Opinión

OBSERVATORIO | Emilio Chuayffet y el expediente UAS

En el escritorio del secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, se ha colocado un expediente que sugiere al Gobierno federal entrarle al análisis del tema de la Universidad Autónoma de Sinaloa desde dos aristas: uno, la presunta utilización de la casa de estudios como ariete político del Partido Sinaloense y, dos, la descomposición de los sistemas académicos de la institución, desde los procesos […]

En el escritorio del secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, se ha colocado un expediente que sugiere al Gobierno federal entrarle al análisis del tema de la Universidad Autónoma de Sinaloa desde dos aristas: uno, la presunta utilización de la casa de estudios como ariete político del Partido Sinaloense y, dos, la descomposición de los sistemas académicos de la institución, desde los procesos de inscripción hasta la titulación.

El dossier UAS, obviamente, tiene que ver también con la sucesión gubernamental del próximo año. Claro. Podría ser solo un elemento de presión para que el partido del exrector Héctor Melesio Cuen Ojeda opere a favor del candidato que designe el presidente Enrique Peña Nieto, o bien, el asomo de una intención seria por sanear la Universidad, meterle orden a un caos disfrazado de estabilidad interna, para que el nuevo régimen local haga el resto a partir del primero de enero de 2017.

A raíz de críticas que en noticieros de radio — principalmente en Línea Directa que dirige Luis Alberto Díaz— se han realizado por la presunta utilización de recursos y personal de la UAS para la operación política del PAS, un grupo de sinaloenses que en su mayoría legislan en las cámaras local y federal pero con la intervención de políticos malovistas, intentan jalar la atención de la SEP hacia el principal centro de educación superior de Sinaloa.

Antes se había registrado un hecho que colapsó el sistema de preinscripciones de la UAS con la supuesta caída del sistema que dejó a miles de aspirantes sin posibilidad de presentar el examen de selección. ¿Quién hackeó la red? ¿A quién benefició que los estudiantes excluidos fueran a implorar a las direcciones de las escuelas por una oportunidad para ser evaluados?

El caso Línea Directa, donde Luis Alberto Díaz ha denunciado amenazas anónimas desde que empezó a sacar al aire el asunto UAS-PAS, avivó más el ojo vigilante de la SEP hacia la Casa Rosalina. Y Chuayffet, no se olvide, es partidario de la mano dura, tope con lo que tope, porque está hecho en los rincones oscuros de la intriga y la conspiración política.

Re-versoSi al secretario de Educación le llegara a despertar curiosidad el expediente UAS, de seguro tendría aliados en Gobernación, en el gobierno de Sinaloa y en el mismo Peña Nieto. Urgidos de distractores que desvíen el interés social de los temas que aplastan la popularidad presidencial, la universidad sinaloense encajaría a la perfección en la “caja china”.

Lo que sí es real es el descuido de las formas en la amalgama UAS-PAS que implicó también la develación del fondo. Hay mucho de turbio ahí que los mismos beneficiarios se han encargado de hacer emerger, confiados en que pocos se han atrevido a enfrentarse al establishment universitario y los que se han animado dan cuenta de un modo de represión e intimidación que ya lo quisieran los sistemas más autoritarios del mundo. Aún es temprano para especular sobre un posible desenlace. Pero también es tarde para quienes se engolosinaron y descararon en la conversión de la UAS en universidad-partido.

Pregúntale al viento

¿El pleito por el distrito 03 que se traen el gobernador Mario López Valdez y el alcalde de Navolato, Miguel Calderón, es también una guerrita entre Malova y Enrique Peña Nieto?

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