La vida en cuarentena | 10 sentimientos que podría generar el aislamiento en las personas

La vida en cuarentena | 10 sentimientos que podría generar el aislamiento en las personas

El estado de contingencia y el resguardo en los hogares que muchos han adoptado como medida cautelar para no contagiarse y esparcir el virus del Covid-19 ya comienza a causar estragos en la psique de las personas que empiezan a manifestar diferentes tipos de reacciones al aislamiento.

No importa si vives solo o estas en ‘cuarentena’ con tu familia, tampoco si tienes acceso a redes sociales y a plataformas digitales de entretenimiento, es probable que el encierro genere tarde o temprano sentimientos negativos que difícilmente vas a poder controlar si no sabes cómo.

LO DIJO:

“Lo primero que hay que tener en cuenta es que la cuarentena es un desafío. Los pocos estudios previos sobre psicología y cuarentena plantean que es una elección entre la infección o la alteración psicológica que se pueden agravar en una persona, producto del encierro. Por ende hay que pensarlo como el mal menor si se tiene en cuenta el contexto de pandemia”.

Martín Etchevers. Experto en Psicológica Clínica y Psicoterapias.

Existen 10 sentimientos negativos que podría generar la sensación de encierro en las personas, un documento elaborado por la facultad de psicología de la Universidad de Buenos Airesque lleva por título Recomendaciones psicológicas para afrontar la pandemia, los describe para poder entenderlos, identificarlos y atenderlos.

Miedo


Pensamientos como “me puede pasar a mí” o “puedo contagiar a mi familia”. Estos sentimientos pueden generar tanto reacciones funcionales en donde es posible que aparezcan conductas creativas, actividades formativas o recreativas. En el caso de las reacciones disfuncionales que pueden incrementarse -aquellas conductas que implementamos para regular nuestras emociones negativas-, encontramos como ejemplo consumir noticias compulsivamente, entre otras.

Ansiedad

La situación puede provocar sensaciones desagradables en relación a la incertidumbre. A su vez, pueden aparecer conductas y pensamientos que busquen huir de la realidad. Pensamientos del tipo “voy a dormir hasta que termine esto”. Es importante intentar mantener una rutina, establecer una serie de actividades para realizar durante el día y separar un espacio del mismo para el esparcimiento.

Frustración

Esta situación puede provocar una sensación de pérdida de libertad, de dificultad en llevar adelante proyectos y actividades personales. Puede haber pensamientos del tipo “no puedo hacer lo que hago siempre”, “no puedo terminar mi trabajo”, “quiero salir y no puedo”. Frente a esta situación novedosa estamos obligados a ser pacientes y debemos generar nuevos hábitos.

Aburrimiento

El aislamiento provoca que la posibilidad de vincularse para compartir tiempo con otros se reduzca significativamente; con lo cual nuestras actividades de ocio y esparcimiento disminuyen significativamente. En este sentido, pueden aparecer pensamientos del tipo “¿ahora qué hago?”, “¿cuándo podré salir a divertirme?”. Es importante utilizar los medios digitales que tenemos a nuestro alcance para seguir manteniéndose en contacto.

Desequilibrio

El hecho de no poder continuar con la propia rutina es un factor que desorganiza nuestra estructura ya que perdemos la sensación de control. Es importante recordar la capacidad que tenemos para reorganizar una nueva estructura.

Soledad  

La falta de vinculación puede provocar una sensación de soledad y agravarse especialmente en aquellas personas que viven solas. Pueden aparecer pensamientos del tipo “qué hago si me pasa algo”. Es importante tener en cuenta que otros están pasando la misma situación y que puede ser posible establecer nuevas formas para vincularnos. Quizás con personas a nuestro alrededor (vecinos, comerciantes de la zona, entre otros) o también a través de medios virtuales que hasta ahora no habíamos utilizado.

Tristeza

Esta situación puede darse por la ruptura de la cotidianeidad. También puede agravarse con el aislamiento y por tener contacto reiterado con noticias negativas. Pueden aparecer pensamientos del tipo “no tengo ganas de hacer nada”. En este sentido, es vital compartir estos sentimientos con las personas con las que comparte su hogar o con otros a través de medios virtuales.

Ambivalencia

Es posible sentir alivio por estar en casa pero también emociones como miedo, frustración o enojo. Puede suscitarse en pensamientos del tipo “ahora puedo hacer lo que nunca hago. Aunque quisiera saber cuándo terminará todo esto”.

Agobio

Aparecerán pensamientos del tipo “quiero salir a la calle y juntarme con gente”. Recordar lo transitorio de esta situación y la posibilidad de realizar otras actividades pendientes en el hogar es importante para utilizar recreativa y productivamente el tiempo.

Enojo

Suele ocurrir cuando experimentamos la sensación de que está ocurriendo un hecho injusto. Puede haber pensamientos del tipo de “el gobierno tendría que haber cerrado antes, esto no es mi culpa” u “otras personas no respetan la cuarentena y se aprovechan”. Lo que puede provocar conductas irresponsables como salir de casa o iniciar pleitos. Es importante recordar la importancia de realizar las denuncias por los medios oficiales y no exponerse a situaciones violentas.

¡¿Qué hago?!

Si ya comenzaste a detectar algunas de estas sensaciones en tu conducta, es importante que tomes estas medidas, que la misma universidad recomienda:

  • Mantener los horarios del sueño.
  • No sobreexponerse a noticias y consultar solamente fuentes confiables.
  • Aunque no vaya a salir de su casa, quitarse el pijama o la ropa de dormir para evitar la sensación de discontinuidad y poder organizar los ciclos del día.
  • Proponerse aprender algo nuevo a través de tutoriales o cursos online, hay muchos gratuitos y de calidad.
  • Hacer una rutina de ejercicios físicos periódica en casa.
  • Continuar accediendo a la naturaleza y a la luz solar siempre que sea posible.
  • Alimentarse bien y mantenerse hidratado.
  • Mantener sus redes sociales de contención emocional con sus familiares, amigos y personas de confianza a través de medios digitales.
  • Limitar los grupos de chats que difunden noticias.
  • Ser considerado con uno mismo, con sus estados emocionales.
  • Los niños tanto como los adultos requieren mantener espacios de juego y divertimento que promuevan emociones positivas.

Siempre se puede buscar ayuda adicional. Si se siente muy nervioso, triste, ansioso o que la situación afecta alguna esfera de su vida, busque un profesional de la salud mental. Siempre con la finalidad de encontrar modos constructivos de manejar la adversidad. Si deseas leer el documento de la UBA lo puedes encontrar aquí.


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