¿Se “rajó” el presidente en el caso del SNTE? | El análisis de Alejandro Luna

¿Se “rajó” el presidente en el caso del SNTE? | El análisis de Alejandro Luna

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo, el año pasado, que ya tenía boletos para ver en primera fila la democratización del SNTE y, tras la afirmación presidencial, millones de mexicanos, entre ellos, más de dos millones y medio de maestros, también adquirieron boleto para presenciar el proceso democratizador.

Sin embargo, la dirigencia del SNTE no sólo desafió los deseos presidenciales y las disposiciones legales contenidas en la reforma laboral 2019, al no reformar sus estatutos, sino que emitió un reglamento de elección “a modo” que le garantiza el control total de los procesos, sin permitir observadores, y en el que se establece que sólo pueden ser dirigentes quienes ya han estado en la estructura sindical. Y con base en ese mismo reglamento, que no tiene “toma de nota” del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, convocó ya a elección en las secciones 21 de Nuevo León y 31 de Tlaxcala; está por convocar otras seis y anunció  ya que cambiará 30 dirigencias seccionales en este 2020, por lo que la pregunta que ha empezado a surgir en todo el territorio nacional es: ¿se rajó el presidente en el caso del SNTE?

La dirigencia del SNTE no sólo incumplió con el mandato de la reforma laboral, sino que ha desoído y desafiado todas las indicaciones y sugerencias de las instituciones del Estado para corregir el desacato legal y permitir el tránsito a una verdadera democracia sindical. Primero, envió al TFCA un reglamento elaborado en secreto por una comisión del comité ejecutivo nacional que sólo habla de renovar dirigencias seccionales y no de la dirigencia nacional. El reglamento fue rechazado por el tribunal y se le conminó a corregirlo y a difundirlo entre los maestros, sin embargo, aunque en un segundo momento sí se difundió, no se corrigió, por lo que el tribunal no le otorgó la “toma de nota”, condición necesaria para su validación legal.

Simultáneamente, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social firmó un convenio con el Instituto Nacional Electoral para capacitar al personal de los sindicatos y coordinar los procesos de elección de sus dirigencias, lo que fue rechazado pública y abiertamente por la dirigencia del SNTE, argumentando que en sus estatutos –fuera de la ley– tienen establecidas sus propias autoridades electorales y mecanismos de elección.

Y por si fuera poco, las cámaras de diputados y de senadores le hicieron un llamado a ajustar su procedimiento de elección a las disposiciones contenidas en la reforma laboral aprobada por en el 2019, sin embargo, la dirigencia nacional en boca de Alfonso Cepeda Salas desafió al congreso de la unión alegando que no permitirían que nadie se entrometiera en los asuntos del SNTE, amparado en la “autonomía sindical”, por lo que el congreso emitió luego un punto de acuerdo en el que se le conmina a los magistrados del TFCA a tomar en consideración que el reglamento emitido por la dirigencia del SNTE vulnera lo contenido en el artículo 378 de la Ley Federal del Trabajo, que prohíbe en su fracción séptima “obstaculizar la participación de los trabajadores en los procedimientos de elección de sus directivas sindicales, poniendo condiciones sin fundamento legal o cualquier tipo de obstáculo indebido para ejercer el derecho de votar y ser votado”.

Aun así, a sabiendas de que el reglamento carece de legalidad, la dirigencia nacional del SNTE lanzó las convocatorias para el cambio de dirigencia de las secciones 21 de Nuevo León y 31 de Tlaxcala y anuncia que –con base en ese mismo reglamento— habrán de cambiar 30 dirigencias seccionales en este 2019 y, hasta el momento, no ha habido nadie que lo pueda impedir.

