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TEMA DE LA SEMANA | Ataque a militares; el antes y después en seguridad

A pesar de que los hechos violentos no son un tema nuevo en la entidad, el recrudecimiento de la violencia en el sur durante los últimos meses y la emboscada contra un convoy militar perpetrada el pasado viernes 30 de septiembre en Culiacán, abren una nueva etapa en materia de seguridad pública en Sinaloa. Es […]

Foto: Rashide Frías/Cuartoscuro.

Foto: Rashide Frías/Cuartoscuro.

A pesar de que los hechos violentos no son un tema nuevo en la entidad, el recrudecimiento de la violencia en el sur durante los últimos meses y la emboscada contra un convoy militar perpetrada el pasado viernes 30 de septiembre en Culiacán, abren una nueva etapa en materia de seguridad pública en Sinaloa.

Es bien sabido que durante los últimos meses el recrudecimiento de la violencia, sobre todo en el sur y centro del estado, se ha vuelto uno de los temas sensibles para la administración de Mario López Valdez. Las numerosas historias sobre enfrentamientos, balaceras a plena luz del día y cuerpos encontrados en distintos puntos de poblados de Escuinapa, Rosario y Mazatlán hacen imposible ocultar la falta de capacidad de los cuerpos policiacos para contener un problema que evidentemente se le ha ido de las manos al Gobierno del Estado.

Las razones son varias. Desde la falta de coordinación entre las distintas corporaciones de seguridad hasta las sospechas de una fuerte infiltración del crimen organizado en los cuerpos policiacos. Ya en el 2005 el entonces comandante de la Novena Zona Militar, Sergio Aponte Polito, había advertido que en Sinaloa el Ejército no podría trabajar debido a la fuerte infiltración del crimen organizado en las policías locales.

Sin embargo, más de 10 años han pasado sin que los esfuerzos por limpiar las corporaciones policiacas de sus manzanas podridas se refleje en una mayor tranquilidad y paz para los sinaloenses.

Por otro lado, más de 7,414 muertes violentas durante la administración malovista no fueron suficientes para que el Gobierno federal se decidiera a enviar refuerzos a tierra sinaloense. Tuvo que ocurrir un ataque directo en contra el Ejército para que las autoridades a nivel federal voltearan de nuevo a Sinaloa.

Las fuertes declaraciones del presidente Enrique Peña Nieto y del general Salvador Cienfuegos al respecto, así como el envío de refuerzos y el decomiso de armas y drogas en Culiacán y Badiraguato apenas unos días después del atentado, muestran el inicio de una nueva etapa en materia de seguridad en Sinaloa. Etapa que curiosamente se acompaña con el cambio de administración en el Poder Ejecutivo estatal, que dicho sea de paso, marca también el regreso triunfal del PRI al tercer piso del Palacio de Gobierno.

Así, la nueva administración tomará el poder con un Sinaloa fuertemente golpeado por la violencia y la corrupción y el sospechosismo alrededor de las corporaciones de seguridad.

Ante este escenario el curso de acción es claro. Para empezar, el sistema de seguridad público estatal debe someterse a un cambio total, no solo cosmético. Y, como ya lo dijo el gobernador, ante la sospecha se debe investigar a todas las corporaciones policiacas por igual.

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