Solo un nuevo “tsunami” sacará a la mafia del SNTE | El análisis de Alejandro Luna

Solo un nuevo “tsunami” sacará a la mafia del SNTE | El análisis de Alejandro Luna

Lo único que no podrán ignorar las autoridades laborales, ni la dirigencia sindical ni el presidente, es un “tsunami” electoral que no deje piedra sobre piedra de la estructura sindical y que dé paso a la refundación del SNTE.

El arranque de los procesos de renovación de las dirigencias seccionales del SNTE al margen de la ley, sin haber modificado sus estatutos como lo mandata la reforma laboral del 2019 y con base en un reglamento “sin toma de nota” del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje –por tanto sin validez legal—; que otorga el control absoluto y discrecional de las elecciones a la dirigencia nacional del sindicato y que excluye de ser votado a quien no haya sido parte de la burocracia sindical, a pesar del llamado del Congreso de la Unión para que se apeguen a la legalidad, permite suponer que hay acuerdo de la dirigencia del SNTE con el gobierno para que se les deje correr con todas esas ventajas –sin el piso parejo prometido— por lo que tendrá que haber un nuevo “tsunami electoral”, como el de las elecciones federales del 2018, para que los maestros puedan quitarle el poder sindical a los promotores y defensores de la “reforma educativa” de Enrique Peña Nieto y Aurelio Nuño.

Si los maestros se muestran tibios, indecisos y temerosos, y ceden a los chantajes, amenazas y presiones (o promesas), de las actuales dirigencias sindicales –electas y empoderadas en el sexenio anterior, y envilecidas por la corrupción inducida y protegida por las autoridades educativas—, la democratización del SNTE habrá sido solo una utopía; un sueño fantástico al calor de las emociones producidas por el triunfo electoral del 2018.

Sin embargo, si los maestros demuestran capacidad para organizar y presentar planillas y se vuelcan a las urnas para expresar su rechazo a los herederos de Carlos Jongitud y Elba Esther Gordillo, que pervirtieron el sindicalismo obnubilados por la corrupción y el poder, entonces sí sería posible emprender el proceso de transformación y democratización sindical: “el empoderamiento de la base”, como reza una frase emblemática de Omar Campos y que es hoy una de las banderas del movimiento Convergencia 53.

Alfonso Cepeda, el dirigente nacional del SNTE, parece haber negociado un acuerdo político para que se le deje correr con ventaja con la promesa de mantener la lealtad de la burocracia sindical como el “ejército intelectual de la 4T”, pero tendrá que demostrar que tiene el liderazgo y el control de los dos millones de maestros, sacando adelante a sus candidatos oficiales en la mayoría de las elecciones seccionales, pero si aún con todas las ventajas que tiene, el voto de los maestros no les favorece; si los maestros se vuelcan a las urnas para mostrarle rechazo, entonces quedará claro que no tiene el liderazgo ni el  control de los maestros que presume, al perder el control de la mayoría de los comités seccionales del país. Entonces dejaría de tener sentido su dirigencia aunque tuviera legalidad y su salida sería inminente. Ya no por petición del presidente, sino por demostración de rechazo, real y legal del magisterio nacional.

Como podemos apreciar, no es entonces un asunto de legalidad, sino de política. El proceso de renovación sindical está obviamente fuera de la ley pero el gobierno, a quien le compete sancionar la ilegalidad, permanece en silencio. La secretaría del trabajo tiene todos los elementos para declarar la ilegalidad del proceso, incluso promover sanciones a los dirigentes del SNTE por desacato a la ley, que podría llegar hasta el desconocimiento jurídico de Cepeda Salas como representante legal del SNTE, pero hasta hoy ha guardado silencio, a pesar, incluso, del llamado del Senado para que se respete la ley laboral.

Lo único que no podrán ignorar las autoridades laborales, ni la dirigencia sindical ni el presidente, es un “tsunami” electoral que no deje piedra sobre piedra de la estructura sindical y que dé paso a la refundación del SNTE. A una nueva cultura sindical, que rescate su esencia de defensa de los derechos laborales de los maestros en un marco de justicia, verdadera democracia, honestidad y transparencia. Y las olas ya se están formando en todo el país, pues aunque la dirigencia nacional logró que sólo se registrara una “planilla de unidad” en Nuevo León –queda claro que no basta gritar en las calles el rechazo, sino que hay que concretarlo en acciones de gestión legal para participar en las elecciones—, uno de los espacios donde tienen más control, las cosas podrían ser muy distintas en otros estados donde tradicionalmente tenían pleno control, como el caso de Sinaloa, donde los movimientos de rechazo, en las secciones 27 y 53 se han intensificado en los últimos días como nunca antes.

