Artes

Minerva Solano | ‘El arte y la cultura nos hacen seres tolerantes’

La directora del Masin habla con ESPEJO de su trayectoria, el reto de dirigir un museo y la utilidad del arte en las sociedades modernas.  Al preguntarle ¿quién es Minerva Solano?, la pintora, exdocente y directora del Museo de Arte de Sinaloa se autodefine como “una persona que ha estado interesada en el arte desde la niñez y que […]

La directora del Masin habla con ESPEJO de su trayectoria, el reto de dirigir un museo y la utilidad del arte en las sociedades modernas. 

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Solano junto a una de sus obras.

Al preguntarle ¿quién es Minerva Solano?, la pintora, exdocente y directora del Museo de Arte de Sinaloa se autodefine como “una persona que ha estado interesada en el arte desde la niñez y que ese interés la ha llevado por distintos caminos”.

Y así es. Desde sus primeros encuentros con el arte, cuando su escuela primaria la llevó a visitar todo tipo de museos, hasta hoy, en su papel de promotora cultural al frente del Museo de Arte de Sinaloa y el Departamento de Artes Visuales del Isic, ha sido el impulso de vivir por y para este lo que ha llevado a Solano Moreno al ejercicio, la docencia y la promoción del arte y la cultura.

De su trayectoria rescata la posibilidad que esta le ha brindado, desde distintos frentes, de ayudar y brindar las condiciones para que otras personas tengan un encuentro con el arte.

En una larga charla con ESPEJO, la directora del Masin toca, entre otros temas, su trayectoria, el reto de dirigir un museo y la utilidad del arte en las sociedades modernas. Reproducimos una parte de la misma a continuación.

—¿Quién es Minerva Solano?

—Una persona que ha estado interesada en el arte desde la niñez y que ese interés la ha llevado por distintos caminos.

El museo tiene que ser un espacio que reúna y le dé visibilidad a todas las voces.

Uno de ellos fue estudiar pintura y tener la aspiración de ser artista en mi juventud, aspiración que pude realizar durante muchos años. Pero esta vocación por el arte me llevó también a la vocación por la docencia y estas dos vocaciones van poco a poco definiendo otra área de interés, que es el destinatario de este arte.

Como creadora, como artista, nacen los intereses y preocupaciones en función de la obra, dónde exhibirla, consolidación de un estilo, etcétera. Porque de nada sirve estar creando obras de arte si no tienes un público al que vayan dirigidas. Entonces es realmente esta tercera etapa la que me trae al mundo del museo.

 

—¿Cuál es el reto de dirigir una institución como el Masin?

—Ser el responsable del museo es un gran compromiso porque este debe tener una congruencia en muchos sentidos. Ese ha sido mi trabajo, el lograr consolidar una programación sólida, congruente, pensando en que haya una diversidad en su oferta, pero que esta diversidad a la vez atienda diversos aspectos del arte.

Así, el museo ha tenido exposiciones relacionadas al cine, a la danza, al diseño industrial, a la historia, a la ciencia, a la fotografía. Si repasamos las muestras grandes que hemos tenido, ha habido una revisión de cada uno de estos ámbitos, el repertorio ha sido muy completo. 

Por otro lado se retoma la convocatoria de artistas sinaloenses que permite que todos los artistas interesados en exponer en el Masin puedan aplicar y presentar su propuesta. Tiene que ser un espacio que reúna y le dé visibilidad a todas las voces.

 

—¿Cada museo tiene su propia personalidad?

—Claro. Desde que se funda, este museo tiene una vocación definida, esa vocación es la del arte moderno mexicano. La colección del Masin comprende algunas obras desde los inicios de la Academia de San Carlos hasta obras que llegan a los años 50, la generación de la ruptura.

Desde que se funda, este museo tiene una vocación definida, esa vocación es la del arte moderno mexicano.

Y bueno, el estilo predominante en este lapso que comprende la colección: los antecedentes, la conformación de la escuela mexicana de pintura, el muralismo y de la obra que surge en reacción a este movimiento que es la ruptura. Entonces el Masin sí tiene una vocación y un carácter definido.

