Opinión

¿Complicidad en el asesinato de Javier Valdez Cárdenas?

¿Qué políticos sinaloenses de alto nivel podrían ser investigados por tener nexos con el narcotráfico? ¿Quién de ellos podría ser el autor intelectual del asesinato de Javier Valdez Cárdenas con la finalidad de que no saliera a la luz pública el periodismo de investigación que realizaba la víctima? El 15 de mayo de 2017, alrededor […]

¿Qué políticos sinaloenses de alto nivel podrían ser investigados por tener nexos con el narcotráfico? ¿Quién de ellos podría ser el autor intelectual del asesinato de Javier Valdez Cárdenas con la finalidad de que no saliera a la luz pública el periodismo de investigación que realizaba la víctima?

El 15 de mayo de 2017, alrededor de las 12 del día, quedará marcado en la historia de Sinaloa como un parteaguas con el cobarde asesinato del periodista y escritor Javier Valdez Cárdenas por parte de gatilleros a sueldo y la autoría intelectual de quien dio la orden para apagar la voz de los sin voz, a la vez que eliminar la pluma que nos daba cuenta del mundo cultural y sociopolítico del narcotráfico.

Al trágico hecho se suma, lo que ya ha sido calificado como “complicidad o ignorancia” (expresión del ciudadano Alonso Campos en el auditorio del Palacio de Gobierno donde el gremio periodístico reclamaba justicia al gobernador, justamente 24 horas después del lamentable crimen). El calificativo en mención también se corresponde con las dos líneas de investigación del fiscal general del estado, Juan José Ríos Estavillo, en el sentido de que el motivo pudo haber sido el robo de la unidad o bien el relacionado con la actividad profesional de la víctima.

La primera hipótesis es descartable toda vez que la ciudad de Culiacán ocupa los primeros lugares de robo de automóviles sobre todo en el centro de la ciudad, que aun cuando el despojo se da con arma de fuego en muy pocas ocasiones se mata al propietario de la unidad, mucho menos se le masacra con 12 balas para cometer el ilícito.

Grave es también cuando el mismo fiscal reconoce que en Culiacán solo funciona el 9% de cámaras que graban los ilícitos ocurridos en la capital sinaloense y que para realizar las periciales esperarían apoyarse en cámaras de vigilancia de empresas privadas. Así pues, de la lectura de esta hipótesis se desprende la posibilidad de que el señor fiscal pretenda desviar la atención del móvil siendo un cómplice indirecto de los autores materiales.

Respecto de la línea de que fue el narcotráfico debido a los reportajes de Javier Valdez Cárdenas, aun cuando el periódico Ríodoce publicó una entrevista del hoy occiso a un mensajero de Dámaso López, donde se menciona que el Licenciado no había mandado a disparar a los hijos de Joaquín  el Chapo Guzmán Loera y que era amigo de Ismael el Mayo Zambada, dicha línea no se corresponde cabalmente con la forma en que fue ejecutado Javier Valdez Cárdenas dado que según lo dicho fue sacrificado con una pistola 9 milímetros y otra arma al parecer una pistola semiautomática .38 Súper, donde, de la información disponible, la 9 milímetros es la preferida de los policías, mientras que los sicarios para estos trabajos es conocido que utilizan un arma AK-47 o “cuerno de chivo” y en esos casos manejan camionetas de modelos recientes, sin que se interesen por robar el carro de los masacrados.

Por su parte los capos sabían quién era Javier Valdez Cárdenas, su actividad profesional no afectaba sus intereses económicos. Javier desde hace tiempo formaba parte de ese paisaje de la narcocultura por ser un cronista de la misma y los medios de comunicación informan que las actividades principales del cártel de Sinaloa actualmente están orientadas en una disputa por asegurar el liderazgo. Por ello, en el mejor de los casos este supuesto no explica que haya sido la acción única y exclusiva por los barones de la droga, sino que claramente hay otras complicidades.

Así se hace necesario agregar una tercera hipótesis que pudiera explicar el hecho, ligado a la narcopolítica. Más cuando se ha comentado que el próximo libro de Javier Valdez Cárdenas trataría el tema de los vínculos entre políticos y la delincuencia organizada.

Para elaborar un supuesto habría que preguntarse: ¿quién se beneficia y quién pierde con el asesinato de Javier Valdez Cárdenas? Evidentemente su muerte a mansalva se sabía que cimbraría a la sociedad sinaloense y que también el reclamo de justicia sería dirigido al actual gobernador Quirino Ordaz Coppel, de ahí que valdría la pena que el fiscal Juan José Ríos Estavillo se preguntara: ¿qué políticos sinaloenses de alto nivel podrían ser investigados por tener nexos con el narcotráfico? ¿Quién de ellos podría ser el autor intelectual del asesinato de Javier Valdez Cárdenas con la finalidad de que no saliera a la luz pública el periodismo de investigación que realizaba la víctima? Estas interrogantes tienen implicaciones peligrosas por lo que difícilmente el señor fiscal se atrevería a salir de su zona de confort al investigar intereses de la clase política que a decir de la vox populi pudieran tener nexos con los capos.

Difícil tarea del gobernador Quirino Ordaz Coppel, con un problema de inseguridad pública —por el crecimiento incontrolable de la violencia en Sinaloa— que lo ha rebasado, que al sumarse su lentitud en ejercer acciones en contra de las irregularidades de la cuenta pública de Malova y sus funcionarios —detectadas por la Auditoría Superior del Estado—, hoy corre el riesgo de pagar prematuramente las consecuencias.

Mientras, la sociedad sinaloense reclama justicia por el asesinato de Javier Valdez Cárdenas y está dispuesta a luchar para que la sangre derramada de los periodistas caídos y de otros ciudadanos no quede impune. En estos momentos de dolor e indignación nos solidarizamos con lo que dijo su esposa: “Javier no merecía una muerte así (…) Se quitaba lo que tenía en la boca para dárselo a quien estaba a su lado”, y se agrega “tampoco los sinaloenses merecen un Gobierno que no gobierne”.

Este artículo es un pequeño tributo de agradecimiento a Javier Valdez Cárdenas, quien en la presentación de su libro Los morros del narco, el 17 de mayo de 2011, gentilmente me escribió una dedicatoria de su puño y letra: “Para José Lara: que sus investigaciones y docencia nos sigan iluminando a todos, tan valientemente”. Javier Valdez.

 

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