Justicia

“Al Gobierno federal le vale madre el tema de los periodistas”: Javier Valdez a la BBC

Este viernes la BBC de Londres publicó una entrevista que le fue realizada al periodista Javier Valdez un mes antes de que fuera asesinado en Culiacán, Sinaloa. En ella el comunicador y escritor sinaloense habla de muchos temas relacionados con el narcotráfico y la inseguridad, pero también destaca la situación vulnerable de quienes realizan periodismo […]

Este viernes la BBC de Londres publicó una entrevista que le fue realizada al periodista Javier Valdez un mes antes de que fuera asesinado en Culiacán, Sinaloa. En ella el comunicador y escritor sinaloense habla de muchos temas relacionados con el narcotráfico y la inseguridad, pero también destaca la situación vulnerable de quienes realizan periodismo en esta región del noroeste de México.

“La línea que no debes pasar se mueve. Se mueve. Tienes que andar con mucho cuidado, comentar con tus jefes”, fue una de las expresiones de Valdez Cárdenas, con lo que advertía la gran dificultad de reportear en la cuna del cártel de Sinaloa, considerado el más poderoso del mundo bajo el mando de Joaquín el Chapo Guzmán.

La entrevista, firmada por María Llamas Díaz, introduce el trabajo periodístico diciendo que Javier Valdez Cárdenas, quien fuera fundador del semanario Ríodoce y corresponsal de La Jornada, cubría el crimen organizado de cerca, trabajando para que no fueran olvidadas las historias que tenían que ser contadas.

El periodista narraba historias de desaparecidos, víctimas y viudas, pero también matones y pistoleros. “No me gusta que me digan experto en tema del narco”, aseguraba con humildad en esa entrevista.

 

¿Cuándo se volvió tan peligroso ser periodista en México?

—Yo creo que tiene mucho que ver con la fractura del cártel de Sinaloa, en 2008. El Gobierno es responsable de que una organización criminal se haya dividido y que ahora sean tres organizaciones criminales, cuando había una sola.

Ahora se habla de, no sé, 50 cárteles, cuando había tres o cuatro principales en el país. El Gobierno provocó esta división con esta guerra estúpida, provocó vacíos de poder, y eso colocó en situaciones de mayor riesgo a los periodistas.

Siempre hemos estado en riesgo, pero creo que ahora es mucho, mucho peor porque nos hemos convertido en un obstáculo ¿no? Al denunciar, y repito, la complicidad con la autoridad, el papel que tiene el narco en el desarrollo económico, o en las grandes inversiones, etcétera.

Pero si quieres ponerle fecha creo que tiene mucho que ver con 2008 y la fractura del cártel de Sinaloa, la organización más poderosa todavía que hay en el país.

 

¿Cómo afecta la violencia al trabajo periodístico?

—Ya no son solo los valores, es la sobrevivencia; que nosotros sobrevivamos a esto, que los periodistas no nos quedemos callados pero que contemos aunque sea una parte del infierno, pero para sobrevivir. Porque yo pienso que quedarte callado sería lo peor.

Yo siento que el narco sometió al Gobierno, sometió a los empresarios y está sometiendo a los periodistas. Quiere ese consenso cómplice, quiere ese silencio cómplice, no quiere que se les mencione, que se diga que están involucrados en tal negocio o que siguieron estas operaciones de lavado de dinero, etcétera. Si ya sometió a la autoridad, ¿por qué no va a someternos a nosotros?

 

¿Y cómo afecta la violencia a los periodistas personalmente?

—Yo creo que mucho, creo que es un saldo que nadie cuenta. Igual que el saldo que provoca la violencia o este ambiente de violencia en los niños y los jóvenes. No hay nadie que esté contando estas historias, ni los académicos, ni el Gobierno, nadie absolutamente.

La forma de vida que está generando el narco a toda la población es gravísima, de un miedo permanente, de amputarte la vida pública, la convivencia, etcétera. Te da miedo si se te empareja con una camioneta de lujo, porque andas en la calle, aunque tú no tengas nada que ver con el narco, ¿no? ¿Qué vida es esa?

Por ejemplo, en mi caso yo te puedo decir que padezco insomnio, yo voy a terapia, tomo antidepresivos, tomo pastillas para dormir… Pero los compañeros, hay muchos compañeros que no están atendiéndose, ¿no? Tú aunque te ponga triste una historia, la escribes, y te vuelve a poner triste. La lees y te vuelve a poner triste, es muy difícil.

