Opinión

AMLO en Culiacán | “Asesinar a Javier Valdez es un acto de cobardía, no de valentía”

  “Es distinto tener miedo a ser cobarde, tenemos que seguir adelante y decirles a los que ordenaron la ejecución de Javier, como han ordenado la ejecución de otros ciudadanos, eso no es una acto de valentía es un acto de cobardía, no se asesina así a nadie; ningún ser humano debe ser asesinado, tenemos […]

 

“Es distinto tener miedo a ser cobarde, tenemos que seguir adelante y decirles a los que ordenaron la ejecución de Javier, como han ordenado la ejecución de otros ciudadanos, eso no es una acto de valentía es un acto de cobardía, no se asesina así a nadie; ningún ser humano debe ser asesinado, tenemos que cuidar el principal de los derechos humanos que es el derecho a la vida”.

El sábado 3 de junio, a las 17 horas, se llevó a cabo una concentración estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), instalada en la avenida Obregón entre las calles Escobedo y el boulevard Madero en Culiacán, Sinaloa, con una asistencia bastante nutrida pero lejos de los actos masivos que se realizan en el sur del país. Sin embargo, en esa tarde calurosa en pleno corazón de la capital se dio una cordial bienvenida al político tabasqueño que es la esperanza de los mexicanos.

Llamó la atención un presídium heterogéneo desde ex dirigentes del PRI, tránsfugas del PRD, políticos del PT, regidores en funciones del PAS y del PAN, la ex candidata a la gubernatura de Sinaloa por el PES, incluidos connotados investigadores sinaloenses–todos ellos aun cuando son personalidades conocidas, no mueven gente que se traduzca en votos–, a diferencia de organizaciones religiosas, representantes de grupos indígenas, y dirigentes agrícolas que año con año están en lucha porque se les paguen los precios de garantía de sus cosechas.

No obstante, esa masa ecléctica no pudo ser integrada por liderazgos importantes de los ámbitos de la política o de la economía sinaloense; pero sí se cubrió la forma en la llamada firma del Acuerdo Político de Unidad.

Mientras arribaba el que habrá de ser, por tercera vez, candidato del partido de Movimiento de Regeneración Nacional a la presidencia de México, en el escenario se presentó la actuación de grupos juveniles –provenientes de la ciudad de Guamúchil, Sinaloa -que bailaron ritmos modernos, así como una joven que entonaba canciones vernáculas. También participó un grupo de bailarines de la cultura indígena.

Después de unas palabras de recepción por parte del dirigente estatal de MORENA, y la presentación de los firmantes del Acuerdo Político de Unidad, el actor principal fue AMLO ataviado con un traje indígena y el tradicional bastón de mando. Veía imperturbable a una multitud que a pesar de las carencias económicas y del clima de inseguridad se hizo presente.

Las miradas de los sinaloenses se concentraron en el hombre que pese al fraude electoral del 2006, y a la compra de votos del 2012, se mantiene persistente en la lucha por la democracia en México.

En el encuentro político, con una asistencia predominante de clase baja, media-baja y clase media alta, Andrés Manuel López Obrador, mencionó que de los 5 billones de pesos que se gasta anualmente en el presupuesto federal, la “mafia del poder” cuando menos se roba el 10% es decir se quedan con $ 500,000 millones de pesos, lo que calificó de corrupción aclarando que en su gobierno no habría tal y que con esa cantidad se pueden financiar becas de $2,400 mensuales para los jóvenes que quieran estudiar, y los que quieran trabajar recibirán un pago inicial de $ 3,600 mensuales en capacitación para el trabajo a fin de laborar en talleres o pequeñas empresas, en comercios o en el campo; abatiendo con ello el problema de los “ninis” en los jóvenes que no trabajan y tampoco estudian.

A continuación manifestó que en su gobierno Sinaloa sería no sólo el granero del país, sino que vendrá a ser la capital de la producción de alimentos como el maíz, el frijol y el arroz que se consuma en el país. Señaló que la educación y el trabajo son la mejor forma de garantizar la paz social, que no se seguirá con la estrategia absurda de combatir la violencia con la violencia o apagar el fuego con el fuego.

En el mensaje a los maestros de Sinaloa se comprometió a revisar la mal llamada reforma educativa; así como también se van a revisar las reformas fiscal, energética y laboral, y que es el pueblo el que manda y el que decide.

Se exigió también justicia para Javier Valdez, “es distinto tener miedo a ser cobarde, tenemos que seguir adelante y decirles a los que ordenaron la ejecución de Javier, como han ordenado la ejecución de otros ciudadanos, eso no es una acto de valentía es un acto de cobardía, no se asesina así a nadie; ningún ser humano debe ser asesinado, tenemos que cuidar el principal de los derechos humanos que es el derecho a la vida”.

Y agregó que “todos hay que estar denunciando estas atrocidades no podemos quedarnos callados no es un asunto de que a mí no me importa porque eso tiene que ver con los periodistas -no eso tiene que ver con todos- tenemos que unirnos todos para enfrentar la violencia irracional”.

Finalmente terminó diciendo que en su gobierno se va a gobernar con rectitud, integridad y honestidad, con educación y trabajo, atención para los jóvenes, y becas para el trabajo,…” becas sí, sicarios no ¡La patria es primero, viva el pueblo de Sinaloa, Viva México, Viva México, Viva México!

Durante el acto político los presentes asentían y manifestaban su desacuerdo con la corrupción gubernamental, pero lo que más malestar afloró fue el grave problema de inseguridad que se vive en Sinaloa; rostros cansados, que encontraron en el discurso de AMLO una nueva esperanza que les fue negada con los gobiernos del PAN y del PRI.

A escasos cinco meses del gobierno de Quirino Ordaz Coppel, como nunca se vive un sentimiento de tristeza de frente a un gobierno municipal, estatal y federal que no hacen nada, sobre todo una sociedad sinaloense decepcionada por la actitud frívola de Quirino que se muestra indiferente ante la sangre derramada de los caídos, víctimas de la violencia.

Concluido el evento, el líder de MORENA se tomó selfies con sus seguidores y al retirarse desde dentro de  su camioneta en marcha en actitud sonriente extendía el saludo de mano a los que hacían valla para despedirlo de Sinaloa, y… así se fue a seguir concientizando en una convocatoria por el cambio y la transformación de México con sus tres principios fundamentales –no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.

En la mente de algunos sinaloenses perduraba una auténtica esperanza por un mejor mañana, un sueño que “en el 2018 AMLO sea presidente”.

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