Opinión

El análisis de Óscar Fidel González Mendívil | Unidades Pre-Crimen

Con toda probabilidad has entendido el inconveniente legal básico a la metodología del pre-crimen. Detenemos personas que no han roto la ley… porque los atrapamos primero, antes de que puedan cometer un acto de violencia. Philip K. Dick, El informe de la minoría. La película Minority Report dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom […]

Con toda probabilidad has entendido el inconveniente legal básico a la

metodología del pre-crimen. Detenemos personas que no han roto

la ley… porque los atrapamos primero, antes de que puedan cometer

un acto de violencia.

Philip K. Dick, El informe de la minoría.

La película Minority Report dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Cruise, es un filme de ciencia ficción que se estrenó en 2002. Está basada en un cuento del escritor norteamericano Philip K. Dick, quien en 1956 imaginó un futuro donde la policía no tiene que esperar a que ocurra un ilícito para detener al criminal, pues cuenta con la tecnología para identificar al delincuente en potencia, a través de la Unidad Pre-Crimen.

Hoy esto es una realidad. La empresa Palantir, sí paisano como las esferas de cristal de El señor de los anillos, se dedica a observar lo que realizan determinadas personas para predecir lo que harán y prevenirlo. Esta tecnología se usa en casos de terrorismo, fraude corporativo o tráfico de menores. Entre los clientes se encuentran la CIA y el FBI.

Palantir es una compañía que no cotiza en la bolsa y no cuenta con oficinas corporativas, sino con “SCIF”, instalaciones para información confidencial compartimentada por sus siglas en inglés; es decir, un búnker con paredes impenetrables a las ondas de radio, señales de teléfono o internet.

El Departamento de Policía de Los Ángeles ha usado Palantir para hacer redadas y detener sospechosos de cometer un delito futuro. Para ello se emplean algoritmos que toman en cuenta variables como ubicación, día y hora de delitos cometidos, con los cuales se crean mapas de zonas conflictivas. Sin embargo, activistas señalan que la información sólo se ha usado para reforzar viejos prejuicios de raza o nivel socio-económico.

Esta no es la única herramienta disponible. La Fundación Laura y John Arnold, una organización filantrópica dedicada a fortalecer los sistemas de gobierno, ha creado PSA, siglas en inglés para evaluación de la seguridad pública. Este instrumento es empleado por los jueces para establecer factores de riesgo de las personas que enfrentan un proceso penal.

PSA evalúa los antecedentes criminales, edad, e incluso, estabilidad en el empleo y en la habitación de inmuebles; con el propósito de recomendar que el imputado enfrente su juicio en libertad, con o sin el pago de una fianza, o bien que lo haga sujeto a prisión preventiva. Dos condiciones que toma en cuenta es la probabilidad de que la persona evada la acción de la justicia o de que cometa un nuevo delito.

Los resultados han variado dependiendo del lugar donde se emplea. En Nueva Jersey, el número de personas en prisión preventiva ha disminuido un tercio desde enero en que inició la aplicación de la herramienta; pero en el condado de Lucas, Ohio, se ha incrementado. Incluso se cree que en Chicago los jueces han ignorado a PSA.

Y es que los jueces son los que tienen la última palabra, pues tienen dudas sobre la utilidad de este instrumento. En la propia Nueva Jersey, un hombre detenido por posesión ilegal de una pistola, tras ser evaluado, PSA recomendó que se le dejara en libertad. Días después asesinó a una persona de veintidós disparos.

Algunos especialistas sostienen que es muy pronto para saber a qué se deben las disparidades de resultados o los yerros de PSA. En todo caso, hay quien recomienda establecer lineamientos para que los jueces empleen con seguridad el instrumento.

En México, la ley exige a la autoridad una evaluación de riesgo del imputado para que se le conceda o niegue una medida como la libertad durante el proceso penal. No sería raro que ya se hubiese acercado alguien a vender estas herramientas predictivas al Consejo Nacional de Seguridad Pública.

Anticipar la conducta del ser humano es un sueño antiguo. Oráculos, pitonisas, horóscopos y cartas astrológicas lo han intentado por siglos. Hoy el desarrollo de las matemáticas y la tecnología permiten ingresar a los científicos a los terrenos de la adivinación.

Es curioso que Philip K. Dick lo hubiera anticipado, el problema no es el algoritmo predictivo sino su incongruencia con los principios básicos de nuestro derecho penal. ¿Cómo castigar a quien se presume inocente? ¿Cómo condenar a quien ni siquiera ha desplegado una conducta criminal?

Que no te quede duda paisana, vivimos ya en el mundo de Minority Report.

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