país, simón, ya le metió mano al de la catedral de la ciudad de Durango y a otros tantos cuantos del estado de Michoacán.

Y bueno, ya por último nos aclara para que quede claro que el sistema del reloj no ha cambiado desde que se inventó, y que los relojes monumentales son los padres de todos los relojes del mundo. También nos aclara claramente que los relojes de torre siempre estaban en lugares altos, por dos cosas: la primera para que la raza los viera desde lejos y la sonería se escucharan a distancia, y la otra era para que las pesas tuvieran más viajes, porque los relojes funcionan con unas series de pesas y contrapesas eso es lo que hace que se mueva el reloj; y se les da cuerda precisamente jalando varias veces una enorme cuerda y de ahí eso de: “dale cuerda al reloj” aunque sea de pulso.

FOTO: Cortesía.

Y cuando no hay reloj al cual darle cuerda, con su otra chamba de ingeniero eléctrico le pone las luces a las iglesias y sus cruces, así que mi estimado Vic., ojalá y se cumpla tu deseo de que pronto tengamos en esta hermosa y única ciudad un reloj monumental floral. Muchas felicidades por dedicarte a tan bello y noble oficio, para nosotros ,simple mortales, eres ni más ni menos que el santo custodio de los relojes gigantes de Culichi y de todo Sinaloa, sí señor.


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