Economía

Animal spirits | El objetivo de inflación necesario para estimular la economía

Los agentes económicos no siempre toman desiciones racionales. El 2% es ese porcentaje mágico que los bancos centrales de los países desarrollados se marcan como objetivo. Si los precios crecen cerca de ese nivel, se supone que se crea un contexto idóneo para el crecimiento económico sostenible. Sin embargo, hoy todos esos países están teniendo […]

Los agentes económicos no siempre toman desiciones racionales.

El 2% es ese porcentaje mágico que los bancos centrales de los países desarrollados se marcan como objetivo. Si los precios crecen cerca de ese nivel, se supone que se crea un contexto idóneo para el crecimiento económico sostenible. Sin embargo, hoy todos esos países están teniendo serios problemas para que los precios avancen, por lo que algunos expertos creen que los bancos centrales deberían cambiar ese objetivo de precios con el fin de influir en el comportamiento de los agentes económicos, sobre todo familias y empresas. ¿Cambiar el objetivo de inflación puede servir para algo? Cualquier persona racional diría que no, pero los seres humanos toman muchos decisiones guiadas por impulsos y sensaciones, por lo que algunos expertos creen que con un objetivo de inflación más ambicioso la situación económica actual podría revertirse gracias al espíritu animal de las personas.

Animal Espirits o espíritus animales es un termino acuñado por John Maynard Keynes en 1936 en su libro ‘La teoría general del empleo, el interés y el dinero’. Con ese término, Keynes intentaba definir las reacciones y el comportamiento del ser humano ante determinados factores.

Esta forma de ser es en muchas ocasiones espontánea o irracional, sin atender a la lógica. Por eso, Paul De Grauwe, profesor de Economía Internacional en la Londos School of Economics y uno de los mayores expertos del mundo en política monetaria, y Yuemei Ji, colaboradora en la University College London, creen que el objetivo de inflación puede influir en las decisiones de consumidores y empresas.

Estos economistas muestran en un nuevo trabajo que “las experiencias cognitivas de los agentes son limitadas lo que les impide tener expectativas racionales, forzándoles a usar simples reglas para pronosticar el output gap (brecha de producción o PIB) y la tasa de inflación. Este modelo produce olas de optimismo y pesimismo (animal spirits) que terminan dirigiendo el ciclo económico”.

El modelo usado por estos economistas sostiene que manteniendo un objetivo de inflación del 2%, la probabilidad de que la economía quede atrapada en una situación de bajos tipos, baja inflación y unos bancos centrales que se quedan sin herramientas para estimular el crecimiento, es del 20%. Esta situación descrita anteriormente y en la que se encuentra hoy la mayor parte de las economías desarrolladas se conoce como Zero lower bound. 

¿Cuál es el objetivo idóneo?

Por otro lado, si el objetivo de inflación que marcan los bancos centrales es cercano a cero, “la economía podría quedar atrapada en un ‘pesimismo crónico’ que dará lugar a un output gapnegativo y recesiones, que a su vez alimentarían las expectativas, produciendo olas de pesimismo… estos movimientos producen recesiones y tasas de inflación negativas”, aseguran estos economistas.

“Hemos visto que unos objetivos de inflación por debajo del 3% producen efectos negativos, mientras que los output gap tienen a ser más negativos que positivos”, sostiene De Grauwe y Ji.

Por todo ello, estos economistas declaran que unos objetivos de inflación entre el 3 y el 4% tendrán mayor credibilidad que un objetivo del 2%. Con estos objetivos de precios más ambiciosos se pueden evitar situaciones como las actuales, en las que “la capacidad del banco central para modificar el output gap y la inflación es débil”.

Para concluir, “nuestro análisis lleva a la conclusión de que los bancos centrales deberían elevar el objetivo de inflación desde el 2% hasta un rango comprendido entre el 3 y el 4 por ciento”. Y es que los periodos de pesimismo que se prolongan, producidos por un objetivo de inflación demasiado bajo, pueden afectar al crecimiento económico a largo plazo. Aunque esta cuestión no se ha estudiado en profundidad en este trabajo, De Grauwe y Ji creen que hay indicios que lo pueden constatar.

Vía: Economíahoy

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