Ciencia y Tecnología

Caparazones de insectos jubilarán al plástico

Biodegradable y más resistente, el quitosano puede ser el material que dé fin a la era del plástico. Actualmente, infinidad de objetos de la vida cotidiana se fabrican con plástico. Esto ha hecho que gran cantidad de basura sea desechada diariamente para pasar décadas antes de que la naturaleza pueda absorberlos, generando un serio problema mundial de […]

Biodegradable y más resistente, el quitosano puede ser el material que dé fin a la era del plástico.

Actualmente, infinidad de objetos de la vida cotidiana se fabrican con plástico. Esto ha hecho que gran cantidad de basura sea desechada diariamente para pasar décadas antes de que la naturaleza pueda absorberlos, generando un serio problema mundial de contaminación.

Sin embargo, con una carrera enfocada a reducir su consumo, el doctor en Nanobiotecnología por la Universidad de Barcelona, Javier Fernández, tiene su propia apuesta para jubilar al derivado del petróleo: el quitosano.

Gracias a sus estudios, el también investigador de Harvard y docente de la Singapore University of Technology and Design, ha encontrado la fórmula para reproducir el quitosano y utilizarlo en la industria médica, de materiales y hasta la impresión 3D.

“Hemos recibido muchas llamadas de empresas interesadas en implantar el material”, explica el científico. Por un lado, la industria quiere reducir la dependencia del plástico. Y, por otro lado, empresas médicas están interesadas en aplicaciones que van desde cura de hernias, sutura reabsorbente, pegamento quirúrgico o piel artificial.

Una de las principales ventajas del material es que el quitosano es muy barato. “Tradicionalmente, lo hemos usado como un desecho”, dice el investigador. Está, por ejemplo, el caso de cabezas y caparazones de camarones recogidos por la industria pesquera que, en su mayoría, van directos a la basura. Lo que en un futuro podría abrir una gran oportunidad de negocio para la industria camaronera sinaloense.

Además, es muy fácil de conseguir, ya que es el segundo material orgánico más abundante en la Tierra por detrás de la celulosa”, añade.

Vía: El País y Hardvard.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo