Opinión

Nuestra tierra ensangrentada | ¿Qué hacer antes de que las balas nos toquen?

Como si fuera una pesadilla, la muerte se enseñorea a lo largo y ancho del país. La delincuencia organizada impone sus reglas a la autoridad en todos los niveles de gobierno. Los máximos garantes de la seguridad nacional pierden credibilidad y se ven también vulnerables cuando la propia tropa militar cae ante la fuerza incontrolable […]

Como si fuera una pesadilla, la muerte se enseñorea a lo largo y ancho del país. La delincuencia organizada impone sus reglas a la autoridad en todos los niveles de gobierno.

Los máximos garantes de la seguridad nacional pierden credibilidad y se ven también vulnerables cuando la propia tropa militar cae ante la fuerza incontrolable del narcotráfico.

La corrupción campea tranquilamente por doquier mientras que el Gobierno en Sinaloa proclama… la violencia es normal; ser masacrado por las balas es una tradición histórica entre los sinaloenses.

México visto desde el exterior como un gran cementerio de periodistas, fosas clandestinas que surgen en Guerrero, Veracruz, Morelos, entre otros estados de la república.

Miedo en la sociedad sinaloense cuando los propios policías entregan los detenidos al hampa criminal, a la par que los reos organizan narcofugas en contubernio con las autoridades, los mismos policías y sus comandantes están siendo asesinados impunemente, mientras que la población civil cae ultimada por los policías federales que a su vez viven esta paranoia de terror e incertidumbre que azota el país entero.

Terrible dilema… vivir hasta donde se tenga que vivir con el miedo o morir cuando se tenga que morir, pero con dignidad. ¿Cómo es que hemos llegado a tal nivel de descomposición social? ¿Cómo es que el cáncer de la corrupción y el poder del narcotráfico tienen a una nación de rodillas, truncando su esperanza de un mejor mañana?

¿Acaso a la ciudadanía le queda como último recurso también elegir el arma de fuego para su autodefensa? La tecnología del arma está diseñada para matar o quitar la vida, en este caso en legítima defensa, mientras que el criminal utiliza el arma de fuego para imponer la ley del terror y del poder asesino.

El ciudadano común y corriente instintivamente piensa en salvaguardar la seguridad de su familia y la vida propia, mientras que los narcotraficantes usan dichas armas para preservar e incrementar el control de sus territorios. Pero como vemos, también la autoridad mata a la sociedad indefensa.

¿Qué hacer? ¿Qué forma de organización adoptará la sociedad indefensa ante este estado de cosas? Son las grandes interrogantes, en las que deberemos de involucrarnos antes que nos toquen algunas de esas balas por el solo hecho de estar en el lugar y el momento equivocados.

¿Quién es José de Jesús Lara Ruiz?

http://jjlararuiz.wordpress.com | e-mail: [email protected]

Es profesor e investigador jubilado de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Se desempeña actualmente como catedrático a nivel de posgrado en instituciones educativas públicas y privadas del estado de Sinaloa. Ha dirigido una docena de tesis de posgrado y cuenta con diversas publicaciones de libros y capítulos de libros relacionados con la tecnología educativa y temas socioeducativos en general.

 

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