Ciudadanía

“Soy mujer y soy machista” | Una aceptación irónica para el feminismo

Dar por sentado que la lucha por la equidad de género se da  precisamente entre sexos, es decir, una lucha de hombres contra mujeres sería una equivocación. En la actualidad muchos miembros de la comunidad masculina se han sumado a las filas feministas que buscan igualdad entre ambos géneros, pero también existe un polo opuesto […]

Dar por sentado que la lucha por la equidad de género se da  precisamente entre sexos, es decir, una lucha de hombres contra mujeres sería una equivocación. En la actualidad muchos miembros de la comunidad masculina se han sumado a las filas feministas que buscan igualdad entre ambos géneros, pero también existe un polo opuesto de mujeres que se oponen y satanizan estos movimientos.

Las conductas machistas en gran o menor medida están ligadas a la academia, la religión, las relaciones sentimentales, políticas y otras elecciones de carácter personal. Tienen su origen en modelos de educación patriarcal que suponen la superioridad del sexo masculino sobre el femenino, estos modelos se han interiorizado en la mayoría de las sociedades del mundo y han propiciado una diferencia abismal entre las expectativas para ambos sexos.

Se creería que el término machismo esta estrecha y únicamente relacionado al comportamiento masculino o que se refiere a una búsqueda exhaustiva por que el hombre siga teniendo el control de las decisiones importantes que se toman en los ámbitos políticos, económicos y sociales. Pero en realidad el machismo también es propio de mujeres que han sido educadas bajo sistemas patriarcales y han llevado al extremo estas creencias, aceptando sus posturas y condenando los movimientos de liberación.

El machismo femenino puede ser tan marcado como para iniciar movimientos antifeministas y arremeter contra los líderes que buscan la equidad de género o puede pasar tan desapercibido como salir a relucir con pequeñas afirmaciones y acciones cotidianas muy comunes y aceptadas socialmente.

Pedir que te sedan el asiento en el transporte público solo porque eres mujer o esperar que tu compañero pague la cena porque él es el hombre. Criticar el éxito profesional de otras mujeres o condenar las conductas o preferencias sexuales del resto también son otra forma de expresar machismo. Por otro lado se encuentra el machismo maternal, que es quizás una de los principales pilares de las sociedades patriarcales de todos los tiempos.

LO DIJO:

“Estamos hablando de una herencia ideológica ancestral, las conductas machistas han estado presentes en nuestra formación humana desde siempre. Últimamente se han desatado con mayor desenfreno este sentimiento libertario propiciado por el feminismo y el auge de las redes sociales, pero aún nos falta mucho que hacer en cuestión de equidad y esta debe empezar por el respeto hacia nosotras mismas y la dignificación de nuestro actuar. Debemos dejar condenar a las demás mujeres o señalar este tipo de luchas que han hecho posible la sociedad jurídicamente equitativa que tenemos, ahora falta asumir el papel de agente de cambio y hacer valer nuestros derechos”

Lorena. Docente, ama de casa y madre de familia.

Según informes del Inegi en nuestro en México el sexo femenino ha superado al masculino en número, pero falta bastante camino por recorrer en los apartados de justicia, educación y salud.

En el marco de los festejos del día internacional de la mujer es importante reconocer las victorias para el objetivo de equidad, pero también es tiempo de replantearnos que no solamente se trata de una lucha externa tomando calles y con protestas multitudinarias, sino de una reflexión individual que apunte al progreso.

 

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