Opinión

La Chapultepec y el par vial: impensable volver al doble sentido

El par vial sí ahorra combustible y es más fluido para los vehículos, mal que bien, pero no es seguro para los peatones, ya que presenta muchas improvisaciones y obras inconclusas, pero de eso a volver el par vial a doble sentido o con un carril en contraflujo es impensable. El presidente municipal Culiacán, Sergio […]

Fotografía: Arturo Salazar Pompa.

Fotografía: Arturo Salazar Pompa.

El par vial sí ahorra combustible y es más fluido para los vehículos, mal que bien, pero no es seguro para los peatones, ya que presenta muchas improvisaciones y obras inconclusas, pero de eso a volver el par vial a doble sentido o con un carril en contraflujo es impensable.

El presidente municipal Culiacán, Sergio Torres Félix, insiste en defender el par vial de la calle Álvaro Obregón con la Aquiles Serdán. Ya no siente lo duro sino lo tupido pues como lo mencioné en artículos anteriores el alcalde rompió la concertación ciudadana y se sostiene bajo el juicio personal de definir las decisiones de la planeación urbana por el solo hecho de haber obtenido el voto democráticamente.

Ser elegido es para él algo ajeno a la vocación de servir pues, disculpen ustedes, los culiacanenses son, a su juicio, un representativo de infantes con diferentes deseos, incapaces de ponerse de acuerdo para definir la construcción del territorio coordinadamente.

En el contexto donde no termina la hecatombe del par vial surge la presión de los colonos de los sectores próximos al norte del rio Tamazula y ante ello aparece en escena y con desafortunada opinión nada menos que el gobernador Mario López Valdez, con el criterio de que es oportuno revisar la factibilidad del par vial, tocando precisamente la falta de coordinación entre el municipio y el estado para esta obra en su magnitud y trascendencia.

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Par vial y las propuestas desafortunadas.

Es uno de los compromisos a los que Malova ha faltado como gobernante ya que el artículo 120 de la Ley de Desarrollo Urbano del Estado de Sinaloa lo faculta para regular lo que precisamente son las discordias del espacio público y la movilidad de toda la ciudad, desde un transporte colectivo digno hasta la sincronía de semáforos y tráfico vehicular, que precisamente están saboteando este proyecto del par vial.

Si evaluamos la problemática en la colonia Chapultepec, esta advierte algunos aspectos de relevancia:

El problema principal es la saturación de vialidades secundarias y terciarias por el transporte urbano, (ya sabemos que están pasando hasta 200 camiones en horas pico) y que ordenarlo es todo un tema para otro artículo. No es un problema del par vial (ojo, no confundir).

El mismo presidente municipal aclara que la ciudad ha crecido y que estos “colonos chapule” deben adaptarse a las nuevas circunstancias de que su colonia es céntrica y por lo tanto la ciudad necesita enlazarse a través de ella.

Lo que sus asesores no le han dicho al alcalde es que hasta estos céntricos sectores tienen un sistema de fluidez, son las vialidades primarias las que fungen como arterias principales que conectan núcleos o sectores con extensión, longitud y volúmenes de transito considerables a través de la ciudad, (en este caso son las avenidas del par vial, y que para eso fueron hechas, pues).

En cambio, no se sabe por qué presiones, el tráfico se envió a vialidades secundarias y terciarias que manejan flujo no continuo, y que además solo son subsistemas de las primarias, son solo para el lugar y que como resultado se margina a los “colonos chapule” del derecho urbano armonioso y sostenible bajo una planificación y la gestión urbana ciudadana.

El par vial sí ahorra combustible y es más fluido para los vehículos, mal que bien, “cuando menos en un lapso limitado de tiempo” pero no es seguro para los peatones, ya que presenta muchas improvisaciones y obras inconclusas, pero de eso a volver el par vial a doble sentido o con un carril en contraflujo es impensable.

Ya hay rutas vehiculares inducidas al par vial, el doble sentido no sería volver al punto cero, además habría que aplicar una sobreinversión, reventar pavimentos para colocar semáforos en el sentido faltante, además de que nos perderíamos en una infinita dinámica de pruebas y errores.

Volviendo al problema principal: mundialmente el transporte colectivo fundamenta 500 metros de distancia entre parada y parada, hoy es toda una regla de los desarrollos orientados al transporte sustentable y, vamos, en este aquelarre sobrepasamos las peticiones, pues estamos hablando de transporte público y por lo cual no puede ser personalizado a la puerta de cada quien. A personas de la edad y discapacitados se les tiene que gestionar movilidad especial, y el Hospital Civil igual tiene que transformar sus accesos, ya tuvo tiempo para hacerlo.

El otro afectado es el comercio que sí sufrirá por la dispersión de la escalera del par vial y que no estará concentrado en la Obregón; ahí sí debe entrar el mandatario estatal promocionando la economía local, no con créditos que quien sabe con qué se pagarán, pues endrogan al comercio y no dan seguimiento de productividad, más bien ubicarlos con la garantía y sustentabilidad de venta.

La solución es muy sencilla: el transporte urbano a la Aquiles Serdán y Juan de la Barrera. A caminar un poco.

Foto: Arturo Salazar Pompa.

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