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Nosotros los Trump | Siempre es un buen momento para negociar

Las habilidades como negociante de Ivanka, la hija predilecta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siguen dando de qué hablar alrededor del mundo debido al evidente respaldo político de cada uno de sus movimientos comerciales para posicionar globalmente su empresa de indumentaria. La polémica que han desatado los críticos del gobierno de Trump alrededor […]

Las habilidades como negociante de Ivanka, la hija predilecta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siguen dando de qué hablar alrededor del mundo debido al evidente respaldo político de cada uno de sus movimientos comerciales para posicionar globalmente su empresa de indumentaria.

La polémica que han desatado los críticos del gobierno de Trump alrededor del mundo y a las acusaciones de nepotismo al integrar a su hija y a su yerno a su cuerpo de asesores, pese a las constantes declaraciones por parte de Ivanka Trump de separar su actividad como empresaria de las estrategias políticas en las que trabaja como asesora del gobierno de su padre, la realidad es que no ha sabido trazar adecuadamente esa línea divisora de la que tanto habla.

El pasado 6 de abril, la empresaria adquirió un permiso provisional por parte del Gobierno chino para adquirir tres marcas comerciales en el país asiático, las cuales tendrán derechos comerciales para vender la línea de joyería y algunos productos como bolsos y accesorios que permitirán expandir el negocio de la joven en la segunda economía más grande del mundo.

Aunque no sorprende la habilidad de esta heredera de la fortuna Trump, lo realmente curioso es que el acuerdo fuera tomado justamente en las mismas fechas en las que ella tuvo la oportunidad de convivir de manera fraternal con el máximo mandatario de China y su esposa, en un restaurante de Palm Beach Florida.

No se puede negar que las actividades empresariales de Ivanka se encuentran en su mejor momento, muy a pesar de los intentos de boicot por parte de otros grupos empresariales y movimientos sociales en Estados Unidos. Mientras tanto Ivanka seguirá “tocando puertas” para ingresar a otros mercados como el filipino, el puertorriqueño y el reto de convencer a los canadienses aprovechando sus encuentros con Trudeau.

Críticos políticos se han referido al actuar de la familia Trump y la manera en la que han convertido la Casa Blanca en una ‘sede comercial’ para sus negocios. Aunque no es ilegal usar el prestigio que otorga el servicio político para crear una marca, la Ley de Conflicto de Intereses prohíbe que los funcionarios del Gobierno, como Trump o sus hijos, participen en asuntos políticos que tengan relación con sus intereses financieros.

El actuar como empresaria de Ivanka está afectando de manera drástica en los niveles de aprobación ciudadana hacia el mandato de su padre, volviendo cuestionable la manera en la que se manejan los intereses en la Casa Blanca, para que el cristal que divide el actuar político del perfil empresarial de los Trump no termine empañado de nepotismo.

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