Economía

Brexit | Todo lo que tienes que saber sobre este hecho histórico

Antes que nada toma conciencia de que la salida del Reino Unido de la Unión Europea es un hecho que entrará a los libros de historia. Este jueves los ciudadanos de los 4 países que forman el Reino Unido votaron en el referendo para decidir su salida o permanencia en la Unión Europea. En una […]

Antes que nada toma conciencia de que la salida del Reino Unido de la Unión Europea es un hecho que entrará a los libros de historia.

Este jueves los ciudadanos de los 4 países que forman el Reino Unido votaron en el referendo para decidir su salida o permanencia en la Unión Europea.

En una desición histórica, la opción de salir del bloque se impuso con el 51.9% de los votos (17,410,742 votos), contra el 48.1% (16.141.241 votos) que votaron por permanecer en el bloque.

Votación reñida incluso si la desagregamos por país:

  • Inglaterra: 53.2% salir / 46.8% quedarse en la UE.
  • Escocia: 62% quedarse / 38 salir de la UE.
  • Gales: 51.7% salir / 48.3 quedarse en la UE.
  • Irlanda del Norte: 55.7% quedarse / 44.3% salir de la UE.

Luego de anunciarse oficialmente los resultados, los efectos no se hicieron esperar. Entre estos podemos mencionar:

  • La renuncia del primer ministro británico, David Cameron.
  • La caída de la libra, las bolsas del mundo, el precio del petroleo, etc.
  • La revalorización del oro como activo para resguardar valor.
  • Y hasta las posibles afectaciones para el fútbol inglés.
  • En México, la SCHP anunció un nuevo recorte al gasto público y el peso se depreció hasta casi alcanzar los 20 pesos por dólar.
  • Líderes de partidos de derecha en Francia y Países Bajos han anunciado que solicitarán referendos en sus respectivos países.

Sin embargo esta historia va para largo, pues se espera que el proceso para que el Reino Unido salga del bloque europeo sea de al menos 2 años.

Además, los efectos inmediatos a raíz de la noticia son poco comparados con las consecuencias que este hecho podría traer para el Reino Unido a más largo plazo.

En sí pocas palabras, los británicos enfrentarían:

  • Un desplome de los mercados por la posible caída de hasta un 20% en las cotizaciones de las empresas británicas en un lapso de 2 a 3 meses, según Axioma.
  • La fuga de capitales que supone el que bancos como HSBC y Goldman Sachs trasladen sus oficinas hacía otros países. Poniendo en riesgo el poder de la banca británica que hasta el día de ayer realizaba aproximadamente el 40% del comercio mundial de divisas.
  • La inminente caída del PIB y el empleo británico, la cual será más estrepitosa entre más tarde la llegada de un acuerdo de libre comercio entre el Reino Unido y la Unión Europea.
  • Una reedición del referéndum de Escocia para dejar el Reino Unido y poder seguir siendo parte de la Unión Europea, luego de que el 62% de su población votó por quedarse en la UE.
  • Los británicos no tendrán acceso al sistema de salud fuera de su país, beneficio que les daba la tarjeta sanitaria única europea.

Si tantas son las afectaciones, ¿porque los británicos votaron por el adiós a la unión?

Para entender esto primero necesitamos entender como fue que nació el bloque y como en los últimos años la influencia de su aparato burocrático ha hecho sentir a los ciudadanos británicos que estaban perdiendo las riendas al tomar las desiciones importantes de su país.

Luego del fin de la segunda guerra mundial, Francia y Alemania diseñaron un plan para asegurar la paz dentro del continente, plan que se materializó la creación de la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1957 mediante la firma del Tratado de Roma.

El Reino Unido entró a formar parte de esta comunidad en 1973 y, tras renegociar las condiciones de su entrada, celebró un referendo en 1975 sobre la permanencia.

Sin embargo, el Reino Unido nunca estuvo tan comprometido con el proyecto europeo. Para muestra podemos voltear a ver la desición de no suscribir el espacio Schengen formado por 26 países que han abolido sus fronteras internas, y del cual los británicos decidieron quedarse al margen.

Y aunque en 1993 sí se integró al mercado único, que promueve el libre movimiento de bienes y personas como si los estados miembros fueran un solo país, no adoptó el euro y sigue teniendo su propia moneda, la libra esterlina.

El inicio del fin

Los orígenes del término Brexit se remontan al 2012, cuando en los momentos más intensos de la crisis griegas los sectores más radicales del país acuñaron el termino Grexit, para especular sobre la salida de Grecia de la Unión Europea.

Pero el término se puso de moda de nuevo, cuando el primer ministro David Cameron prometió celebrar un referendo si ganaba las elecciones parlamentarias de 2015 como respuesta a las crecientes presiones dentro de su propio partido y al crecimiento electoral del partido nacionalista de derecha UKIP, que defiende la salida de la UE.

Al parecer Cameron no sabía en que se estaba metiendo.

Como reflexión final cabe señalar el triunfo del brexit es en realidad solo un sintoma de las dificultades que, desde hace ya algunos años, enfrenta la Unión Europea para mantener la gobernanza dentro del bloque.

Así como el Reino Unido, existen otros países que ven con recelo como su soberanía se ve limitada por las directrices de la unión y que actualmente enfrentan graves problemas como el descontento en Francia por la reforma laboral del presidente Hollande, la grave crisis de la deuda griega y la dificultad para formar gobierno en España. Dificultades que en todos los casos llegan acompañadas de la radicalización del espectro político hacía opciones de extrema derecha y extrema izquierda.

Al respecto, líderes mundiales han hecho declaraciones que dejan en claro lo grave de la situación y la gran incertidumbre que deja. Así, mientras que Donald Trump opina que “es fantástico que los británicos recuperaron su país”; la Canciller alemana, Angela Merkel ha dicho que “este día es un punto de inflexión para Europa”.

Asimismo, Matteo Renzi, primer ministro de Italia, opinó que “Europa debe volverse más humana y justa”, mientras que Vladimir Putin, presidente de Rusia y observador relativamente externo al conflicto señala que desde Rusia “no esperan catastrofes globales”.

Pero bueno, ¿quién dijo que la globalización seria un proceso pacífico y sin conflictos?

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