Artes

Volvemos al negro | Amy Winehouse: talento en exceso

Han pasado seis años de la muerte de uno de los íconos de la cultura británica más emblemáticos y también una de las estrellas más brillantes del mundo de la música. Sin expectativas, con un talento demasiado grande como para pasar desapercibido y con una historia desgarradora que contó en cada una de sus piezas, […]

Han pasado seis años de la muerte de uno de los íconos de la cultura británica más emblemáticos y también una de las estrellas más brillantes del mundo de la música. Sin expectativas, con un talento demasiado grande como para pasar desapercibido y con una historia desgarradora que contó en cada una de sus piezas, Amy Winehouse sigue y seguirá siendo una fuente de inspiración, admiración e imitación para las nuevas revelaciones de la industria.

La intérprete de los que ahora son himnos como Rehab y Back to Black, partió del mundo físico el 23 de julio del 2011, dejando atónito a todo un gremio al que logró conquistar con tan solo 27 años de edad y dos materiales de estudio repletos de una voz inconfundible y esa sinceridad que en justa medida siempre termina catapultando al éxito a los talentos innatos.

Y es que Amy logró hacer de su figura y su peculiar estilo para vestir un inmortal recuerdo equiparable al que representan Frida Kahlo y Marilyn Monroe; su excéntrico peinado, acompañado siempre a un vestido que evoca a las pin up girls, el maquillaje característico, sus tatuajes más representativos y esa simplicidad desalineada que lograron consolidarla también como un referente en el mundo de la moda… un ídolo en todos los sentidos.

Pero Amy fue más que una imagen o un look. La tragedia y la decadencia de su desenlace, el amor enfermizo, la melancolía que gritaba al mundo a través de su personaje, en cada canción, sus últimas presentaciones nos hicieron comprender que su álbum Back To Black nos estaba contando una historia más oscura de la que parecía.

Así, la estrella que inspira a Adele y a otro puñado de promesas británicas se unió al club de los 27, al lado de Janis Joplin, Kurt Cobain, Jim Morrison y otras leyendas del rock que han alimentado la leyenda más oscura del género.

La fidelidad de Amy Winehouse a su esencia, misma que la volvió polémica y autentica hasta los huesos, creó la magia que hasta la fecha sigue rodeando al hito de su ascenso al éxito. La chica que cantaba en los bares y que llegó a convertirse en una sensación de las premiaciones a nivel mundial, la que enamoró a la crítica sin aires de grandeza o divismos sin sentido, el ser humano que se atrevió a mostrarnos sus heridas y su lado obscuro a través de su voz desenfadada y conmovedora, ha trascendido la muerte y hoy vive en el recuerdo y el legado que sus fans veneran a través de su discografía.

Volvemos al negro, pero siempre acompañados del mito y el talento de la última de las estrellas legítimas del mundo de la música, esas que brillan aún sin reflectores impuestos, de las que no necesitan más que su voz para cautivar multitudes y que veces derrochan el talento que tienen en exceso.

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