Opinión

RETROVISOR: Legislar de cara a los sinaloenses

¿Por qué convertir el informe de dos diputados del Partido de la Revolución Democrática en un panel donde la sociedad es la que analiza el desempeño de los legisladores? La respuesta es simple: el congresista está llamado a abandonar el monólogo ególatra, el de las cuentas siempre alegres, para permitir que sean sus representados los que decidan si trabaja bien […]

¿Por qué convertir el informe de dos diputados del Partido de la Revolución Democrática en un panel donde la sociedad es la que analiza el desempeño de los legisladores? La respuesta es simple: el congresista está llamado a abandonar el monólogo ególatra, el de las cuentas siempre alegres, para permitir que sean sus representados los que decidan si trabaja bien o mal.

En la cultura política del sinaloense suele perderse de vista la importancia de la labor que realizan los 40 integrantes del Congreso del Estado, al darse por normal que la tarea legislativa esté supeditada a intereses de grupos de poder y/o facciones partidistas que invariablemente van en contra del sentir e interés ciudadanos. Tal apatía permite que aquellos que ostentan la representatividad popular anden sueltos, sin sociedad que les exija cumplir la responsabilidad que constitucionalmente les toca.

No es descabellado creer que el ejercicio de los diputados perredistas incentive a los demás legisladores y servidores públicos a rendir cuentas de cara a la sociedad.

Por ello resalta, como modelo a seguir, el ejercicio que el viernes 13 de marzo realizaron los diputados Imelda Castro Castro y Ramón Lucas Lizárraga, al invertir la costumbre de la rendición de cuentas. En vez de cifras autoelogiosas y eventos construidos para el lucimiento personal, invitaron a expertos en periodismo, empresa y políticas públicas a dar una visión crítica del trabajo legislativo realizado por ambos congresistas.

Los puntos de vista de Adrián López, director general de Noroeste; Ana Luz Ruelas, académica de la Universidad Autónoma de Sinaloa,y Mariano Gómez, dirigente de Coparmex, hicieron posible bosquejaresa nueva forma de intervención cívica en la cosa legislativa, mostrandoquizá los atisbos de la democracia avanzada que tanto le urge a México, y en este caso a Sinaloa.

Por lo pronto se trata de una golondrina que no hace verano, pero no es descabellado creer que el ejercicio de los diputados perredistas incentive a los demás legisladores y servidores públicos a rendir cuentas de cara a la sociedad, perdiéndole el miedo a la crítica y al escrutinio público.

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