Creo que nosotros estamos en la antesala del psiquiátrico o de terapia intensiva, o del panteón. Somos un hospital también, las redacciones lo son. Afecta mucho el ánimo, el estrés postraumático lo padecemos, tenemos problemas de depresión, de paranoia…

Pero tampoco se está atendiendo, yo no veo esfuerzos de las asociaciones o de los medios de comunicación para conseguir terapia para los periodistas. O que los periodistas tengan una charla con el terapeuta o psicólogo, para que sepan cómo enfrentar tanto cadáver. Afecta mucho, es un coctel molotov, porque estamos así como muy sensibles. Afecta a nuestros hijos, nuestras relaciones con nuestras parejas, es muy complicado.

 

¿Cuán común es la autocensura en México?

—En los 80, en los 90, en el periodo del priismo, la autocensura era parte de ese control político. Ahora no. La autocensura es una forma de sobrevivencia, de resistir. ¿Sabes qué es lo que permite que tú y yo estemos aquí platicando? Que yo haya quitado una parte de una historia hace meses, que tiene que ver con El Chapo.

¿Tú crees que yo lo voy a mencionar en la nota? Si nadie lo detiene, está ahí, en esa zona. Mandó matar a dos de sus familiares y corrió a sus hermanos y hermanas. Pues no, no lo puedo mencionar. Yo sé cómo se llama, sé cómo le dicen, pero esa autocensura me permitió darle seguimiento a la recaptura del Chapo, publicar algunas cosas importantes…

Pero no pude publicarlo, lo de esa persona, porque me hubieran matado.

Eso me permite estar aquí contigo. Entonces la autocensura, esa parte de la historia que no estamos publicando nos permite seguir escribiendo, pero no nos quedamos callados. La autocensura ahora es una vitamina al revés, para seguir peleando con las teclas, para seguir contando estas historias aunque tengamos que mocharles parte de la historia. Ahora es eso, es atrincherarse, autocensurarse ahora es resistir, pelear. Es parte de esta guerra, ¿no?

 

¿Y dentro de los medios, cuán frecuente es que alguien haga una llamada o que, desde adentro de la redacción, el jefe de redacción diga “eso no lo vamos a publicar”?

—Mira, es en diferentes niveles. Hay regiones en las que el narco manda, como en Tamaulipas, llaman por teléfono y dicen ‘esa nota no la publiquen’. Y cuelga el teléfono y llama otro narco de una organización enemiga de la primera que llamó y dice “publica la nota”. Y llama un tercer narco de otra organización criminal enemiga de las dos primeras que llamaron y dice “quiero que publiques esa nota y le des portada y con fotografía”.

Así pasa en algunas regiones. Aquí en Sinaloa todavía hasta hace muy poco… tú tenías que saber, que ubicar, que estar consciente de que una parte de esa historia no la puedes publicar, pero no porque alguien te está amenazando, porque hay un ambiente de amenaza, porque el cártel de Sinaloa lo controla todo.

Pero yo no necesitaba hace poco que el narco llamara y dijera “esto sí, esto no”. ¿Me entiendes? Por el ambiente. ¿Que qué parte de esa historia no voy a publicar? Pues no sé. Te lo va marcando la historia, la coyuntura.

Ahorita es muy peligroso hablar de fulano, por darte un ejemplo. Bueno no lo voy a mencionar ¿no? O voy a mencionar esta parte que ya es pública. Pero tú no sabes hasta dónde llegar, la línea que no debes pasar se mueve. Se mueve. Tienes que andar con mucho cuidado, comentar con tus jefes, si hay confianza mejor, comentar con gente de confianza: “Oye, ¿tú crees que si menciono esto me va a poner en peligro?”, discutir mucho sobre esto, revisar, revisar y revisar.

Y morderte un huevo, como decimos acá, si no vas a poder publicar parte de la historia o toda la historia. Pero ya hace poco empezaron a meterse más los narcos aquí en Sinaloa y ahora tienden a eso, a mandar gente o a llamarte para que no se publique tal o cual cosa.

Ahora es muy peligroso, por ejemplo, referirse a los hijos del Chapo, hablar de ellos. Pero no lo era hace meses. Entonces es una realidad que se mueve mucho, por eso te decía hace rato de las arenas movedizas. Se mueve mucho eso. ¿Cuándo va a terminar esto? Quién sabe.

