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Día 30 de 365 | ¿Cómo vas con tus propósitos de año nuevo?

¿Cuánto llevas ahorrado? ¿Cómo vas en tu rutina de ejercicio? ¿Cómo te has sentido con la dieta? Si al leer estas preguntas tienes más remordimiento que respuestas, entonces es hora de ponerse las pilas… ¡Otra vez! Es común que iniciemos el primero de enero de cada año con una voluntad y un ánimo impresionante; sin […]

¿Cuánto llevas ahorrado? ¿Cómo vas en tu rutina de ejercicio? ¿Cómo te has sentido con la dieta? Si al leer estas preguntas tienes más remordimiento que respuestas, entonces es hora de ponerse las pilas… ¡Otra vez!

Es común que iniciemos el primero de enero de cada año con una voluntad y un ánimo impresionante; sin embargo, conforme van pasando los días, el ánimo va disminuyendo, hasta que quedamos como estábamos el 31 de diciembre: esperando a que llegue una nueva fecha para volver a empezar a superar retos.

Es una historia que se repite año tras año.

 

¿Cuál es la falla?

¿Por qué resulta tan difícil ser consistente? Una de las principales razones por las cuales desistimos de nuestros propósitos tan rápido, es porque acostumbramos a elegir hasta 12 propósitos que implican un cambio radical en nuestra vida de un día a otro. El primero de enero nos levantamos con la decisión de no fumar, iniciar el día más temprano, salir a ejercitarse, comenzar con una alimentación saludable, etcétera, mucho por lo que luchar de un día a otro.

La sobrecarga de propósitos sugiere un cambio tan radical que desistimos de todos ellos casi siempre a la segunda o tercer semana de haber empezado.

Esta sobrecarga puede darse más en personas que adoptan la tradición de las doce uvas; apenas van en la quinta uva y ya no saben ni qué proponerse pero algo se inventan.

Intenta ordenar tus propósitos uno a uno, empezar de a poco. Primero puedes empezar una semana levantándote temprano, a la semana siguiente puedes empezar a comer saludable, a la siguiente empezar a ir al parque a correr… y así sucesivamente. ¡Da a uno por uno!

Otro de los problemas a que nos enfrentamos al momento de cumplir con los propósitos, es que empezamos queriendo hacerlo de una manera intensa; es decir, si nuestro propósito es correr, al primer día queremos hacerlo como maratonistas. Entre más esfuerzo te cueste al principio, más te va a costar mantener el ritmo.

No empieces cambiando tus hábitos tan drásticamente, hábitos tan arraigados que ningún año nuevo has podido cambiar. Empieza despacio, caminando el primer día, trotando al segundo y poco a poco sube la intensidad, conforme te vayas sintiendo más cómodo.

Sé lo más claro posible a la hora de hacer tus propósitos. El decir: “Voy a bajar de peso”; “voy a hacer ejercicio”; “voy a dejar de fumar”, te puede frustrar por no saber ni qué hacer para lograr alcanzarlos. Cambia tus palabras por: “Voy a empezar este día evitando los antojos azucarados entre comidas”; “hoy voy a ir al parque a dar una vuelta caminando y trotando a medida de lo posible”; “voy a evitar comprar cajetillas”.

Para ser más constante en tu conquista de los propósitos, puedes elaborar en una hoja de cuaderno, en tu computadora, o incluso en tu smartphone un pequeño plan de acción con el cual te puedas guiar. Te servirá para que recuerdes tus propósitos semana a semana.

Sigue estos consejos y empieza nuevamente con el mismo entusiasmo con el que te levantaste el primero de enero.

Recuerda que no necesitas esperar al próximo año para empezar a cumplir propósitos de nuevo, puedes continuar la batalla hoy mismo.

 

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