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Edén Escondido

Al oriente de la ciudad se “ocultan” 60 kilómetros cuadrados, casi la superficie de la ciudad de Culiacán, llenos de riquezas naturales y espacios envidiables para vivir experiencias de aventura. Son las 6 de la mañana. La luz del sol comienza a dar sus primeros indicios, se asoma. El ambiente es fresco y silencioso en la colonia La Lima de Culiacán, donde […]

Al oriente de la ciudad se “ocultan” 60 kilómetros cuadrados, casi la superficie de la ciudad de Culiacán, llenos de riquezas naturales y espacios envidiables para vivir experiencias de aventura.

Son las 6 de la mañana. La luz del sol comienza a dar sus primeros indicios, se asoma. El ambiente es fresco y silencioso en la colonia La Lima de Culiacán, donde un grupo de 7 adultos y 5 niños se preparan para vivir experiencias de aventura.

Suben a 3 camionetas y enfilan hacia el oriente de la ciudad, por la carretera a Sanalona. A la altura de la colonia El Barrio, se adentran a una calle que los lleva a una vía sinuosa que sirve como basurero clandestino. Escombros y otros desperdicios adornan el trayecto.

A pocos kilómetros el paisaje cambia. A la izquierda del camino se alza en el horizonte un peñasco que hace honor a su nombre: La Muralla. A la derecha, la vegetación pinta de verde la vista. De ahí en adelante el panorama se llena de flora y diversidad de especies animales y aún falta que el grupo llegue a la cascada Escondida.

ZONA DE AVENTURA

Este verano, las cascadas de San Antonio lograron un gran auge entre la ciudadanía, dejando al descubierto una zona hasta hace poco ignorada y un interés entre los culichis por vivir experiencias ecoturísticas. Sin embargo, San Antonio es solo la veta de un sector lleno de riquezas naturales.

Acuadro_1l oriente de Culiacán, a 15 minutos de distancia en carro, se “oculta” un área de unos 60 kilómetros cuadrados, casi la superficie de la ciudad (65 kilómetros cuadrados), que posee zonas idóneas para realizar actividades de turismo de aventura, como senderismo, ciclismo de montaña, escalada y rapel.

Ese sector, menciona Javier Díaz Calvo, empresario de turismo de aventura, cuenta con un ecosistema similar al de la Reserva Ecológica del Mineral de Nuestra Señora, en Cosalá. “En esa zona se pueden encontrar guacamayas, ocelotes, venados, iguanas, ardillas, víboras de cascabel y pumas. No te tienes que ir hasta Cosalá o a otro estado para sentir la aventura. La aventura está aquí, pegada a la ciudad”.

LA ESCONDIDA

El bosque está lleno de susurros. La luz del sol parpadea en las aguas tranquilas de un riachuelo que discurre por un lecho rocoso para caer 30 metros abajo y forma estanques de diferentes tamaños en un terreno pétreo. En los alrededores, cedros, apomos, amapas, ébanos e higueras completan el paisaje.

Los niños juegan, mientras que 3 guías profesionales preparan arneses, cuerdas, mosquetones y demás equipo para descender por la cascada.

“Listo, ¿quién va a bajar primero?”, pregunta Díaz Calvo. Uno de los niños de menor edad del grupo se apunta.

ÁREA NATURAL PROTEGIDA

El boom de las cascadas de San Antonio alcanzado este verano dejó al descubierto no solo un área de belleza natural, sino también la escasa cultura del cuidado del medio ambiente de algunos ciudadanos, así como la falta de ordenación del acceso y uso de estas zonas. Por ello, una de las propuestas para la “isla natural” es declararla área natural protegida, con lo cual se lograría regular el espacio y se evitarían daños o devastación por invasores y el crecimiento de la ciudad. El Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de Semarnat levanta pruebas que permitan definir el uso del suelo en la zona, pero mientras esto sucede, autoridades turísticas y guías profesionales invitan a la ciudadanía a visitar la zona siguiendo lineamientos de conservación, para no degradar el lugar y no perder la oportunidad de convivir con la naturaleza.

OPORTUNIDAD ÚNICAcuadro_2

Culiacán es conocido como un destino para realizar convenciones, agronegocios y visitar sus playas, pero esta “isla natural” recién descubierta abre una oportunidad única en materia turística si se regula y se cuida el ecosistema del lugar.

Ante ello, José Luis Andrade Navidad, director de Desarrollo Turístico Sustentable estatal, reconoce que hasta antes de este hallazgo natural no veía a Sinaloa como un destino de aventura, pero luego de visitar algunos de esos puntos, percibió el atractivo para el sector turístico.

“El área es completamente visitable y su potencial es tremendo, porque se puede hacer rapel, escalada y cañonismo, pero para algunos de estos servicios se necesitan instalaciones especiales”.

Ahora, la dependencia asesora a los prestadores de servicios para cumplir con las regulaciones indicadas y trabajará junto con Turismo municipal para proponer un parque ecoturístico en el sitio, pero se requiere documentar y justificar el plan, así como la disposición de los dueños para prestar las tierras. De cumplirse con todos los elementos, para finales de 2016 podría solicitarse el proyecto y comenzar a cristalizarse.

EXPERIENCIA EDUCADORA

Uno a uno, los cinco niños descienden desde el saliente de la cima con precaución pero sin titubeos. Una vez abajo, exploran, aprecian el paisaje y conviven en armonía con el entorno. Al paso, ayudan a borrar la huella del hombre recogiendo desperdicios.

Son las 10 de la mañana y es hora de regresar a la ciudad. La promesa de vivir momentos de aventura se cumple, y no solo eso, los niños se llevan una experiencia única y educadora.

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