Economía

El neoliberalismo está muriendo… desde dentro

Los economistas del FMI han publicado un ‘paper’ que admite que la ideología se sobre valoró. Desde hace algunos años economistas han tenido claro que la ideología que al día de hoy sigue sustentando al capitalismo estaba fallando, pero no que estaba muriendo. Sin embargo, han sido los propios tecnócratas encargados del sistema quienes están lentamente, a […]

The International Monetary and Financial Committee (IMFC) Governors meet at their Plenary session chaired by Tharman Shanmugaratnam on April 16, 2011 at the International Monetary Fund Headquarters in Washington, DC. The IMF/World Bank Meetings are being held in Washington, DC this week which will host Finance Ministers and Bank Governors from 187 countries.  = RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT

The International Monetary and Financial Committee (IMFC) Governors meet at their Plenary session chaired by Tharman Shanmugaratnam on April 16, 2011 at the International Monetary Fund Headquarters in Washington, DC. The IMF/World Bank Meetings are being held in Washington, DC this week which will host Finance Ministers and Bank Governors from 187 countries. = RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / International Monetary Fund / Stephen Jaffe" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS =

Los economistas del FMI han publicado un ‘paper’ que admite que la ideología se sobre valoró.

Desde hace algunos años economistas han tenido claro que la ideología que al día de hoy sigue sustentando al capitalismo estaba fallando, pero no que estaba muriendo. Sin embargo, han sido los propios tecnócratas encargados del sistema quienes están lentamente, a regañadientes, admitiendo el fracaso del neoliberalismo.

Esto se puede advertir cuando el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, suena la alarma de “un equilibrio económico con bajo crecimiento, baja inflación y bajas tasas de interés”. O cuando el Banco de Pagos Internacionales, el banco central de los bancos centrales, advierte que “la economía global parece incapaz de volver a un crecimiento sostenible y equilibrado”.

Aún con mayor claridad lo dejó entrever el Fondo Monetario Internacional el pasado jueves.

Lo que hace notable la intervención del fondo no es lo que se dice – sino quién lo está diciendo y que lo dice sin rodeos. En la publicación bandera del FMI, tres de sus principales economistas han escrito un ensayo titulado “El neoliberalismo: Sobrevendido?“.

Solo el título sorprende. Durante mucho tiempo los economistas convencionales y los políticos han negado la existencia misma de una cosa tal como el neoliberalismo, desestimandolo como un insulto inventado por los muchos descontentos que no entienden ni de economía ni de capitalismo.

Ahora viene el FMI, que describe cómo una “agenda neoliberal” se ha extendido en todo el mundo en los últimos 30 años. Lo que quieren decir es que cada vez más estados han transformado sus instituciones sociales y políticas en copias pálidas del libre mercado. Dos ejemplos británicos, sugiere Will Davies – autor de los Límites del Neoliberalismo – sería el NHS (Servicio Nacional de Salud) y las universidades “, donde las clases se están transformando en supermercados”. De esta manera, el sector público se sustituye por empresas privadas, y la democracia es suplantada por la mera competencia.

Los resultados, reconocen los investigadores del FMI, han sido terribles.

El neoliberalismo no ha resultado en crecimiento económico, por el contrario, sólo ha mejorado la situación económica de algunas personas. Y mientras que algunos políticos podrían justificar a la austeridad impulsada por la doctrina neoliberal como “arreglar el techo mientras el sol está brillando”, el equipo del FMI lo define como “frenar el tamaño del estado… otro aspecto de la agenda neoliberal”. Y remantan diciendo que sus costos “pueden ser mucho mayores que sus beneficios”.

Aquí hay que tener en cuenta dos cosas. En primer lugar, este estudio proviene de la división de investigación del FMI – no de los miembros del personal que vuela a los países en quiebra, negocian sobre los términos del préstamo con los gobiernos con problemas de liquidez y administran el submarino fiscal, lo que deja en evidencia que, desde el 2008, una gran brecha se ha abierto entre lo que el FMI piensa y lo que hace. En segundo lugar, mientras que los investigadores van mucho más allá de lo que los vigilantes del fondo podrían haber creído, dejan en algunas cláusulas de salvaguarda de suma importancia. Los autores incluso defienden la privatización como un conducto hacía “una prestación más eficiente de servicios” y menos gasto del gobierno.

Aun así, el estudio es un notable incumplimiento del consenso neoliberal de parte del FMI. La desigualdad y la inutilidad de la mayor parte de las finanzas modernas se han convertido en juguetes para economistas y políticos, que prefieren tratarlos como aberraciones de la norma. Pero por fin una importante institución va más allá de los síntomas, nombrando a la causa de los problemas de la economía mundial como una causa política. No es extraño que el autor principal del estudio diga que hace 5 años hubiera sido impensable que el fondo publicara esta investigación.

Desde la década de 1980 la élite política y financiera ha desechado la idea de que estaban actuando ideológicamente simplemente haciendo “lo que funciona”. Pero eso sólo se justifica cuando lo que estás haciendo realmente está funcionando. Desde el crash del 2008, banqueros centrales, políticos y corresponsales de televisión han tratado de tranquilizar a la población alegando que las políticas neoliberales lograrían poner de nuevo en marcha a la economía. Han buscado a través de cada página de los libro de texto y más allá – rescate de los bancos, los recortes de gastos, congelación de los salarios, el bombeo de miles de millones a los mercados financieros – y el crecimiento sigue siendo anémico.

Y mientras la caída continúa, el público se ha dado cuenta de que el crecimiento no solo ha sido más débil, sino de que los trabajadores ordinarios han disfrutado mucho menos de sus beneficios. El año pasado el centro de estudios de los países ricos, la OCDE, hizo una concesión notable. Reconoció que la participación en el crecimiento económico del Reino Unido que disfrutan los trabajadores se encuentra en su nivel más bajo desde la segunda guerra mundial. Más sorprendente aún, lo mismo aplica para los trabajadores a través del oeste capitalista.

Y aunque el lenguaje de los economistas no es tan literario, se puede entrever que, en medio de todas las gráficas y lenguaje técnico, estamos prescenciando la muerte de una ideología.

Vía: The Guardian.

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