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Barber life | Ahora todos quieren ser barberos

Aunque años atrás el mundo del estilismo y particularmente el del corte de cabello estaba dominado por las mujeres que ofrecían servicio de corte y barbería para hombres, en tiempos recientes una oleada de talentos masculinos ha perdido el miedo de reivindicar una labor que a mediados del siglo pasado correspondía al sector masculino: la […]

Aunque años atrás el mundo del estilismo y particularmente el del corte de cabello estaba dominado por las mujeres que ofrecían servicio de corte y barbería para hombres, en tiempos recientes una oleada de talentos masculinos ha perdido el miedo de reivindicar una labor que a mediados del siglo pasado correspondía al sector masculino: la barbería.

Aunque se podría llegar a pensar que ser barbero está de moda, se trata de una idea errónea, el arte de la barbería es todo menos una moda que podría suponerse pasajera, es una labor que alcanzó popularidad en los años 40 y que ha encontrado el modo de sobrevivir y adecuarse como amalgama perfecta a la cultura pop.

Tanto en Culiacán como al sur del estado, específicamente en la ciudad de Mazatlán, el negocio de la barbería ha crecido exponencialmente dejando en evidencia que nadie podría entender mejor el estilo masculino que un hombre. No importa lo que cueste, algunos han fusionado la labor del barbero con el estilismo y otros han equipado sus barberías con servicios de spa.

Sin embargo, la escena dominada por los más populares exponentes de la barbería en las ciudades importantes de Sinaloa, suele ser un poco celosa. Son pocos los que logran consagrarse como favoritos del gusto popular, ya sea por sus técnicas, sus propuestas para los cortes clásicos, o su trayectoria como pioneros de la nueva generación de barberos sinaloenses.

 


Como otros servicios y oficios que se vinieron poniendo de moda y ahora son solo conservados por quienes de verdad han encontrado vocación, tal es el caso de la fotografía. Pero con las nuevas tendencias que apuntan directamente a la nostalgia vintage y una combinación de estilos entre lo prolijo y desprolijo, la labor del barbero seguirá siendo concurrente por un buen rato.

En Culiacán y Mazatlán ya existen cursos y talleres en los que barberos más experimentados adiestran e inician a nuevas generaciones al arte de la barbería y aunque muchos toman estas clases como un pasatiempo, otros ya se perfilan como los siguientes empresarios del estilo en Sinaloa.

Alrededor de nuestro país, ciertos locales y figuras dentro del gremio del estilismo masculino se han convertido en referentes de la barbería, confirmando nuestras sospechas de que aunque todos quieren ser barberos, solo los mejores logran serlo.

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