LA VERGÜENZA

En la sección 27 del SNTE en Sinaloa, esta semana se realizó una reunión sorpresiva del comité seccional para seleccionar al candidato de la parte oficial, ya apalabrado, en la que se eligió por mayoría de votos (27) a Genaro Torrecillas como el candidato oficial, aunque se informó que se haría un ejercicio de consulta en toda la estructura con la participación de Segismundo Mendivil (7 votos) y para asegurar la equidad de género, si incorporó a dos mujeres, aunque éstas no tuvieron ningún voto. La simulación democrática y la imposición del candidato fue tan evidente que generó un notorio rechazo hasta en los propios miembros de la parte oficial. El primero en reclamar fue el propio Segismundo Mendívil quien empezó a demandar claridad en la consulta y piso parejo.

El rechazo del magisterio fue contundente tan pronto inició la consulta. El dirigente sindical Edén Inzunza convocó a una reunión del comité seccional para el martes 3 de marzo a la que sólo asistieron 20 de 63 convocados. La primera consulta fue en la región 5 de Culiacán. Se esperaban 450 asistentes y sólo llegaron 64, por lo que se prohibió videograbar el evento y para colmo, luego de la votación secreta, se decidió no dar a conocer el resultado, por lo que no se sabe por quién votaron ni cuantos, mientras que en la región 2 de Guasave, con un universo aproximado de 15 mil votantes, se invitó a cerca de 500 (secretarios delegacionales, supervisores escolares, más dos o tres invitados de los más cercanos a éstos por cada delegación) de los cuales sólo asistieron alrededor de 60. Definitivamente es una vergüenza. Las cuentas no les están saliendo a Edén Inzunza y a Noé Rodríguez, delegado nacional del SNTE. Los seguidores de “los ex”, ya están en desbandada.

EL 03 DE ABRIL, EL PLENO

Siguiendo la misma estrategia de Tlaxcala y Nuevo León, el dirigente de la sección 27 emitió convocatoria para la realización de un pleno seccional el viernes 03 de abril (el 04 de abril comienzan las vacaciones de semana santa), en el que se daría a conocer la convocatoria para la elección de nueva dirigencia de la sección 27. El pleno se realiza con el propósito de “planchar” la elección del candidato oficial.

¿FRACASÓ LA ALIANZA DEL FRENTE?

La conformación de un frente común con Sergio Campas, Jesús Manuel Carrillo, Esteban Guerra y Carlos Alfonso Rea para competir juntos por la dirigencia de la sección 27 del SNTE, que ya parecía un hecho la semana pasada, se ha entrampado ante la dificultad para definir quien encabeza. Al principio se habló de definir en función de pesos específicos, sin embargo, parece que no lograron unificar criterios de medición, por lo que las cuentas no salieron como esperaban. Ya se hablaba, incluso, de que Rea iría a la cabeza y Sergio Campa a la secretaría de finanzas. Sin embargo, al parecer los números presentados por Campa con la estructura de Maestros por México en todo el estado habría superado los números de Rea que ha demostrado más poder en la práctica y seguidores reales más activos. Rea indicó luego que su organización no le autorizó participar en esa alianza si él no encabezaba.

TAMBIÉN LA 53 EN BREVE

Aunque la elección de dirigencia de la sección 53 del SNTE se realizaba cuatro meses después de la elección en la sección 27, si el proceso fluye como se espera en la dirigencia nacional, y la evaluación de las elecciones de Tlaxcala y Nuevo León no tienen ningún inconveniente grave, la convocatoria de la sección estatal se podría lanzar solo con unos días de retraso, es decir, salir sólo con unos pocos días después de la 27. Si la convocatoria para la 27 sale en abril, como se espera, la de la 53 podría salir en mayo.