Poco a poco el museo ha ampliado su vocación y acogiendo otro tipo de proyectos que están relacionados con el arte contemporáneo, que es el arte de nuestro tiempo y el que responde a los intereses, a las preocupaciones de los artistas que en este momento se encuentran creando.

 

—En ese tenor, ¿cual es el papel de otro recinto como la Galería de Arte Antonio López Sáenz?

—La GAALS es un espacio que al ser readecuado recientemente se acondicionó de acuerdo a las características y exigencias de muchas de las obras de arte contemporáneo. Entonces la GAALS se vuelve un complemento muy importante del quehacer de este museo.

Al no tener colección es un espacio más abierto, más flexible, más amplio, con dimensiones que doblan cualquiera de las dimensiones que tenemos en las salas del Masin y eso ha permitido realizar un trabajo complementario, pero que finalmente es el mismo esfuerzo. El esfuerzo por brindar un espacio a los artistas y subsanar necesidades creativas que de repente el museo en su programa como tal no alcanza a cubrir.

 

El primer encuentro con el arte

Para Minerva Solano no hay duda de que el encontrarse con el arte y la cultura en la infancia es un factor determinante para la conformación de ciudadanos con una cultura general. Así, ella identifica dos momentos decisivos que impulsan el desarrollo de este tipo de intereses en la infancia:

  • El papel de la escuela y
  • El papel de los padres.

“Creo que ha hecho falta consolidar un programa que defina bien cuál es el papel de la institución educativa en el nivel primaria y secundaria en la conformación de una cultura general. Por otro lado está el papel de los padres. Los padres también tienen la posibilidad de proveer, o no, una oferta cultural a los niños y de ahí surgen vocaciones… pero vocaciones no solo para convertirte en creador sino también para convertirte en espectador”, agrega. Y remata diciendo:

“Eso es algo que los teóricos e investigadores, incluso la mercadotecnia aplicada a museos, establece: lo importante es la experiencia en la infancia”.

Pero, ¿que utilidad tiene el inculcar el arte y cultura a los pequeños?

 

—¿Es el arte útil? Si es así, ¿en qué sentido?

—Desde la teoría la respuesta es que el arte no tiene utilidad ninguna en los términos prácticos, por lo tanto no se debe pensar al arte en función de si es redituable. Sin embargo, de lo que sí se puede hablar es de la finalidad del arte. A pesar de que no está relacionado con nuestra vida utilitaria, el arte tiene otra función en nuestras vidas y la ha tenido desde sus inicios. 

Mi vida misma se ha convertido en un esfuerzo continuo por ponderar el arte, la cultura, acercarlas a las personas cercanas a mí.

El arte, como toda expresión cultural, responde a necesidades existenciales del hombre. A su asombro ante la naturaleza y las leyes que rigen el universo. Esa curiosidad ha llevado al hombre a imaginar, crear teorías, crear historias, relatos y leyendas que le daban sentido a su existencia.

En esa explicación surgieron mitos, se crearon pirámides, pinturas, objetos y artefactos que condensan esas visiones y así surgen las primeras expresiones del arte. No estaban pensadas como arte en sí, pero todas ellas tienen en común que eran una reflexión acerca de la existencia del hombre en relación con su entorno.

Entonces cuando el hombre empieza a simbolizar su pensamiento es cuando surge el arte. El arte es una simbolización, se simbolizan las ideas, el pensamiento, los juicios, los sueños, las imaginaciones, la fantasía, y todo esto se empieza a condensar en objetos, esculturas, pinturas, cerámicas, tapices.

Así el arte brinda un momento de gozo que no tiene una utilidad para algo en sí, pero lo que sí tiene es que es un alimento espiritual, es algo que llena y satisface las necesidades espirituales del hombre.

 

—Y cuando las instituciones educativas fallan en otorgar este marco de cultura general y cuando la familia falla en impulsar estas curiosidades, ¿que queda?

—Quienes nos hemos interesado en la promoción de la cultura, en la difusión o las enseñanzas de las cuestiones artísticas sabemos que es posible que estos escenarios se den. El escenario en que no existió una adecuada política cultural para formar un gusto y los hábitos culturales y que a lo mejor por tanto los padres no alcanzan a percibir lo que esto podría representar en la vida de los niños. Es ahí donde entran los gestores y promotores culturales y la institución.

