Obsesionado por el poder, Alfonso Cepeda podría perder hasta su libertad | El análisis de Alejandro Luna

Obsesionado por el poder, Alfonso Cepeda podría perder hasta su libertad | El análisis de Alejandro Luna

Queda claro que Alfonso Cepeda no tiene interés en la democratización del SNTE, como le prometió al presidente López Obrador, sino sólo en asegurar que siga en el poder la casta burocrática que representa…

Formado en la escuela corporativista de los años 70s del siglo pasado, Alfonso Cepeda Salas hizo lo que sus antecesores al llegar a la dirigencia nacional del SNTE: ponerse al servicio del presidente de la República, como en su tiempo lo hicieron Carlos Jongitud, Elba Esther Gordillo y Juan Díaz de la Torre, para insertarse en el círculo del poder, el dinero y los negocios con impunidad a cuenta el control y uso del magisterio en los procesos electorales, pero el presidente Andrés Manuel López Obrador le rechazó la oferta y le dijo que se pusiera al servicio de los maestros y que organizara el proceso de democratización contemplado en la reforma laboral. Sin embargo, empoderar a las bases magisteriales no estaba en el currículum ni en los planes de Cepeda por lo que hizo lo único que sí sabía. Ofrecer en venta las estructuras magisteriales a las corrientes políticas interesadas en la sucesión presidencial a cambio de protección e impunidad en el actual periodo presidencial en tanto llega el 2024, arriesgando no solo su dirigencia, sino hasta su propia libertad, por lo que no sería extraño, en cualquier momento, el anuncio de una “medida drástica” en su caso.

Definitivamente el dirigente nacional del SNTE, Alfonso Cepeda Salas perdió el piso. No sólo engañó al presidente Andrés Manuel López Obrador al prometerle encabezar un proceso de democratización sindical en el marco de la legalidad, que no cumplió, sino que hoy, pertrechado en la estructura burocrática del SNTE en su nómina, ha decidido desafiar al Estado y al magisterio nacional, por lo que sus días están contados. Cepeda se va o el Estado deja de ser Estado.

Los errores y la soberbia de Cepeda son ya más que suficiente para que cualquier presidente demócrata le hubiera pedido de buena manera su renuncia, sin embargo, el presidente López Obrador prometió no entrometerse en los asuntos internos de los sindicatos, por lo que estaría esperando la caída de Cepeda por su propio peso, un Cepeda que con cada declaración parece ponerle un clavo más al ataúd en que lo habrán de sepultar.

El dirigente magisterial parece no darse cuenta de que se ha quedado sólo, enfrentado con las cámaras de diputados y de senadores, distanciado de las bases magisteriales desde el sexenio pasado, confrontado con las instituciones federales –SEP, STyPS, INE–, y fuera de le legalidad, pretende seguir doblegando al magisterio nacional, armado sólo con un puñado de mercenarios sindicales y la volátil promesa de alguna fracción morenista obnubilada por la sucesión presidencial. 

Alfonso Cepeda declaró que el reglamento de elección de dirigentes sindicales no se hizo sobre las rodillas y que tardó ocho meses en elaborarse. Y que fue aprobado en dos sesiones por el consejo nacional del SNTE. Pero todo fue un engaño. Primero, no cumplió con la indicación de la reforma laboral de reformar sus estatutos, solo elaboró un reglamento, por lo que desde ahí está fuera de la ley.  

Segundo, dijo que el consejo nacional discutió y aprobó el reglamento de elección, lo cual es falso, porque ningún consejero nacional conoció el reglamento antes de enviarse al tribunal federal de conciliación y arbitraje. Sólo dio un voto de confianza a una comisión del comité nacional para que lo elaborara y lo presentara.

Tercero, asegura que el reglamento es legal porque lo entregó al tribunal y los magistrados no le han hecho ninguna observación. Otro engaño. Para que el reglamento sea legal no basta con que en oficialía de parte del TFCA le sellen de recibido, sino que debe recibir la “toma de nota”, un documento oficial que el tribunal no ha emitido y que no emitirá hasta que se cumpla con las disposiciones de la reforma laboral.