Tú tienes que aprender a jugar esa realidad. Pero sí hay regiones en las que llaman ellos directamente. Y tienen mucho haciéndolo. En Veracruz el narco tiene espías en los periódicos. Están infiltrados en los medios. Y ese reportero dice “oye van a publicar una nota de tal cosa” y le dice al narco, y el narco llama y dice “dile que no lo publiquen”. Y no lo publican. ¿Cómo se enteran? Pues porque tienen la gente ahí dentro de las redacciones.

 

¿Cómo describiría la situación actual del Gobierno federal en relación con los medios de comunicación?

—Al gobierno federal le vale madre el tema de los periodistas, no le importa la libertad de expresión… No le interesa. Lo que te puedo decir ahora es que no hay condiciones para una vida digna en México, y si no hay estas condiciones, tampoco hay condiciones para ejercer el periodismo. Al Gobierno no le importa este aspecto, no le importa aplicar la ley. Por eso, creo que solo son dos casos en los que hay detenidos de cerca de un centenar de homicidios y desaparecidos, etcétera. Son como 250 periodistas que están pidiendo asilo político en Estados Unidos.

 

En México, donde la seguridad está bastante en cuestión en relación a los periodistas, ¿cómo se controla desde el periodismo a las autoridades en casos de corrupción o violencia?

—Yo creo que en ese aspecto también se perdió mucho terreno. Ahora, creo que hasta hace poco, a lo mejor un par de años se podía hablar de los malos manejos de la autoridad, del ámbito político, etcétera. Pero ahora, cada vez es más peligroso abordar el tema de la política, ya no solo el narco te pone en riesgo, incluso asuntos universitarios, de servicios públicos, de mal manejo de recursos… todo esto te está poniendo en riesgo.

Se trasladó el riesgo de la cobertura periodística a ámbitos estrictamente políticos por la penetración del narco, entonces no veo por ahí tampoco opciones para decir que se puede evitar o disminuir los riesgos, haciendo esto o aquello, no.

No hay manera de contrarrestar eso, uno a veces en periódicos como el que yo fundé aquí en Culiacán, discutimos las notas. Es una redacción viva, hay mucha confianza, hay notas que no encargamos a los periodistas jóvenes, que son nuevos, para que no se pongan en riesgo y en ocasiones, nosotros decimos: no vamos a publicar esto porque es peligroso.

Pero no hay fórmulas, ¿no? Cada historia te va dictando un tratamiento diferente. Lo que sí te puedo decir es que crece mucho este riesgo ahora que se tocan temas políticos, ya no solo es el narco. ¿Y por qué razón? Porque los narcos hicieron a estos políticos, yo sostengo que esta clase política es hija del narco, es intolerante.

Fue financiada por el narco, fue creada por el narco, tiene negocios con el narco, más que otra generación. No hablo solo de un partido político. Entonces, no tiene cultura de medios, no tiene cultura democrática… Y explota fácilmente, y recurre a lo que tienen a mano, que es el brazo armado del narco para responder a los periodistas críticos, ¿no?

Lamentablemente, eso ha aumentado, esa actitud. Porque antes el político iba con los narcos, los buscaba, el político antes le pedía dinero al narco y el narco lo financiaba. Ahora no. Ahora el narco busca al político, lo hace, lo promueve, lo alimenta, lo nutre, lo hace candidato. Cuando llega al Gobierno, dice quiero que pongas a tal, a tal y a tal en la Policía, en Tránsito, en Permisos, en Asuntos Legales, en Asuntos de Trámites, en Asuntos de actas de Nacimiento, de Propiedades, etcétera.

Pone a gente en los ámbitos que tienen los negocios. Entonces, ya es cuando nosotros hablamos de narco política, porque ya no es un político que acudió al narco, ¿no? Es un narco, que el narco promovió para que se hiciera político. Entonces ya son narco gobiernos, estos. En ese aspecto también, hay una grave amenaza.

 

PARA SABER:

Un mes antes de su muerte, Javier Valdez contribuyó con su testimonio a una investigación universitaria sobre la situación del periodismo en México, el tercer país del mundo con más periodistas asesinados: 106 desde 2000. Esta entrevista publicada por la BBC se realizó como parte de esa investigación.

 

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo