Seguridad

¿Un año sin el Chapo? Intacto, su narcoimperio

Se dijo mucho y en realidad ocurrió muy poco de lo que aventuraron los gobiernos de México y Sinaloa, la DEA e inclusive los insólitos chapofans que de la nada salieron a marchar a lo largo de Sinaloa. Con Joaquín Guzmán Loera tras las rejas, el imperio de narcotráfico, muertes y corrupción  se percibe intacto, […]

Se dijo mucho y en realidad ocurrió muy poco de lo que aventuraron los gobiernos de México y Sinaloa, la DEA e inclusive los insólitos chapofans que de la nada salieron a marchar a lo largo de Sinaloa. Con Joaquín Guzmán Loera tras las rejas, el imperio de narcotráfico, muertes y corrupción  se percibe intacto, como si la función del circo continuara aún con el león enjaulado.

Al iniciar el 2015, el 2 de enero, la Drug Enforcement Administración (DEA, por sus siglas en inglés) dio a conocer un reporte interno que establece que nada ha cambiado después de la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, ocurrida en Mazatlán el 22 de febrero de 2014.

chapo_cuadro1Tras monitorear la DEA durante nueve meses la frontera de México con Estados Unidos, en la región de Arizona, por la cual el cártel de Sinaloa registra mayor actividad en el tráfico de drogas, Al Laurita, encargado en Tucson de la agencia estadounidense de combate al narco, dijo a la revista Proceso:

“No hemos observado ningún cambio significativo. Seguimos observando los mismos modos de operación que se tenían antes de la captura del Chapo, el mismo control de las operaciones; mantiene a la misma gente a cargo del tráfico de drogas que salen para Estados Unidos y del control territorial en México”.

El reporte va en contra del anuncio triunfal sobre el desmoronamiento del cártel de Sinaloa que el gobierno de Enrique Peña Nieto y a la misma DEA hicieron una semana después de la recaptura del capo.

Inclusive, a cinco días de que soldados de Marina reaprehendieran a Guzmán Loera en Mazatlán, el gobernador Mario López Valdez declaró que a consecuencia de ese hecho aumentaría la comisión de delitos de alto impacto, por los reacomodos que habría en el cártel de Sinaloa.

Sin embargo las estadísticas hablan en sentido opuesto: en 2013, antes de que Guzmán Loera cayera en manos de la justicia se cometieron en Sinaloa 1208 homicidios dolosos, que es la violencia que el Consejo Nacional de Seguridad Pública asocia con el crimen organizado, y en 2014, después de la recaptura del Chapo, ocurrieron 986, según las estadísticas oficiales.

SIN NOVEDAD EN EL CÁRTEL

Al informe del “no pasó nada” abona la atmósfera de apacibilidad que reina en Sinaloa, concretamente a Badiraguato, que es la cuna de Guzmán Loera, luego de las movilizaciones que desde ese municipio se planearon en diferentes ciudades del estado para protestar por la recaptura del Chapo.

También apuntala la hipótesis del reacomodo terso en el cártel de Sinaloa la información de que una vez detenido Guzmán Loera, la organización criminal que este lidera se extendió también a la costa este de Estados Unidos proveyendo del 50 por ciento de la heroína que se consume en las calles, desplazando a abastecedores colombianos y asiáticos.

En noviembre de 2014 fue interceptado en Nueva York un cargamento de heroína con valor de 9 millones de dólares a precio de calle, además de 300 mil dólares en efectivo. El embarque, confirmó la DEA,  era procedente del cártel de Sinaloa y sería recibido en la Gran Manzana por Dorian Cabrera, quien fuera capturado por la DEA al recibir el embarque.

Aunque algunos expertos del tema de seguridad pública, como es el caso de Jorge Chabat, profesor de estudios internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas, advirtieron que Guzmán Loera tiene el suficiente poder para seguir controlado desde la cárcel el negocio de las drogas, a un año de la detención del narco las evidencias e informes le dan la razón.

Otra previsión que parece cumplirse tiene que ver con la jefatura del cártel que asumiría Ismael El Mayo Zambada al caer el Chapo en prisión. Con operativos fallidos para capturarlo, como el ocurrido a mediados de noviembre de 2014 en El Salado, sindicatura del sur  Culiacán, la misma DEA y los estudiosos del fenómeno narco le ceden el cetro del narco y también la disposición de compartirlo con personajes como Dámaso López, alias el Mini Lic., quien representa los intereses del Chapo.

