Familia

La frase que deberías de dejar de decirle a tus hijos

¿Qué hay de malo en decir: “¿Qué está mal contigo?” a niños o adolescentes? Nada, si el tono es compasivo e invita al menor a compartir sus sentimientos. Pero eso es muy diferente a lo que escuchamos cuando un padre se exaspera con su hijo. En esta situación esa pregunta, más que una búsqueda de apoyo indica que el menor […]

¿Qué hay de malo en decir: “¿Qué está mal contigo?” a niños o adolescentes? Nada, si el tono es compasivo e invita al menor a compartir sus sentimientos.

Pero eso es muy diferente a lo que escuchamos cuando un padre se exaspera con su hijo. En esta situación esa pregunta, más que una búsqueda de apoyo indica que el menor tiene un defecto.

Y este no es el mensaje que queremos dar, ¿o si?

¿Qué está mal contigo? es una frase que humilla, pone en vergüenza y tiene efectos duraderos en la personalidad.

Cuando un adulto de confianza (una persona de la que el niño es dependiente), indica que algo está mal con el ,el pequeño lo interioriza y termina creyéndolo. Después se esforzará por encontrar que es lo que está mal y llegará a una conclusión equivocada. A veces será algo como, “no soy lo suficientemente bueno”, o “soy una mala persona” y el daño de este tipo de mensajes puede llevar toda una vida para superarse.

¿Qué hacer en su lugar?

Siempre es mejor hablar directamente con los pequeños acerca de su comportamiento dejándolos saber que son especiales y amados. En vez de transmitir el enojo a todo su ser, se les debe hacer saber su mala actitud o comportamiento y mostrarles como pueden trabajar para cambiar y mejorarlo.

Hablemos de ejemplos:

  • Un niño no presta atención y rompe algo accidentalmente. Usted está exasperado, apresurado, y estresado y las palabras solo salen de su boca: ¿Qué está mal contigo? En vez de eso es mejor ser directo y a la vez instructivo: “Cariño, vamos bajar la velocidad, todos estamos apurados y sé que no querías romper eso. La próxima vez simplemente dile a mamá o papá como te sientes y podemos averiguar qué hacer”.
  • Un niño hace berrinche en un lugar público y logra exasperarlo. No deje que el ¿Qué está mal contigo? salga de su boca. Lo mejor es llevar al pequeño a un lugar tranquilo, averiguar lo que le molesta y hablar de sus sentimientos. Esto no quiere decir que se salgan con la suya, más bien se sentirá escuchado y esto hará que calme su rabieta más rápidamente.
  • Si su hijo adolescente mete la pata escribiendo algo inapropiado en Facebook o enviando mensajes o fotos inadecuadas por internet, usted no dirá ¿Qué está mal contigo? En vez de eso utilice la oportunidad como un momento para enseñarle sobre el mundo de las citas y cómo lidiar con estas situaciones de manera apropiada.

Cuando se utiliza con exasperación, ¿Qué está mal contigo? es una frase que humilla, pone en vergüenza y tiene efectos duraderos en la personalidad. Afortunadamente, algunos simples consejos pueden hacer la diferencia.

Por último, siempre hay que recordar lo importante de la manera en que hablamos a nuestros hijos, pues la comunicación con los padres es una de las formas en que los pequeños construyen la imagen de si mismos.

Vía: Psychology Today.

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