Queda claro que Alfonso Cepeda no tiene interés en la democratización del SNTE, como le prometió al presidente López Obrador, sino sólo en asegurar que siga en el poder la casta burocrática que representa, por lo que su salida podría no ser en buenos términos como sucedió en días recientes con los dos dirigentes seccionales del SNTE en su natal Coahuila, cuando la Auditoría Superior del Estado presentó 16 demandas contra la dirigencia sindical de la sección 38 del SNTE, encabezada por Xicoténcatl de la Cruz García por el presunto desvío de Un mil 300 millones de pesos, al mismo tiempo que se giró orden de aprehensión contra José Luis Ponce Grimaldo, dirigente de la sección 5 del SNTE, también de Coahuila, por el presunto desvío de 60 millones de pesos del fondo de ahorro magisterial. Los dos pilares del SNTE en Coahuila –protegidos de Alfonso Cepeda Salas–, a un paso de la cárcel y Cepeda parece no darse cuenta de que él podría ser el siguiente si sigue empeñado en querer engañar al presidente y obstaculizar la democratización del SNTE.

El mensaje para Cepeda es muy claro. La cárcel es una posibilidad para todos los dirigentes nacionales y seccionales involucrados en el mal uso de los recursos del magisterio, lo que no excluye al propio líder nacional. Las denuncias y detenciones de dirigentes magisteriales por el desvío de recursos podrían venirse en cascada en los próximos meses en la víspera de los procesos de cambio de dirigencias seccionales, sobre todo donde hay fundadas sospechas de mal uso de los recursos del magisterio y donde Edén Inzunza y Fernando Sandoval podrían no salir muy bien librados. ¿Meterá Cepeda las manos a la lumbre para defender a sus dirigentes seccionales?  Si no ha podido defender a los dirigentes sindicales de su propia tierra ¿defenderá a los de otras secciones indefendibles? La diferencia es que en Sinaloa no se han presentado las denuncias ¿Quién le podrá el cascabel al gato?

RECHAZO NACIONAL AL REGLAMENTO

El anuncio del dirigente nacional del SNTE de convocar a elecciones en las secciones 31 de Tlaxcala y 21 de Nuevo León con base en el nuevo reglamento, ha provocado una ola de protestas a nivel nacional, no sólo por el desacuerdo del magisterio con el contenido del reglamento sino por la burda maniobra de pretender aplicar un reglamento ilegal, ya que no ha recibido el aval de toma de nota del tribunal. 

Las protestas se hicieron sentir en los estados de Morelos, Tlaxcala, Puebla, Estado de México, Hidalgo, Ciudad de México, Oaxaca, Tamaulipas, Sinaloa, Campeche y Guerrero, asegurando que si lograron tumbar la reforma educativa, con más razón podrán tumbar el reglamento de Cepeda.

GENERA SINERGIA CONVERGENCIA 53

La integración de una amplia convergencia de expresiones sindicales contra la dirigencia de la sección 53 y en general del cacicazgo de Daniel Amador ha generado muchas expectativas en la posibilidad del cambio. Las reuniones masivas se han multiplicado por todo el estado y ya empieza a ser común el comentario de que sí se puede poner fin al liderazgo de Amador.

Sin embargo, resulta obvio que Amador y sus huestes no tienen interés en la democratización de la sección 53 y que buscarán a toda costa el control sindical a través de todos los recursos a su alcance, ya que no se trata sólo de que podrían quedar fuera del control político y económico, sino de la suerte que podrían correr al confirmarse toda la serie de irregularidades de las que hasta hoy se tiene sospecha.

4 PLANILLAS POR LA 27

Ante la proximidad del cambio de dirigencia de la sección 27 del SNTE y la novedad del voto universal y de un nuevo reglamento de elección muy cuestionado, las corrientes interesadas en lograr la secretaría general parecen haber definido ya cuatro expresiones. La de los ex secretarios generales, integrada por José Mendivil, que impulsa a Juan Antonio López Osuna, Crecenciano Espericueta, que promueve a Saúl Gómez, Jaime Barrón y Jesús Salomé Rodríguez que podrían impulsar a la maestra María Victoria Campa y Edén Inzunza, que promueve a Genaro Torrecillas; la de Carlos Rea Camacho, respaldado por la CNTE y vinculado con Morena, que ha venido realizando una instensa campaña desde el pasado mes de agosto; la de Maestros por México, encabezada por Jaime Quiñonez, que maneja los nombres de Jesús Manuel Carrillo, Esteban Guerra y Sergio Campas, y la independiente, que encabeza Jaime Valdez, quien aparece al mismo tiempo como prospecto para la secretaría general. Y salvo que hubiera alguna alianza de última hora, lo que se ve poco probable, estas mismas cuatro expresiones serían las que presentaran planillas para el proceso electoral.


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