Culiacán

Historias de histeria | La foto especial

En la ciudad de Culiacán, los altos niveles de violencia han propiciado una grave descomposición social que se traduce en hechos que parecen sacados de relatos de terror, relatos que han trascendido la fantasía y se han convertido en el día a día de los habitantes de la urbe. En historias de histeria hacemos un recuento de […]

En la ciudad de Culiacán, los altos niveles de violencia han propiciado una grave descomposición social que se traduce en hechos que parecen sacados de relatos de terror, relatos que han trascendido la fantasía y se han convertido en el día a día de los habitantes de la urbe. En historias de histeria hacemos un recuento de aquellos sucesos que nos hablan de la necesidad de emprender acciones para devolver la paz y tranquilidad a todos los culichis.

Adán se dedica a la fotografía, aunque no es su principal fuente de ingresos, pasó de ser un hobbie a una actividad que le reditúa un poco de ganancias que utiliza para comprar suvenires o escaparse uno que otro fin a Mazatlán con su amigos. No es de los fotógrafos más famosos de la ciudad, pero su buen trato y la calidad de su trabajo han ido aumentando su número de clientes y recomendados.

Como no se dedica de lleno a la fotografía, tiene un par de aliados en su proyecto, sus amigos Alejandro y Mariel, un matrimonio joven a quienes conoce desde sus años de preparatoria y con quienes comparte el gusto por la fotografía. Adán los contactó para que le ayudaran con una sesión que tenía programada para el siguiente fin de semana con una joven embarazada.

Desde hace ya varios años, las sesiones de embarazo se popularizaron en Culiacán debido al gran número de artistas que lo hacen y ya saben, los culichis tienen estos aires de estrellato y el capital para gastar en algunos cuantos caprichos. Llegado el día, el equipo de fotógrafos se vio con Mimí, la joven embarazada, que ya tenía alrededor de ocho meses de gestación y  que a pesar de su prominente vientre llegó conduciendo un auto deportivo a una playa cercana a la ciudad donde tomarían la primera parte de las fotos al estilo marinero, ya que esa sería la temática del baby shower.

Posteriormente siguieron con un montón de locaciones y vestuarios, Mimí había elegido el paquete más caro de fotografía, al parecer quería tener la mayor cantidad posible de recuerdos de su tercer embarazo. Se hizo de noche y las fotos finalizarían en casa de Alejandro, ya que en su hogar tiene una habitación adecuada como estudio para tomar algunas fotos con luz artificial.

Ni el embarazo ni el hostil clima de verano parecían haber cansado a Mimí, que se encontraba desesperada por la ultima parte de la sesión. Llegando al departamento del matrimonio, Adán y Alejandro comenzaron a acomodar luces y pusieron a cargar un rato su equipo en lo que Mariel retocaba el maquillaje y cambiaba el peinado de la rubia protagonista del photoshoot.

Ataviada con un vestido sensual que para nada parecía de embarazada y sobre un fondo blanco, la joven comenzó a posar como si se tratara de un anuncio de alta costura, con expresiones muy sugerentes y posturas para nada maternales, un contraste totalmente distinto a lo que se vio en la otra parte de la sesión, era algo parecido a Kim Kardashian, pero más sinaloense.

Justo al final de la sesión los fotógrafos se quedaron sorprendidos por el cambio en la personalidad de la joven, pero bueno, el cliente manda. Fue entonces que la joven les dijo- Nada más quiero una última foto, una foto especial para mi marido… Los fotógrafos le dijeron que sí y ella se fue a la habitación donde se había cambiado sin decir nada, Adán y Alejandro pensaron que se trataba de algún desnudo, algo común en las sesiones de embarazo que habían hecho antes, pero la joven regresó casi de inmediato con el mismo vestido y una caja misteriosa, la puso en la mesa y de la caja, sacó otra caja y de esa caja algo parecido a un maletín de seguridad, lo abrió y entonces todos en la habitación se sorprendieron.

La joven de repente tenía en sus manos una pistola, negra, muy brillante y con algunos toques de plata, -Está bonita verdad, es la que usa mi marido, no sabe que se la agarré… Los fotógrafos se vieron entre sí, Mariel mejor se retiró de la escena, Alejandro fue el encargado de tomar la fotografía especial, ya que Adán se quedó casi inmóvil del susto.

Una vez conseguida la foto, la joven les agradeció de manera muy atenta y amable, con cierta picardía en la sonrisa y les dijo –Pero que queden bonitas eh, mientras jugueteaba y guardaba el arma. Después de eso pagó por completo el costo del paquete fotográfico y se fue, Alejandro tomó la situación con gracia, pero Adán seguía como ido, de verdad tenía mucho miedo de no complacer del todo a su nueva clienta…

¿Será que la constante exposición a hechos de violencia, narcotráfico, corrupción e impunidad y muchos otros más que ocurren constantemente en Culiacán y Sinaloa empiezan a afectar el correcto funcionamiento de la psiqué de los sinaloenses?

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