Ciudadanía

Marcha del orgullo gay | “Es mejor ser gay ahora que hace 50 años”

Este fin de semana la Ciudad de México se convirtió en un arcoíris viviente, en medio de los festejos de la marcha del orgullo gay 2017. Bajo el lema ‘Respeta mi familia, mi libertad, mi vida’ la comunidad LGBT tomó las principales calles de la ciudad más grande del país para celebrar su lucha y manifestarse […]

Este fin de semana la Ciudad de México se convirtió en un arcoíris viviente, en medio de los festejos de la marcha del orgullo gay 2017. Bajo el lema ‘Respeta mi familia, mi libertad, mi vida’ la comunidad LGBT tomó las principales calles de la ciudad más grande del país para celebrar su lucha y manifestarse por los derechos de esta minoría.

Entre claroscuros y con mucha convicción, miles de personas se reunieron en Reforma para emprender el recorrido que se tiñó de 7 colores y un mismo sentimiento de júbilo dibujado en cada uno de los rostros que emprendieron este viacrucis con fachada de carnaval.

Hubo de todo en la marcha, familias enteras, de todas formas, tamaños, colores, personajes alocados, cuerpos atléticos, reinas, princesas, cosplays, activistas, políticos, embajadores, niños, personas mayores, jóvenes, estudiantes, empleados, empresarios y hasta mascotas. Todos en el mismo camino, en la misma sintonía y con esa magia que distingue a la comunidad LGBT de convertir en fiesta incluso las situaciones más incómodas.

La historia del movimiento homosexual en México es vasta y solo hace falta ver este icónico suceso para comprender que el ímpetu de la marcha rebasa los estigmas que se tienen sobre la misma. No son plumas ni juegos sexuales, ni siquiera se trata de cuerpos perfectos o estereotipos encapsulados en tacones o atuendos diminutos, es el sentimiento de que aún se le puede ganar la carrera a la ignorancia y cambiar de manera lenta pero constante el perfil negativo que aún se tiene sobre la comunidad.

“Es mejor ser gay ahora que hace 50 años y probablemente la situación mejore en 50 años si la lucha sigue”, comentó Noé, que viajó desde Sinaloa hasta la Ciudad de México para vivir la experiencia del pride más grande del país. Con la expectativa de vivir por primera vez la leyenda que simboliza para el gremio este multitudinario evento de protesta y que se ha convertido en una fiesta, que intenta demostrar que se puede vivir la lucha con alegría.

En medio de la organización que siempre se da de manera meticulosa, esta edición quiso verse opacada por los enfrentamientos con un frente conservador que convocó a otra marcha y que agredió de manera violenta a un sector de protestantes que rápidamente hizo gala de organización para amedrentar el ataque de aquellos que excusaron la violencia en la defensa del matrimonio natural.

La furia de algunos no pudo hacer que las miles de coloridas banderas dejaran de ondear mientras convertían los rincones de la urbe en un escenario lleno de artistas, encendiendo la mirada de aquellos que fueron espectadores y que probablemente el próximo año se animen a participar en el movimiento a través de algún colectivo o por iniciativa propia.

La marcha del orgullo de la Ciudad de México es el modelo de la mayoría de los eventos similares que se dan al interior de la república y sin duda será un referente para la marcha que se celebrará el próximo 8 de julio y que por cuarta edición hará un esfuerzo por unir a las familias sinaloenses y plantear una idea de igualdad de derechos para la comunidad LGBT del estado.

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