AMLO OBLIGADO A APLICAR LA LEY AL SNTE

Si bien, el presidente López Obrador ha declarado que no interferirá en los asuntos internos de los sindicatos –fue el ejecutivo federal quien envió la iniciativa de reforma laboral aprobada el primero de mayo del 2019, en atención a los acuerdos del tratado de libre comercio con Estados Unidos—, el artículo 89 de la Constitución, de las facultades y obligaciones del presidente de la república, señala en su fracción I, “Promulgar y ejecutar las leyes que expida el Congreso de la Unión, proveyendo en la esfera administrativa a su exacta observancia.” Es decir, no sólo tiene facultades para enviar iniciativas al Congreso, son también tiene la obligación de hacer cumplir las leyes que apruebe el Congreso. Dicho de otra manera, ya no se trata de interferir o no en los asuntos internos del sindicato sino de hacer cumplir la ley a la dirigencia del SNTE, o de aplicarle la sanción correspondiente, a través de sus dependencias, por desacato.

BOLETOS PARA EL CIRCO

Aun cuando las convocatorias contemplan el “voto universal” (no el voto personal como dice la ley) directo y secreto, en Asambleas Delegacionales Electivas, la dirigencia nacional tiene el control absoluto del proceso y no permite observadores externos, lo que le ayuda a interferir como juez y parte en las elecciones con base en un reglamento que impide ser candidatos a quienes no hayan sido parte de la dirigencia previamente.

Incluso, una comisión de la dirigencia nacional, que se hace cargo políticamente de la sección, desde antes de que salga la convocatoria, organiza un proceso interno en el comité seccional para elegir al candidato “de unidad” o, en su caso, al candidato de la parte “oficial” que denomina “institucional”, para hacer frente a todos los que considera adversarios (hostiles)  o simplemente que no han sido incondicionales de la dirigencia seccional. Es decir, con los mismos recursos del SNTE, se organiza la estrategia para aislar y excluir a los no incondicionales, dificultando que se puedan presentar a la contienda. Otra comisión, la comisión electoral, se encargará del registro de candidaturas, recepción y calificación de la votación.

Previamente, la misma estructura oficial del sindicato en sus secciones y su correspondiente en las secretarías de educación ya han venido trabajando para otorgar beneficios a los maestros a cambio de sus votos y han favorecido, incluso, ilegalmente, a sus incondicionales, operadores y promotores del voto en favor del candidato oficial, aún antes de haber candidato. Esta práctica la conoce muy bien el presidente porque se la aplicaron en más de dos ocasiones en la lucha por la presidencia. ?Porqué entonces no se ha decidido a aplicar la ley?

REFRITOS DE LOS 70’S EN LA 4T

En el cambio de dirigencias del SNTE se sigue recurriendo a las mismas viejas prácticas corporativas, de sometimiento y sumisión, y de hostigamiento, exclusión y acoso a los disidentes, propias de los gobiernos y sindicatos de mediados del siglo pasado, ritualizadas y sacralizadas en los mejores tiempos del PRI hasta convertirse en parte de la cultura política, y envilecidas en la decadencia del neoliberalismo, por lo que, si el ejecutivo no obliga a la dirigencia del SNTE a acatar la ley, “los boletos en primera fila” no serán para ver la democratización del SNTE, sino que serán boletos para el “circo de la simulación democrática”, al viejo estilo del corporativismo de los años 60s del siglo pasado, representada por los beneficiarios y fanáticos de la religión neolibral en tiempos de las redes sociales. Los mismos que endiosaron la reforma educativa y convirtieron al SNTE en una agencia privada de cursos de capacitación, con la que hicieron dinero, olvidando su función sustancial de defensa de los derechos laborales del magisterio, y cancelando una decena de conquistas sindicales.

Esto es lo que se está empezando a ver y se verá todo el 2020 si el presidente no dispone la aplicación estricta de la ley.

