Opinión

OBSERVATORIO | Batalla ganada por los ciudadanos

Sea cual sea el desenlace del proceso para aprobar o rechazar que se construyan en Sinaloa dos hospitales caros y opacos — qué difícil es quitarle la mazorca del hocico a un puerco cebado— este asunto reditúa el despertar de organizaciones ciudadanas que han sabido unirse y argumentar para dar la pelea contra un negocio de pocos y ruina de muchos. Es […]

SUCHIATE, CHIAPAS, 21OCTUBRE2018.- Comenzó la Caravana Migrante su recorrido a la ciudad de Tapachula. Partieron desde las cinco de la mañana para recorrer la carretera Panamericana en su viaje hacia la frontera con Estados Unidos. FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM

SUCHIATE, CHIAPAS, 21OCTUBRE2018.- Comenzó la Caravana Migrante su recorrido a la ciudad de Tapachula. Partieron desde las cinco de la mañana para recorrer la carretera Panamericana en su viaje hacia la frontera con Estados Unidos. FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM

Sea cual sea el desenlace del proceso para aprobar o rechazar que se construyan en Sinaloa dos hospitales caros y opacos — qué difícil es quitarle la mazorca del hocico a un puerco cebado— este asunto reditúa el despertar de organizaciones ciudadanas que han sabido unirse y argumentar para dar la pelea contra un negocio de pocos y ruina de muchos.

Es alentador atestiguar que la larga siesta social ha sido interrumpida a fuerza de razonamiento y no de posturas intransigentes. La indiferencia cívica, pausada ahora en la sospecha de la traición infligida por los mismos servidores públicos, le costó muy cara a Sinaloa y todavía es alto el precio a pagar porque la costumbre de la rapiña desde el poder político tiene piel de dinosaurio, difícil de penetrar.

Sin embargo, ya se puede cantar la primera victoria de la fusión cívica manifestada en la exigencia de transparentar el procedimiento de asignación de contratos para construir los hospitales generales de Mazatlán y Culiacán, que compromete la entrega durante 25 años de recursos de fondos federales a las compañías Prodemex y GIA+A, propiedad la primera de Olegario Vázquez Raña y la otra de Hipólito Gerard Rivero.

El solo hecho de aplazar la decisión legislativa respecto a ese tema es una batalla ganada en la guerra contra la práctica gubernamental de hacerlo todo en lo oscuro y bajo sospecha. La negativa a escuchar el reclamo ciudadano, reincidente de parte del Congreso del Estado, y la intolerancia a la crítica, exhibida Edición-6-30como marca del gobierno de Mario López Valdez, han cedido, un ápice tal vez pero han aflojado, significando ello la posibilidad de abrir pequeñas rendijas para observar aquello que parece ser tráfico de influencia al más alto nivel.

Que quede claro: la resistencia social es contra toda posibilidad de corrupción, negocios mafiosos alentados desde el Gobierno y tratos fraguados en la opacidad. Los hospitales pueden hacerse, deben hacerse, hay que inaugurar con tales obras el esquema de asociaciones público-privadas, pero poniéndolo todo bajo la luz de la aprobación ciudadana, iluminándolo con legitimidad y credibilidad.

¿Por qué manchar obras de tal magnitud con las sospechas de corrupción y tráfico de influencias? ¿Por qué no se abrió el gobernador desde el principio a la inspección ciudadana? ¿Por qué el Congreso del Estado no oyó a diputados como Víctor Díaz Simental que alertaron a tiempo del hedor de la cloaca?

Quizá después de este episodio cívico cada quien vuelva a la apatía. Posiblemente no. La cúpula empresarial y las organizaciones de la sociedad civil han probado las mieles de la participación responsable que debiera ser permanente, al menos en la tarea de vigilancia. Lo que nadie puede dudar es que hay un león vigilando la casa y de todos depende que siga despierto, cerrándole el paso a roedores y reptiles.

REÍR LLORANDO

Si Mario López Valdez y Jesús Enrique Hernández Chávez son amigos y se la pachanguean de seguido, ¿eso a quién le importa? Pero si uno gobernador y el otro líder del Congreso del Estado se enfiestan en un momento en que Ejecutivo y Legislativo requieren de resolver en independencia sobre el asunto de los hospitales truculentos, ahí es donde se constituye la burla. Ríanse, Malova y Chuquiqui, que hay carcajadas que parecen llanto.

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