Es decir, ni la estructura ni los negocios del cártel de Sinaloa se muestran afectados. Un año después no se ve la fisura ni la merma a pesar de versiones, como lo ha sostenido Roberto Saviano, escritor y periodista italiano, de que el Mayo Zambada fue el que entregó al Chapo Guzmán.

chapo_fansEcos de la sinrazón

“Mire oiga, pa’qué nos hacemos. En la sierra este hombre nos tenía bien parapetados y, vea las cosas, hasta su regreso a la cárcel nos significó unos pesos pa’l mandado”, dice justificándose—y en defensa de Guzmán Loera— uno de los organizadores de las marchas a favor del narcotraficante.

Es Martín, un joven de 23 años que en 2007 bajó de la zona de El Platanar, Badiraguato, a estudiar administración de empresas gracias al apoyo que le brindó María Consuelo Loera Pérez, la madre del Chapo.

Se aferra al acento sierreño. Con su actual trabajo en una dependencia del Gobierno estatal, rompió en parte la dependencia económica con la familia del jefe del cártel de Sinaloa. Lo único que esperaba de aquel, dice, era el padrinazgo para la boda planeada para julio de 2014. “O al menos que pagara los chirrines”.

Por cada cabeza que reclutara a él le darían 100 pesos, y 500 para los que accedieran a ir. “Los familiares del Chapo nos dijeron: la gente no va a ir de oquis; aquí hay dinero y hay que repartirlo, pero asegúrense de que asistan. No importa cuántos sean, hay suficiente”.

La primera movilización, el 26 de febrero de 2014 en Culiacán y Guamúchil, concentró a 950 personas y 20 fueron detenidas por causar disturbios, según el reporte de la Secretaría General del Gobierno del Estado.

La segunda, el 2 de marzo, fue más tensa y con una reacción policiaca que incluyó intentos por dispersarla, la detención de 200 personas, disparos al aire y agresiones contra tres reporteros del periódico Noroeste. En esta la Dirección de Gobierno estimó mil 500 participantes.

La tercera marcha, planeada para el 9 de marzo, no se realizó.

Redes y enredos

Investigaciones de los servicios de inteligencia del Ejército señalan que la convocatoria a la marcha pro Chapo Guzmán se originó la mañana del 22 de febrero cuando la noticia de la detención del Chapo Guzmán estaba convertida en trending topic a nivel mundial.

“A un cibernauta (geolocalizado entre Los Mochis y Guasave) se le ocurrió la vacilada de generar un meme, tipo volante, llamando a la gente a manifestarse en contra de la reaprehensión del jefe del cártel de Sinaloa”.

“La broma recibió, de 9 a 11 horas de ese sábado, alrededor de 5 mil “me gusta” y 3 mil respuestas en apoyo. La familia de Guzmán Loera capitalizó este fenómeno y organizó las movilizaciones”.

La cuna sin el Chapo

En el documento ¿Qué después de la recaptura del Chapo, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) advirtió desde el 5 de marzo de 2014 sobre tres posibles escenarios para México, especialmente para Sinaloa, la cuna del cártel afectado:

1) Mayor violencia por las peleas internas y de los rivales para tomar el lugar del líder del cártel de Sinaloa. En este caso un subalterno ambicioso decide luchar para hacer camino a la cima. Bandas rivales como los Zetas y Caballeros Templarios también podrían tratar de incursionar en territorio sinaloense, reeditando la guerra por el control de plazas.

2) Relevo terso al tomar Ismael Zambada García todo el control del cártel y facilitar el relevo generacional que el mismo Mayo ha promovido al interior de la organización. De ser este el escenario, un posible nuevo líder sería Dámaso López, alias el Mini Lic, ahijado y hombre de confianza del Chapo, o Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hijo del capo detenido.

3) Reparto negociado en el cual se establece reorganizar la geografía del narco en México, incluyendo los territorios del cártel de Sinaloa. Tal negociación se daría entre segmentos fieles y escindidos del cártel de Sinaloa y no con otras organizaciones criminales del país. El cártel del Pacífico o de Sinaloa es, en realidad, una alianza de grupos, cuyos líderes están ligados entre sí por lazos de sangre o amistad.

El segundo escenario es el que se fortaleció durante 2014, según expedientes de la Procuraduría General de la República, en México, y la DEA, en Estados Unidos.

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