En la Sierra, los Tarámari temen a la lepra

En la Sierra, los Tarámari temen a la lepra

Allá, en la Sierra, ya se detectó el primer caso y, aunque no debe tenerse ninguna situación para no tratarla, no está siendo atendida.

En la Sierra Madre Occidental, en la parte que toca a Sinaloa, los Tarámari no conocen del Coronavirus, pero sí de la lepra.

Aquí nadie se ha muerto de esa enfermedad, los padecimientos son otros: se producen heridas, úlceras y deformidades que impiden trabajar a quienes la tienen.

“Hace tres meses aproximadamente se detectó que en la comunidad de Talayote, comunidad colindante con Chinobampo, El Fuerte, se detectó a una persona de la comunidad Tarámari”, narró Román Rubio López, activista integrante del Colectivo Tarahumara Sinaloense.

Los Tarámari son una comunidad de personas de la etnia Rarámuri, que llegó a Sinaloa por migración y se ha instalado, sobre todo, en las zonas altas de Sinaloa, El Fuerte y Choix.

Hace cuatro años empezaron a figurar en los registros oficiales de los gobiernos municipales y del Estado, luego de que el Colectivo Tarahumara Sinaloense expusiera su forma de vivir.

Son mujeres y hombres que apenas han empezado a ser registrados en el Registro Civil, que sobreviven de la agricultura y que cuando hay sequía en los altos bajan a Sinaloa o Guasave para ser jornaleros.

Las niñas y niños tienen que bajar a recibir educación, pero en Español, pues aquí nadie, solo ellos, saben Rarámuri.

El Colectivo se ha empeñado en que la Secretaría de Educación Pública y Cultura contrate y pague a maestros Rarámuri, pero los pagos se han vuelto intermitentes para un solo docente.

Allá arriba, en los cerros y montañas, viven en chozas, sin luz eléctrica, drenaje o agua potable. Eso lo llegan a tener cuando trabajan para los Chabochi -los hombres blancos- en el campo o en la sierra, donde grupos armados los usan como peones para la producción y trasiego de droga. Son obligados.

Los Tarámari tienen ahora otro mal de una fuente Chachochi: la lepra.

Esa enfermedad comenzó a propagarse. Es lenta, según se ha detallado por el Centro Dermatológico de Sinaloa.

La buena noticia es que es curable, que se necesita de un año de tratamiento constante para erradicarla.

La mala, es que hace tres meses fue la última caravana de Salud a los pueblos en Sinaloa de Leyva que están cercanos a la sierra. De hecho, esa última vez fue cuando se detectó la enfermedad a un hombre mayor.

“Estas caravanas de la Salud no han ido cada mes, sino cada dos meses o cada tres. Si sacamos cuentas, no hay un cuidado necesario y suficiente para atender a estas familias”, señaló Rubio López.

El Congreso de Sinaloa etiquetó para 2019 un monto por 11 millones de pesos, en una serie de reasignaciones al presupuesto estatal, pero a la fecha no se cuenta con una relación de gastos en favor de los Tarámari, según ha establecido el Colectivo Tarahumara Sinaloense.

La propagación de lepra en el Estado es la más cuantiosa en México.

Actualmente, de acuerdo con datos del sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, Sinaloa cuenta con 28 casos de esa enfermedad, de los 65 que se encuentran activos en el País.

Esta Entidad es la de mayor número de casos, luego le sigue Michoacán, con 9.

El 28 de enero, el día mundial contra la lepra, la Secretaría de Salud local describió esta enfermedad como curable y que no había ninguna situación para que no se atendiera a los pacientes.

“Aquí es la situación de hacer el diagnóstico al paciente y aislarlos químicamente, ósea darles tratamiento, el tratamiento es curativo, la lepra se cura definitivamente al cien por ciento y actualmente ya no se les da tratamiento de por vida, a los que son contagiosos se les da tratamiento por un año y eso los cura, las formas benignas de la lepra son por seis meses”, dijo Guillermo Moraila Moya, director del Centro Dermatológico de Sinaloa.

“El tratamiento como los estudios que se les practican a los pacientes, la atención a los mismos es gratuita para todos y para las familias también, entonces ya no hay ninguna situación para que no se atiendan los pacientes de lepra”.

En la sierra ya se está propagando la enfermedad, que es causada por una bacteria que afecta los nervios periféricos, las mucosas de las vías respiratorias y los ojos.

El tiempo medio de incubación, ha informado la Secretaría de Salud, es de cinco años, aunque los síntomas pueden tardar hasta veinte años en aparecer.

Allá, en la Sierra, ya se detectó el primer caso y, aunque no debe tenerse ninguna situación para no tratarla, no está siendo atendida.

FOTO: Cortesía/Colectivo Tarahumara Sinaloense.

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