CONVERGENCIA 53, EN ESTRUCTURA ELECTORAL

Aunque el discurso de la Convergencia 53 se ha mantenido, en gran medida, enfocado en la crítica a la conducta de los dirigentes de la sección 53 del SNTE, y sobre todo en su líder máximo, Daniel Amador, característico de los discursos radicales de la mayoría de los grupos que la conforman, en los últimos días, a raíz de la aparición de las primeras convocatorias en Tlaxcala y Nuevo León, han empezado a trabajar en la conformación de estructura electoral y de defensa del voto. Algunos ya se dieron cuenta que no basta con la atinada crítica y la arenga pública, sino que para poder lograr la dirigencia habrá que jugar con las reglas bajo las que se realice la contienda, aunque sean indeseables y para muchos inaceptables.

Mientras la autoridad no proceda a sancionar la ilegalidad del reglamento y las convocatorias para la elección de dirigentes del SNTE, habrá que competir con esas reglas, y ganar. Y no con poquito, sino de manera apabullante para que no haya lugar a duda y la parte oficial no se quiera colgar de detalles jurídicos del reglamento o del estatuto (ambos ilegales). Pero no solo eso. Hay que participar, ganar y defender el voto, y no sólo por la vía jurídica. Si es necesario, por la vía de la presión social y política.

SE ALISTA

La dirigencia de la sección 53 del SNTE se apresta ya, también, para seleccionar a su candidato a la secretaría general en sustitución de Fernando Sandoval Angulo, y aunque la regla dice que el candidato oficial sería el secretario de finanzas, del comité saliente, en este caso, Ricardo Madrid Uriarte –la regla de Daniel Amador se ha mantenido desde su gestión, con la excepción del periodo de Oscar Beltrán, cuando se eligió a Germán Contreras en lugar de Maira Zazueta—, la nueva circunstancia podría cambiar la regla, partiendo de que ahora la elección sería por voto “universal” ya no por delegados, sugiere que tendría que tomarse en cuenta la rentabilidad electoral de los candidatos. Además, es público en el SNTE 53 que Ricardo Madrid es gente de Silvino Zavala, y no directamente de Amador, y que en los últimos tiempos ha habido cierta competencia de liderazgo en el grupo entre Silvino y Daniel, y que éste último podría querer meter a un candidato de su entera confianza, como su hijo Tomás Amador, aunque tenga que apostarle únicamente al poder de la estructura y no al perfil del candidato, pues en esta elección van en juego no sólo la dirigencia seccional, sino el control de todos los negocios derivados de ésta en los últimos 25 años y su futuro político.

LA 53 MUESTRA EL MÚSCULO

En preparación de su participación en el próximo proceso electoral para el cambio de dirigencia de la sección 53 del SNTE, la parte oficial que encabeza Fernando Sandoval ha empezado a realizar actos masivos mostrando el músculo frente a una inusitada disidencia activa y diversa pero convergente que amenaza arrebatarle el control.

Hasta hoy, las evidencias indican que tanto una parte como la otra tienen un fuerte control sobre un reducido porcentaje del total del universo de votación y que la mayoría del magisterio en posibilidad de votar no está bajo el control de ninguna de las partes y que podría moverse en función de las circunstancias y los acontecimientos en los días previos a la elección, por lo que el resultado podría depender de la estrategia y la eficiencia para aplicarla, de los grupos en competencia, ya no sólo de razones de fondo.

Es decir, quienes se guían por razones de fondo, ideológicas, morales, de poder o de sólidos beneficios personales, ya están definidas en uno y otro bando, pero el resto, que no tiene formación ideológica ni posibilidades de lograr puestos o beneficios en esta elección, que podrían ser la mayoría, elegirán en función de las circunstancias particulares, de la información o de los acontecimientos más influyentes en su ánimo en el momento de votar. El triunfo de una planilla, entonces, dependerá del discurso general y planteamientos de su grupo; el perfil y habilidades del candidato; la capacidad de organizar y presentar planilla y de defender el voto, y de su eficiencia en el diseño y aplicación de estrategias de comunicación. Y, en su caso, la capacidad de movilización y presión social y la trascendencia política de ésta.

Tendrá que haber un nuevo “tsunami electoral”, ahora en el SNTE, para sacar del poder a la añeja burocracia sindical que lo controla, incluso, más grande que el que llevó a la presidencia a Andrés Manuel López Obrador, porque esta vez el aparato electoral no es un organismo independiente, sino controlado por ellos mismos, que serán juez y parte.


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