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Robo en gasolineras: sálvese quien pueda

Nadie está a salvo. Si alguien va a una gasolinera en Culiacán, lo más probable es que el tanque de su vehículo no capte el total de litros que el usuario pagó, pues son 58 las que presentan irregularidades, según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Si bien no existe una certeza por parte del […]

Nadie está a salvo. Si alguien va a una gasolinera en Culiacán, lo más probable es que el tanque de su vehículo no capte el total de litros que el usuario pagó, pues son 58 las que presentan irregularidades, según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Si bien no existe una certeza por parte del cliente de que es robado cada vez que carga combustible, sí tiene la percepción de que así se hace debido al rendimiento de su automóvil.

Ya sea en Las Quintas, Terranova, Culiacancito o el sector de Tres Ríos, los establecimientos no discriminan a la hora de “robar”, pues es lo que se percibe: un robo.

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Según algunos usuarios, hay estaciones en las que el rendimiento del combustible es menor al que debería ser según las especificaciones de sus carros, pero lamentablemente no hay mucho que puedan hacer.

“De nada sirve enojarse con el que despacha en la gasolinera porque no es culpa de ellos, pero ya con la frustración a veces es todo lo que nos queda. La verdad es que en Culiacán te roban en todas partes, no importa el lugar, la hora o el día, (el robo en) las gasolineras están a la orden”, dijo un cliente molesto.

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A este problema se le suma el del robo de combustible, pues se detectó en una ocasión que la gasolinera ubicada a un costado de la glorieta Cuauhtémoc expendía producto que había sido robado previamente de un ducto de Pemex, por lo cual no se podía garantizar su confiabilidad.

Y aunque muchos automovilistas prefieren comprar gasolina robada con tal de ahorrarse unos pesos, lo cierto es que el efecto podría ser perjudicial para el vehículo, pues no hay forma de comprobar que el combustible sea de la calidad necesaria.

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Ya sea por las mismas gasolineras o por el crimen organizado quien al final resulta robado sin importar nada es el cliente, quien a todas luces paga las consecuencias.

FOTO: Gerardo M. García/Cuartoscuro.

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