Nosotros asumimos el compromiso de generar estos encuentros, yo lo hice como docente, con las personas a las que he podido tocar o alcanzar y he tratado de hacerlo siempre. Mi vida misma se ha convertido en un esfuerzo continuo por ponderar el arte, la cultura, acercarlas a las personas cercanas a mí.

 

El arte y la cultura nos hacen seres tolerantes

Para Solano, una persona que está cerca de las expresiones culturales aprenderá a valorar las de diversas culturas, lo que alejará a esa persona del racismo y los pensamientos dogmáticos y fundamentalistas.

El arte no tiene utilidad ninguna en los términos prácticos… por lo tanto no se debe pensar al arte en función de si es redituable.

“Cuando aprecias el arte de cualquier otra región podrás ver y valorar cada invento que el hombre ha desarrollado en sus diversas culturas y apreciar y saber que todos los hombres son iguales. Entonces no hay cabida al racismo porque todas las culturas nos dan cuenta de lo valiosas que son cada una en cada lugar del mundo”.

Bajo esta visión, para la artista, el arte y la cultura son la respuesta a muchos de los problemas del mundo actual. “Yo así lo veo; yo veo mi trabajo como la contribución que desde mi lugar puedo hacer para enriquecer la vida del colectivo en el que estoy inserta”, añade.

 

—¿La obra de arte debe hablar por sí misma?

—Hay dos vertientes en el trabajo museográfico: 

  • Hay una vertiente tradicional que dice no, no hay que agregarle nada, la obra tiene que hablar por sí misma. 
  • Y hay otra vertiente más relacionada a la práctica actual de la museografía que dice que todo lo que contribuya a enriquecer la experiencia del visitante es válido.

Finalmente se están brindando herramientas y quien hará la última interpretación de la obra es el visitante. Pero no le hace daño saber quién es el artista, cuál ha sido su trayectoria, cuáles son sus prácticas o sus intereses, porque esto le permitirá relacionarse con la obra.

Pero no podemos menospreciar ninguna obra de arte porque no haya llegado a impactarnos porque, como expresión de los intereses de una persona es válido y es importante. Esa es la reflexión que se tiene que hacer con los visitantes a un museo, entonces ellos sabrán ya que están facultados para hacer una interpretación de la obra de arte en función de sus propios marcos de referencia y sus propios gustos.

 

—¿Cómo recibes el premio que te otorga el Comité Ciudadano Culiacán para la Cultura y las Artes?

—El premio es un gran halago pero a la vez un gran incentivo. Lo veo como el reconocimiento que se hace a la labor no solo mía sino a la labor que estamos haciendo tanto el equipo del museo como el equipo de artes visuales.

Esa satisfacción la siento con cada proyecto, con cada exposición, con cada cosa que realizamos, por las dificultades para hacerlo y las dificultades que es tener un público constante. Pero no solo el número, sino cómo se han establecido relaciones entre quienes nos visitan y nosotros.

Cada vez que ellos vienen y traen otros amigos o se suman en proyectos como se sumaron los chicos de DTA de DNVR, un grupo que tenemos de psicoanálisis con Christian Soberanes, como los chicos de 101 libros.

Todas esas pertenencias, esos vínculos afectivos que se han ido construyendo son los que me dicen que estamos haciendo bien el trabajo. El museo está lleno de vida y esos son los indicadores. Es lo que se dice en teoría, que el museo de arte sea un lugar de encuentro, de diálogo.

Un fugaz paso por su trayectoría

Licenciada en Comunicación Gráfica por la Universidad Tecnológica de Sinaloa, Técnica en Pintura por la Escuela de Artes de la UAS y maestría en Administración de Instituciones Educativas por el Tecnológico de Monterrey, Minerva Solano cuenta con diversas exposiciones artísticas; ha obtenido el Premio de Adquisición y Mención Honorífica en en las ediciones XIV y XVII del Salón de la Plástica Sinaloense; ha sido curadora y encargada de difusión cultural del Masin; además de coordinadora de las licenciaturas de Arquitectura, Diseño Gráfico y Diseño de Interiores de la Universidad Autónoma de Durango y catedrática de la Escuela de Artes Plásticas de la UAS.

 

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