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Coolhunting | Del placentero espionaje a cazadores de moda

¿Alguna vez te han detenido en la calle para decirte lo bien que luces o para preguntarte dónde compraste alguna de las prendas que llevas puestas? Si te ha pasado, probablemente tuviste un encuentro cercano con un coolhunter. Aunque coolhunting parezca un término relativamente nuevo en el vocabulario, evoca a una práctica que se ha […]

¿Alguna vez te han detenido en la calle para decirte lo bien que luces o para preguntarte dónde compraste alguna de las prendas que llevas puestas? Si te ha pasado, probablemente tuviste un encuentro cercano con un coolhunter.

Aunque coolhunting parezca un término relativamente nuevo en el vocabulario, evoca a una práctica que se ha venido realizando desde mediados del siglo pasado alrededor del mundo.

El estudiar las necesidades de los consumidores de manera superficial y cuantitativa, para posteriormente aplicar los resultados de una encuesta prediseñada en la manufactura y venta de indumentaria, se ha venido convirtiendo en una actividad que influye de manera muy débil en el impacto de dichos productos en el mercado.

La labor del coolhunter va más allá de llenar los círculos vacíos de la respuesta A o B, de la pregunta número 1 o 2 de alguna encuesta sobre una nueva marca que pretende llegar a alguna ciudad. El “cazador de tendencias” observa patrones de conducta, gamas de colores, cortes e influencias. Quien tiene esta labor entiende que el trabajo está en la calle, cuestionando de manera directa, interactuando con los transeúntes —y hablamos de charla, no de un procedimiento forzado de encuesta.

coolhuntercalle

La tendencia está en las calles.

Somos parte de un mercado confundido

Un cazador de tendencias debe entender las contradicciones que el mercado tiene en mente, sugiriendo entonces que dichas necesidades no son solo físicas o económicas, sino psicológicas y sociológicas. Una de ellas y la principal es la paradoja de querer rescatar nuestra individualidad a través de nuestra forma de vestir, de comprar o de usar. En un mundo predispuesto y de herramientas prediseñadas, pensado que las decisiones de consumo que tomamos son propias solo porque elegimos entre colores y formas que alguien más ya tenía seleccionadas para nosotros, nunca de manera individual, siempre pensando en un grupo de clientes.

Al entender este tipo de contradicciones, el coolhunter deberá tener como premisa que su trabajo es adelantarse, no estudiar el patrón actual “lo que se está usando”, sino “lo que se va a usar”, para poder dar asesoría a diseñadores y fabricantes con respecto a las necesidades y adecuar sus productos para satisfacerlas.

 

¿Aplicas para coolhunter?

Ante un público que no sabe lo que quiere, pero sabe que quiere algo, el coolhunter deberá jugar el rol de detective, un Sherlock Holmes del estilo, adentrarse en los misterios del contexto que lo rodea, idear un sinfín de hipótesis y tratar de encontrar una respuesta certera.

El coolhunting es parecido al espionaje. Se trata de conseguir información de donde se pueda y recopilarla para que sea usada cuando se necesite, analizar y cuestionar sin que los demás se den cuenta.

coolhuntercharla

Más charla, menos interrogación.

Un cazador de modas es sigiloso, discreto y sugestivo. Tiene siempre un estudio previo de las tendencias globales, el mercado asiático y europeo, los pasos que dan los actuales íconos de la moda. Debe saber de historia para reconocer cada guiño o referencia y debe estar conectado de manera permanente a redes sociales y aplicaciones enfocadas a la moda y el estilo.

No existe una carrera que se enfoque de manera directa en el arte del coolhunting, de hecho quienes realizan esta actividad por lo general son mercadólogos y diseñadores textiles o de modas que han entendido que el sector productivo de la indumentaria es mucho más difícil de abordar de lo que parece.

 

Más que videntes, científicos de la moda

¿Cómo predecir las tendencias?, ¿cómo saber quién es la persona indicada para cuestionar? Después de una exhaustiva búsqueda por redes y páginas, el coolhunter detectará a los íconos y dicta tendencias de cada sector que estudie, porque es importante delimitar geográficamente y reconocer que cada sector tiene sus ídolos e influencias.

Todo empieza con una foto en alguna red social. Podría ser una Kardashian o alguna modelo italiana con un vestido de alguna colección 2017. Posteriormente la foto es compartida en masa, hasta que ves a alguno de tus artistas favoritos usando lo mismo en alguna alfombra roja o premiación y de repente la chica más osada de la ciudad, la reina de Instagram, está usando lo mismo y luego tus amigas, hasta que te ves en algún comercio comprando algo parecido y mientras caminas por las calles del centro, ves a todas usando el mismo vestido en la misma paleta de colores. Entonces sabes que ya es una moda.

El cazador de moda está atento a cada paso que da la industria, las propuestas de los diseñadores, atuendos que usan las celebridades y las tendencias que dominan las redes sociales. Están en la calle, observándote, analizando qué traes puesto y qué necesitas usar.

Así que la próxima vez que alguien se acerque a decirte que le gusta lo que traes puesto y comience a cuestionarte sobre tu estilo, podrías estar hablando con un coolhunter.

 

PARA SABER:

De acuerdo con Wikipedia, coolhunter en el mundo del marketing y la publicidad se puede traducir como “caza de tendencias”. Se refiere a hacer predicciones sobre cambios o surgimientos referentes a la cultura del consumismo y la moda. La información que se obtiene de esta práctica ha tenido gran impacto para ayudar a empresas a prepararse para aprovechar las tendencias sociales. Quienes se dedican a esto se denominan cazatendencias, rastreadores o coolhunters.

 

Escrito por Alexis Rubio.

 

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