Clima

Cambio climático: El costo de la desidia

No es hoy en día un asunto alarmante. Puede serlo. Por eso se ve más como una alerta, algo que puede ocurrir, pero las pocas políticas públicas que existen no están enfocadas de manera eficaz ni prioritaria para atender el riesgo que significa el cambio climático en la agricultura. ¿La alternativa? La adaptación. La actividad agrícola está siendo cada vez más afectada […]

No es hoy en día un asunto alarmante. Puede serlo. Por eso se ve más como una alerta, algo que puede ocurrir, pero las pocas políticas públicas que existen no están enfocadas de manera eficaz ni prioritaria para atender el riesgo que significa el cambio climático en la agricultura. ¿La alternativa? La adaptación.

La actividad agrícola está siendo cada vez más afectada por fenómenos como heladas, sequías y ciclones, lo que ha traído como consecuencia una reducción en la producción de alimentos, que aunada a la baja de precios y el ineficiente diseño de políticas públicas para disminuir riesgos por estas causas, la han colocado en situación de desventaja.

El cambio climático es hoy una realidad, por lo que resulta relevante que se piense más allá del seguro agrícola como una medida coyuntural. Es el momento justo para prever y tomarse medidas de adaptación al fenómeno climático.

También debe dejar de ser el pretexto bajo el cual los gobernantes reportan malas cuentas económicas, Edición-6-17culpándolo en todo momento de ser un factor determinante.

Quien tiene claridad sobre el comportamiento del cambio climático es el doctor Juan de Dios Trujillo Félix, catedrático e investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa, quien comparte a los lectores de ESPEJO su diagnóstico y algunas recomendaciones de qué hacer para afrontar este reto.

De entrada señala que pese a las experiencias y amenazas del cambio climático, se ha tenido una baja capacidad de adaptación por parte de todos los actores involucrados, llámense productores, gobiernos, investigadores, etcétera.

“Lo que estamos viendo desde el punto de vista de política pública, es como si se estuviera diciendo al productor: ajústate, y lo que está fallando es un poco la actitud de anticipación o de planeación en el sentido de minimizar el daño y sus efectos sobre la economía”, destaca.

Reconoce que sí hay productores que están ajustándose a esta situación, porque ya sufrieron los daños y piensan en medidas como la agricultura protegida. Aunque todavía impera más la lógica de reacción a estos fenómenos.

“Me parece que la actitud de prevención que se impone es lo que está fallando”, sostiene.

EL IMPACTO ECONÓMICO

Ante la culpa que siempre le atribuye el gobernador Mario López Valdez al cambio climático, a la hora de presentar resultados en materia económica, el Dr. Trujillo Félix pidió entender bien la lógica de la agricultura:

“Eso forma parte de la administración de la agricultura. Hay mucha variabilidad. La agricultura está sujeta a fenómenos aleatorios. El problema impacta al crecimiento, ejerce un efecto muy grande sobre el crecimiento, porque el Edición-6-18gran problema es de diversificación productiva. Y todavía no tenemos actividades en la economía del estado que por sí mismas sostengan el ritmo de actividad económica, más allá de lo que ocurre con la agricultura. Es decir, la agricultura te puede dañar en décimas la tasa de crecimiento, pero no te debe ejercer un gran impacto en la tasa de crecimiento de la economía del estado. No es que no vaya a ejercer un efecto, puede, pero puede ser menor. Diría más bien que el gran problema de Sinaloa es cómo diversifica opciones y cómo encuentra en otras actividades productivas vías de crecimiento, o sea, necesitamos actividades que tengan menos aleatoriedad frente a condiciones de clima”.

—Ha encontrado ahí el gobernador más un pretexto que otra cosa…

—De algo que no se ha hecho en el fondo, que tiene que ver con soluciones de estructura económica. Desde mi punto de vista, si estoy viendo que la economía del estado es muy sensible a la agricultura, en realidad me está diciendo que hay un problema de transformación e  structural no resuelto.

LO QUE QUEDA

Actualmente, más que una alerta por el cambio climático, lo que se observa es una actitud pública que refleja una expectativa de esperar una situación de desastre.

Antes el productor no tenía interés en las variaciones del clima y ahora es una información que está 3exigiendo para poder anticiparse a alguna eventual helada y tomar medidas.

El cálculo es que, aunque ya no existen las condiciones antes esperadas de normalidad para producir, se está a tiempo de hacer algo, de adoptar una actitud de prevención. Entre otras opciones están la agricultura protegida, los transgénicos, la biotecnología y la reprogramación de ciclos de siembra.

El cambio climático obliga a un gran debate en Sinaloa, pero nadie lo ha querido empezar. Mientras tanto, la superficie sembrada cada vez es menor debido a heladas y sequía.

El catedrático de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UAS, aclara que con el cambio climático Sinaloa no perderá su vocación agrícola, tendría que ocurrir una tragedia climática. Lo que sí puede cambiar es el peso que el estado tiene en la agricultura nacional.

Por ello el Dr. Juan de Dios Trujillo Félix insiste: debe darse una adaptación al cambio climático. Ante las restricciones que impone la naturaleza, lo que queda es eso.

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