Opinión

Culiacán debe combatir, ya, su rezago en el transporte urbano

A principios de la semana me di la tarea de acudir al llamado a una manifestación en la colonia Chapultepec. Ahí tuve la oportunidad de intercambiar opiniones y confirmar que el problema medular de la inconformidad es el paso saturado de las rutas del transporte urbano, por lo que coincido con las autoridades que en […]

A principios de la semana me di la tarea de acudir al llamado a una manifestación en la colonia Chapultepec. Ahí tuve la oportunidad de intercambiar opiniones y confirmar que el problema medular de la inconformidad es el paso saturado de las rutas del transporte urbano, por lo que coincido con las autoridades que en este punto radica la solución.

Históricamente los intentos de reorganización del transporte urbano nunca han comprendido la sistematización y solo ha quedado en renovación de flotas y unas cuantas aspirinas para el problema.

El problema actual radica en que los concesionarios del transporte urbano de Culiacán están técnicamente solos con la sostenibilidad económica del equipo y negocio de las rutas. El sistema actual se basa en la demanda, recolecta los usuarios en los nodos donde se encuentran (equipamientos), ocasionando que mientras las rutas tienen un origen y un destino (las puntas, o colonias periféricas), en el inter (el centro y los principales cuadros de la ciudad) coinciden muchas rutas.

En dicho recogedero de usuarios se anudan las rutas y por ello no nos extrañe que estos conflictos se dan en los sectores céntricos como la Chapultepec, sector por el cual solo debería pasar una ruta longitudinal y dos transversales, por dar un ejemplo.

Urbano 1

Proporción actual de movilidad en Culiacán

En Culiacán se moviliza por transporte urbano el 35% de la población, mientras que la Ciudad de México con todo y sus conflictos, supera el 75% pues únicamente el metro es utilizado para 4 millones de viajes personales de un total de 9 millones de traslados al día, en general. La idea es que cuando menos en nuestra ciudad se revierta y lleguemos a inducir el uso del transporte colectivo en un 65% de los movimientos personales.

Aumentar la oferta de transporte público revela que todavía hay un mercado potencial con oportunidad hasta para los mismos concesionarios. El reto sería sistematizarlos por la razón de que concesionarios, usuarios y gobierno tienen diferentes objetivos y responsabilidades, además de ¿quién paga la infraestructura urbana necesaria para su desenvolvimiento?

Para tener un flujo rápido y eficiente del transporte urbano en Culiacán se necesita que sea por ticket pre pagado, que no recaigan tantas actividades de la operación en el chofer, así como los organizar los tiempos de espera en cada estación, con infraestructura especial, haciéndose necesario que el estado aumente su participación, tanto en inversión, operación y mantenimiento.

Una primera propuesta consiste en una APP con inversión de 50% de cada una de las partes (estado-concesionarios), ya que el Estado necesita participar en el control de la movilidad pues el transporte colectivo realmente es un componente de control del territorio, cosa que con el vehículo particular es imposible lograrlo.

Hace un par de meses, en una reunión del Observatorio Ciudadano de Urbanismo, donde se dan cita varios arquitectos de la localidad, el arquitecto Eleviel Zamora consideraba que la última tendencia en movilidad es que no hubiera movilidad, que la planeación se oriente a dejar a todos cerca de sus fuentes de trabajo y esparcimiento, para lo cual es necesario crear barrios fortalecidos, entre ellos  sectores como el de Barrancos, Bachigualato, Humaya, Central Camionera, etc.

urbano 3

Fortalecérseles en las actividades económicas y fuentes de trabajo a través de estaciones de transporte en distancias moduladas y centros de barrios densos y diversos. En el caso del transporte urbano, a través de un cobro de tarifas diferenciadas (no se cobra igual en todos los sectores) se puede inducir e inhibir la ocupación del suelo en la ciudad, castigando a los asentamientos que abonan a la dispersión y a las áreas descongestionadas densificándolas y haciéndolas operar eficientemente.

Ello puede ser un remedio para reactivar el centro urbano al devolverle las ocupaciones primarias, entre ellas la habitacional. Debe implantarse una política de subsidios o baja tarifa de impuestos y servicios entre éstos el transporte.

Culiacán y las principales ciudades del estado tienen un futuro nada alentador en el corto plazo y ningún candidato ha prometido que tomará al toro por los cuernos en este rubro, a pesar de que el transporte urbano es una empresa de meterle, ambiciosa y compleja.

Si los aspirantes a gobernador o presidentes municipales no tienen intención de comprometerse (ahorita que les duele), ya instalados en los cargos las posibilidades serán menores. ¿Y la ciudadanía? ¿Cuándo llegará el momento que veamos sectores manifestándose por un adecuado sistema de transporte urbano o tan siquiera enterados del beneficio total que obtendrían al modernizarse este servicio?

Lo definitivo es que si Culiacán quiere formar parte de las ciudades más competitivas del país, debe combatir, ya, su rezago en el transporte urbano.

 

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas