Susana Alexander y compañía divierten con ‘Locos por el té’

Susana Alexander y compañía divierten con ‘Locos por el té’

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Un cómico montaje presentó la Sociedad Artística Sinaloense y el Instituto Sinaloense de Cultura, en el teatro Pablo de Villavicencio.

En el teatro Pablo de Villavicencio estuvieron “locos por el té”, de eso se encargó el elenco que protagonizó el divertido montaje que hizo reír al público que llenó el recinto.

La obra se presentará de nuevo hoy, miércoles en el teatro Pablo de Villavicencio, a las 18:00 y 20:30 horas.

Durante la semana dedicada a las artes escénicas, que organizó la SAS y el Isic, se contó la historia de una compañía de teatro y todos los avatares que están detrás de esta industria.

Una actriz experimentada, un novato, un actor acartonado, lucha de egos y una directora de escena que obtuvo su puesto por los amoríos que tuvo con el productor, dieron como resultado un trabajo caótico.

El elenco encabezado por Susana Alexander no tuvo problemas para compartirlo, porque la esencia del teatro estuvo ahí, dentro de los protagonistas y del público que interactuó durante las dos horas de función.

Durante 2 horas, los actores encabezados por Susana Alexander protagonizan distintos personajes.

La versión en español de Julián Quintanilla, fue divertida de principio a fin. Se situó en un mismo teatro, donde los actores; Sofía (Susana Alexander), Arturo (Julio César Luna), Lupita (Cecilia Romo), Domingo (Ricardo Maza), Juan (Jack Duarte), Claire (Claudia Nin) y Pancho (Ulises de la Torre), ensayaban el montaje ubicado en la época victoriana.

Claire, la directora extranjera, en su pobre español trataba de dirigirlos porque el estreno estaba cerca, pero nada salía bien. Un error tras otros detenía cualquier avance.

Lupita, la costurera, se entrometía a cada paso; Domingo, el sirviente, demostraba sus dotes para el baile cuando tenía que hacer otras cosas; Arturo, en su ego, daba malos consejos a Juan, el protagonista sin talento que estaba ahí por ser el hijo del director.

La situación no era mejor cuando Pancho cometía graves errores con los detalles técnicos, sin contar el ego y enojo que sentía Sofía por estar al lado de malos e inexpertos actores.

El montaje cuenta la historia de una improvisada compañía de teatro y todos los avatares que hay detrás de esta industria.

A la llegada del estreno de Locos por té, sucedió lo inevitable: los actores se volvieron realmente locos, los diálogos se olvidaron, se rompió la utilería, el sirviente tuvo un accidente y nada salió bien.

“Es que así no se puede hacer buen teatro, el teatro es un ritual, una misa sagrada, un milagro de vida, una metamorfosis y en esta compañía no hubo un poder humano que lo lograra”, comentó Sofía.

Al final la compañía accidentada cumplió el cometido de volverlos a todos locos, ¿o no?

Fotos: Cortesía Isic.


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