Opinión

Luz desde las sombras

“Entre las promesas incumplidas de la democracia… la más grave y tremenda y, por lo que parece, la más irremediable, es precisamente la de la transparencia del poder”. —Norberto Bobbio. Democracia y secreto.   Son varias las religiones que describen el principio de las cosas como una total oscuridad a partir de la cual se […]

“Entre las promesas incumplidas de la democracia…

la más grave y tremenda y, por lo que parece, la más

irremediable, es precisamente la de la transparencia

del poder”.

—Norberto Bobbio. Democracia y secreto.

 

Son varias las religiones que describen el principio de las cosas como una total oscuridad a partir de la cual se generó la luz. En la Teogonía de Hesíodo, una narración de los mitos griegos, la noche aparece primero y de ella nace el día. Pareciera que el ser humano descubrió desde muy temprano, sin conciencia de la rotación del planeta, que primero viene la penumbra y después la claridad.

Y este principio ha permeado en nuestra cultura. La tendencia del pensamiento occidental a ver las cosas a través de conceptos binarios y opuestos es difícil de resistir: bueno-malo; blanco-negro; viejo-joven; pobre-rico; ciencia-magia; luz-oscuridad; democracia-dictadura.

Muchos de estos binomios se usan con el trasfondo ideológico de la primera dicotomía. Ser joven es bueno, ser viejo es malo; la ciencia es buena, la magia es mala; Europa es buena, Medio Oriente es malo; el demócrata es bueno, el dictador es malo.

Claro que en realidad las cosas no son tan sencillas. La ciencia en sí misma no es buena ni mala, sin embargo, el uso que se le da es otra cosa. El pensamiento mágico da cabida a la imaginación. Juventud y vejez no son opuestos, forman parte del ciclo vital. Y por supuesto, la democracia no es la solución a todos los problemas de las naciones.

Nos entusiasma la idea de democracia, la democracia ideal, la democracia ateniense, por ejemplo. Se nos olvida que en Atenas las mujeres no tenían derecho a participar en la vida pública, o que en esos tiempos la economía no solo floreció gracias al comercio, sino también a los esclavos.

A pesar de que la estructura política de una democracia real se encuentra muy distante del ideal de Democracia, no dejamos de perseguirlo con afán. Tal vez se deba a que este sistema garantiza la participación de la sociedad en los asuntos públicos.

Pero la democracia no se alcanza solo con elecciones, además incluye entre otras características, el respeto a los derechos humanos, los principios de legalidad, transparencia y división de poderes, así como la existencia de una constitución. Incluso, en caso de contar con todo ello, pudiera darse el caso de estar ante una democracia solo de forma más no en cuanto al fondo.

La democracia no es monolítica. Se compone de diversos sectores cuyos intereses se pretende hacer avanzar frente a los adversarios. Incluso dentro de las democracias de apariencia existen fuerzas sociales que buscan afianzar la democracia de fondo.

En esta contienda, hay quien busca defender la oscuridad de las acciones gubernamentales invocando la prerrogativa de los secretos del poder como razón de Estado. Como si bajo la fachada de la democracia habitara la voluntad suprema de una persona o grupo de personas, preocupadas de mantener sus privilegios en la penumbra. En este ambiente la corrupción florece.

Frente a ellos debe existir quien exija transparencia, quien busque hacer valer el principio de publicidad de las acciones gubernamentales, quien acote los espacios que abonan a la corrupción, quien demande rendición de cuentas.

La democracia no es una estación a la que se arriba. La democracia es actividad. La transparencia no es un regalo, es lucha cotidiana. La corrupción no disminuye al reprobarla desde el sofá, se le combate con acciones legales. En México, el aparato formal de nuestra democracia puso las reglas para luchar contra la corrupción. En ellas se invita a la sociedad a participar.

Ya sé paisana, tienes desconfianza. Te preguntas: ¿cómo es posible creerle a un sistema que ha dado cabida a los Duarte y las casas blancas, donde los escándalos de todo el espectro político se suceden uno a otro? Seguro muchos piensan que es una estrategia más para fortalecer solo la apariencia de democracia.

Sinaloa está por iniciar la operación del aparato de lucha contra la corrupción. El Congreso del Estado dará el primer paso al definir la convocatoria para integrar, con ciudadanos, el Comité de Selección de los miembros, también ciudadanos, del sistema anticorrupción.

¿Sabes qué? Yo creo en esta oportunidad para cambiar. Llámame ingenuo paisano, pero nada se construye desde la desconfianza. La inacción y la apatía no mueven a luchar contra la corrupción. ¡Hay que entrarle! Si no participas la penumbra gana. No hay que hacerlo a ciegas, claro está, sino mirando con toda claridad.

Hay que creer, una vez más, que la luz puede surgir desde la oscuridad.

 

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