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Estresante para la sociedad el retraso en obras de movilidad urbana

En un periodo normal de construcción de una obra vial, en ciudades que como Culiacán son castigadas por “cuellos de botella” y otras trampas urbanas producto de la mala planeación de los gobernantes, mantener un retraso en varias obras a la vez potencia el estrés entre los automovilistas. El maestro en ciencias Tomás Guevara, catedrático […]

En un periodo normal de construcción de una obra vial, en ciudades que como Culiacán son castigadas por “cuellos de botella” y otras trampas urbanas producto de la mala planeación de los gobernantes, mantener un retraso en varias obras a la vez potencia el estrés entre los automovilistas.

El maestro en ciencias Tomás Guevara, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa, asegura que está justificado el malestar social, sobre todo de automovilistas, por las inconveniencias que les genera la tardanza en la construcción de obras “para mejorar la vialidad de la ciudad”.

“Pero además hay una serie de prácticas en materia de obra pública que están relacionadas a una práctica tradicional de nuestros gobernantes, en donde los tiempos, los recursos invertidos, etcétera, que implica una obra de este tipo, está pensada más en los efectos políticos, más que en la cuestión funcional en beneficio de los ciudadanos”, señala.

Es el caso de las obras que se realizan, con marcado retraso y un aumento en su costo, de los puentes deprimidos sobre el malecón Niños Héroes y la avenida Pedro Infante (Puente Blanco) y en su cruce con el bulevar Rolando Arjona.

El especialista advierte que para nadie es un secreto que en estas vialidades no existió una adecuada planeación pues de lo contrario ya se hubieran concluido los trabajos.

“Debe haber criterios que van más allá de la disposición del recurso, que van más allá de la planeación de la obra y del tiempo que va a llevar realizarla y del deterioro temporal que van a provocar en la circulación normal y de la vida cotidiana en ese espacio durante algún tiempo”, explica.

Por lo pronto, transitar por las vialidades en remodelación somete a los automovilistas a un estrés cotidiano que termina en malestar por el caos en que se convierte su rutina de transitar, en muchos casos inevitablemente, por esas avenidas.

 

FOTO: Jesús Herrera/Revista ESPEJO.

 

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