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¿Tú contaminas? | El ruido amenaza la salud pública… ¡bájale dos rayitas!

Estudios de universidades como la UNAM, la Organización Mundial de la Salud y laboratorios especializados advierten que el ruido está convertido en un “enemigo silencioso” para la salud de las personas en general, pues poco a poco provoca sordera y a nadie parece importarle, pese a que deja también a su paso altos niveles de […]

Estudios de universidades como la UNAM, la Organización Mundial de la Salud y laboratorios especializados advierten que el ruido está convertido en un “enemigo silencioso” para la salud de las personas en general, pues poco a poco provoca sordera y a nadie parece importarle, pese a que deja también a su paso altos niveles de estrés, irritabilidad, improductividad, dolores de cabeza y hasta hipertensión.

La Universidad Nacional Autónoma de México por ejemplo, es contundente cuando señala que la contaminación auditiva provoca daños severos a la población sobre todo de grandes ciudades, como las capitales de estados o países, donde los parques vehiculares son enormes y se combinan con otros ruidos ambientales a los que la gente poco a poco se adapta.

Incluso la casa de estudios habla de que el ruido puede provocar menor eficiencia en el trabajo y una enorme complicación para concentrarse en las actividades cotidianas.

Otros estudios, como el realizado por el Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico de la UNAM, advierten que en una jornada laboral de 8 horas, un trabajador no debe exponerse a sonidos que sobrepasen los 80 decibeles.

Sobre el tema de los decibeles no hay mucho acuerdo pues, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda los 55 decibeles de sonido como el límite superior deseable al aire libre, la Norma Oficial Mexicana 011 permite hasta 90 decibeles como condiciones de seguridad e higiene en centros de trabajo.

El detalle es que nadie atiende esta situación pues se carece de información suficiente sobre los daños que la exposición constante a altos decibeles de ruido puede ocasionar en la salud y por otra parte la autoridad no hace nada para que se respeten las reglas de urbanidad en la materia, contenidas en el caso de Culiacán, en el Bando de Policía y Buen Gobierno.

Según estudios compartidos por la ONU, entre los trastornos comprobados sobre la salud pública por esta causa están los dolores de cabeza, la pérdida de audición progresiva, hipertensión, problemas cardiovasculares y digestivos, así como estrés, irritabilidad, insomnio y bajo rendimiento.

Culiacán, con un parque vehicular explosivo y en aumento, la realización permanente de obra pública y privada, actividades al aire libre, manifestaciones y estrategias comerciales, se ha convertido en una ciudad altamente contaminante a consecuencia del ruido.

 

¿Qué dice la ley?

 

El Bando de Policía y Buen Gobierno de Culiacán, reformado en julio de 2014 y vigente hasta este momento, incluye en su apartado de Faltas contra el orden público a la contaminación por ruido.

Por hacer uso de aparatos de sonido en la vía pública, generando escándalo o causando molestias a las personas, se puede castigar con 5 a 20 salarios mínimos vigentes.

También considera Faltas contra las reglas sanitarias y el ecosistema, sancionables con multas de 15 y hasta 30 salarios mínimos vigentes a quien “contamine de manera auditiva o sonora el ambiente”, por lo que los establecimientos comerciales, turísticos y de venta de música o de aparatos musicales, no podrán promocionar sus productos por medio de emisión o amplificación de sonido hacia el espacio público.

Señala que debe someterse el ejercicio de arte, oficio o actividad de índole doméstica o económica a los niveles de ruido admisible, según los horarios y condiciones establecidos por la ley, los reglamentos y las normas municipales.

También se considera falta contra la integridad física de las personas:

  1. Producir en cualquier forma ruido o sonido que por su intensidad provoque malestar público.
  2. Es falta contra el régimen de seguridad y tranquilidad de la población, operar aparatos de sonido con fines comerciales o de servicios, sin el permiso correspondiente, instalar en las casas comerciales expendedoras de discos compactos o de cualquier tipo de aparatos de audio, bocinas o amplificadores que emitan sonidos hacia la calle.

Entre otras faltas se suman el provocar ruidos molestos o escándalos dentro de la propiedad privada pero que perjudique a los vecinos, conducir vehículos que circulen contaminando notoriamente con ruido y emisión de gases… algo que en Culiacán es cosa de todos los días y a todas horas, por lo que es tiempo de “bajarle dos rayitas” al ruido.

 

FOTO: Jesús Herrera/Revista ESPEJO.

 

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