LAS ALIANZAS EN LA 27

Con el lanzamiento de las convocatorias a elección de dirigentes de las sección 21 y 31, de Nuevo León y Tlaxcala, respectivamente, aumentó la efervescencia política en todas las secciones sindicales del SNTE en el país, y particularmente en la sección 27 de Sinaloa. Ante la posibilidad de que la convocatoria de aquí salga de un momento a otro, el dirigente Edén Inzunza y el delegado nacional Noé Rodríguez organizaron una reunión del comité seccional en la que se destapó a Genaro Torrecillas como el candidato oficial y se arrancó su campaña electoral acompañado de Segismundo Mendívil, Yolanda Zatarain y Karina Martínez, con el pretexto de realizar una consulta con amigos de la estructura del sector educativo, directores, supervisores y jefes delegacionales para elegir al candidato, aunque todo mundo sabe que serán sólo actos de precampaña para legitimar a Genaro.

Al mismo tiempo, se aceleró la discusión en torno a la alianza entre Jesús Manuel Carrillo, ex líder de su propio equipo, Esteban Guerra, ex secretario particular del ex secretario general Jaime Barrón Fonseca, Sergio Campas, candidato del ex dirigente Jaime Quiñonez Muñoz, con Carlos Rea Camacho, miembro de la CNTE y respaldado políticamente por destacados cuadros de Morena. El cónclave para la definición del candidato sería este miércoles entre los propios aspirantes quienes aseguran haber realizado ya una evaluación de los pesos específicos de cada uno para discutir los términos de la alianza.

Sin embargo, en cada grupo se han estado manifestando inquietudes que difícilmente podrán ser resueltas, por lo que esta semana y la próxima habrá nuevos reacomodos. Segismundo Mendívil, ignorando la virtualidad de la candidatura de Genaro Torrecillas, ha reclamado públicamente que la consulta sea real para demostrar su verdadero peso y reclamar la posibilidad de la candidatura a la secretaría general. En esa reclamación podría buscar al menos la secretaría de finanzas, que es poco probable que se la cedan o alguna otro atractiva para él y si no, buscar acomodo en otro grupo, incluso de la disidencia. Ahí aún no está dicha la última palabra.

Y aunque los ex secretarios generales, sin duda, se sumarán personalmente a la candidatura de Genaro Torrecillas para mantener su investidura y su sueldo, muchos de sus seguidores ya están buscando otras opciones por su cuenta entre los grupos independientes, particularmente en el de Jaime Valdez, principal escisión de la corriente oficial y quien se declara institucional pero no cómplice de las irregularidades cometidas por los allegados a la dirigencia de Edén Inzunza y los funcionarios que tiene en la estructura de la SEPYC.

Joaquín Murillo, quien fue ignorado en sus aspiraciones a la secretaría general por Edén y Noé antes de la postulación de Genaro, estaría ahora en proceso de negociación. Podría buscar de nuevo acuerdos con la parte oficial para asegurar posiciones para su equipo; entablar pláticas con su ex compañero de expresión Jaime Quiñónez –ambos eran del equipo de Feliciano García Peraza—, dirigente de Maestros por México en Sinaloa e impulsor de Sergio Campas, pero si la alianza con Rea lo limita, podría buscar acuerdo con Jaime Valdez, quien tiene menos compromisos de grupo y los identifica no ser parte de equipo de Edén. Murillo tiene influencia importante en secundarias generales.

La efervescencia política seguirá fuerte las próximos dos semanas con el tema de las alianzas y posteriormente con la convocatoria, si es que sale como se espera, en cuanto pase la elección de Nuevo León y Tlaxcala, y si no hubiera un “manotazo en la mesa” que les obligue a anular las convocatorias y a reformar el estatuto, por lo que la pregunta sigue en el aire.

Los boletos en primera fila son para asistir a la democratización del SNTE o para el circo de la “simulación democrática”, protagonizada por los promotores y defensores de la reforma educativa de EPN –con la que se hicieron ricos -, vestidos ahora de “soldados de la 4T”.?? Se “rajo” el presidente de su promesa de democratización del SNTE?


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