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¿Tú contaminas? | El uso prolongado del celular y los riesgos para la salud

Los teléfonos inteligentes se han convertido en el gadget universal por excelencia. Ahora, además de hacer llamadas y enviar mensajes de texto, estos dispositivos cuentan con una incontable gama de usos, desde pedir un taxi hasta estudiar un idioma. Sin embargo, con estos beneficios también vienen consecuencias, entre las que destacan sus componentes altamente contaminantes, […]

Los teléfonos inteligentes se han convertido en el gadget universal por excelencia. Ahora, además de hacer llamadas y enviar mensajes de texto, estos dispositivos cuentan con una incontable gama de usos, desde pedir un taxi hasta estudiar un idioma. Sin embargo, con estos beneficios también vienen consecuencias, entre las que destacan sus componentes altamente contaminantes, así como los riesgos para la salud de su uso que cada vez es más prolongado entre la población mundial.

Cada vez son más las personas en el mundo que cuentan con un teléfono inteligente y, según el último informe Mobility Report correspondiente al tercer trimestre del 2014, esta tendencia está lejos de disminuir.

El informe, elaborado por Ericsson, señala que actualmente existen alrededor de 2 mil 700 millones de smartphones en el mundo, número que según el mismo estudio podría llegar a los 6 mil 100 millones en el 2020, representando al 90% de la población mundial.

Quizá entre todas las repercusiones que se derivan del acelerado crecimiento del mercado de la telefonía móvil, una de las más ignoradas sean las consecuencias ecológicas y para la salud del uso de estos dispositivos por un porcentaje cada vez más alto de la población mundial, quienes muchas veces no se separan de su celular ni para dormir.

Componentes dañinos

Al igual que con las baterías, los teléfonos celulares incluyen muchos materiales dañinos para el medio ambiente, por lo que su uso supone una amenaza ecológica que debe tenerse en cuenta a la hora de cambiar de dispositivo.

Entre las sustancias que estos contienen se encuentran mercurio, litio, cobalto, níquel, cadmio y zinc, elementos que pueden contaminar el agua, suelo y aire, así como causar daño a la salud de las personas. Para evitar que estos componentes lleguen al medio ambiente, se debe tener cuidado al desechar un viejo celular.

En primer lugar procura no tirarlos como cualquier otro tipo de basura y opta por contenedores especiales que te aseguren que tanto celulares como cargadores y otros dispositivos electrónicos serán manejados y reciclados de manera adecuada.

Una buena opción es dejar tu viejo smartphone en los contenedores ubicados en todos los centros de atención a clientes de Telcel, quienes envían esta basura tecnológica a centros de reciclaje donde se reutilizan hasta el 90% de los componentes.

Huella de carbono

Otro factor negativo es el consumo de energía. Esto ya que, además de ser necesaria para recargar su batería, tu smartphone también la requiere al hacer llamadas, enviar mensajes de texto y transmitir datos a través de las redes de servicios inalámbricos.

Así, según una investigación realizada por el diario británico The Guardian, la huella estimada de bióxido de carbono generada por la fabricación de un teléfono por sí misma es de 16 kilogramos, es similar a la generada por un kilogramo de carne de res.

Además, si se incluye la energía que se consume durante dos años de uso, la cantidad aumenta a 22 kilogramos. Pero la huella de energía requerida para transmitir tus llamadas a través de la red es en torno a tres veces mayor a esta cantidad.

Contaminación electromagnética

Por último, como consecuencia del gran crecimiento del uso de dispositivos móviles, cada vez es mayor la preocupación en torno a las consecuencias que la radiación que estos generan pueda tener en la salud humana.

Así, aunque con resultados no concluyentes, expertos han relacionado la alta exposición a ondas electromagnéticas con afecciones como:

  • Alteraciones inmunológicas: el cuerpo del ser humano se debilita y tarda más en sanar.
  • Aumento de la tensión sanguínea.
  • Aumento del estrés.
  • Cansancio, vértigo, desorientación y otros síntomas.

Además de consecuencias graves de la exposición en el largo plazo como cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los niveles de intensidad de radiación electromagnética a los que se somete un adulto en los países desarrollados no supone efectos negativos para la salud, también ha recomendado la adopción de un principio de precaución, con el fin de “emprender acciones para un riesgo potencialmente grave sin esperar los resultados de la investigación científica”.

Medidas de precaución

En este escenario, países como Austria, Francia, Alemania y Suecia han recomendado medidas para minimizar la exposición electromagnética a sus ciudadanos. Entre las recomendaciones están:

  • El uso de manos libres para disminuir la radiación en la cabeza.
  • Mantener el teléfono celular alejado del cuerpo.
  • No usar el teléfono en un automóvil sin una antena externa.
  • Es mejor escribir mensajes, SMS, que llamar.
  • Elegir un móvil con menos radiaciones.
  • Evitar la utilización del móvil si la recepción es débil y encontrar un lugar donde el teléfono capte mejor la señal (cerca de una ventana o fuera).
  • Los padres tienen que ser prudentes con la utilización del móvil, ya que los niños son todavía más sensibles que los adultos. Lo mejor es no comprar un móvil a un niño que está creciendo.
  • Para las mujeres embarazadas, cuando telefonean con un kit de auriculares con micrófono, se aconseja que se alejen el teléfono del vientre.

 

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