Salud

Además de aumentar la ansiedad, el tabaco mata a dos de cada tres fumadores

Investigaciones recientes han demostrado que contrario a lo que se pensaba, lejos de calmar el estrés, las personas que fuman son 70% más propensas a a sufrir de depresión o ansiedad. Otro estudio en el que participaron más de 200 mil personas ha llegado a la conclusión de que dos de cada tres fumadores morirá por alguna enfermedad […]

Investigaciones recientes han demostrado que contrario a lo que se pensaba, lejos de calmar el estrés, las personas que fuman son 70% más propensas a a sufrir de depresión o ansiedad. Otro estudio en el que participaron más de 200 mil personas ha llegado a la conclusión de que dos de cada tres fumadores morirá por alguna enfermedad causada por este hábito.

Según datos del Instituto Nacional de Salud Pública, en 2013 México gastaba más de 75 mil millones de pesos al año en la atención de enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Producto del gran costo para las finanzas del país y en consonancia con el resto del mundo, políticas como el incremento de impuestos al cigarro y un empaquetado menos atractivo han buscado desincentivar su consumo entre la población mexicana.

Son cada vez más los estudios que muestran como el consumo de tabaco afecta gravemente la salud de sus usuarios de manera física y mental.

Pero, al tratarse de una adicción, estas medidas no han tenido un gran efecto entre los fumadores, haciendo que países como Australia, Irlanda y ahora el Reino Unido, redoblen esfuerzos con políticas como el empaquetado uniforme, que impone un diseño similar a todas las marcas de cigarro en sus territorios.

Ante este escenario son cada vez más los estudios que muestran como el consumo de tabaco afecta gravemente la salud de sus usuarios de manera física y mental.

¿UN CIGARRITO PARA LA ANSIEDAD?

En un estudio realizado con 6 mil 500 personas mayores de 40 años por la Fundación Británica del Corazón (BHF, por sus siglas en inglés), un 18.3 por ciento de los fumadores dijeron padecer depresión o ansiedad, en comparación con 10 por ciento de abstemios y el 11.3 por ciento de quienes habían dejado el vicio.

Resultados que contrastan con la creencia de un tercio (36 por ciento) de los fumadores de Reino Unido que fueron encuestados, quienes creen que este hábito combate el estrés.

Pero lo que en realidad pasa en el cuerpo de un fumador es que “en lugar de ayudar a la gente a relajarse, fumar aumenta la ansiedad y la tensión. Cuando los fumadores prenden un cigarro, la sensación de reducción de estrés o relajación es temporal y es pronto sustituida por el síndrome de abstinencia y antojos. Mientras que fumar reduce temporalmente estas ansias y sentimientos de abstinencia – que son similares a sentirse ansioso o estresado – no reduce o trata las causas subyacentes del estrés”, señaló  el Dr. Mike Knapton, director médico asociado de la BHF.

DOS DE CADA TRES

Por su parte, según un estudio de seguimiento realizado a más de 200 mil hombres y mujeres durante cuatro años, dos de cada tres fumadores morirán a causa de alguna enfermedad relacionada con este hábito. Asimismo, el trabajo publicado en la revista BMC Medicine, también estimó que los fumadores tienen una esperanza de vida 10 años menor que los no fumadores.

“Sabíamos que fumar era malo, pero ahora tenemos evidencia directa que confirma las inquietantes conclusiones que han ido surgiendo a nivel internacional”, señaló en un comunicado de prensa la Universidad Nacional de Australia Emily Bank’s.

Previamente los investigadores habían asumido que sólo la mitad de los fumadores moriría de una enfermedad relacionada al consumo de tabaco como cancer o enfermedades respiratorias o del corazón. Sin embargo, nuevos estudios en mujeres del Reino Unido han subido el porcentaje hasta 67 por ciento “Hemos sido capaces de mostrar exactamente el mismo resultado en una muestra muy grande de la población “, añade Bank’s.

¿MALO PER SE?

Sin embargo, al día de hoy poco o nada se ha dado a conocer sobre las diferencias en los efectos para la salud entre el tabaco de uso industrial (procesado químicamente con fosfatos, fertilizantes, insecticidas, fungicidas y herbicidas) y el tabaco cultivado de manera natural. ¿Alguno de ustedes se lo ha cuestionado?

Vía: IFLScience, MSN Salud.

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