Ciudadania

Porque soy milenial | Yo le doy fuerza a México

El 19 de septiembre es ya una fecha que ha marcado la historia nacional y por partida doble. Al parecer la naturaleza agendó los dos sismos más devastadores que han estremecido a México para que el pueblo tenga solo un aniversario de tristeza por este tipo de escenas trágicas. Aunque las ganas de ayudar no tienen […]

El 19 de septiembre es ya una fecha que ha marcado la historia nacional y por partida doble. Al parecer la naturaleza agendó los dos sismos más devastadores que han estremecido a México para que el pueblo tenga solo un aniversario de tristeza por este tipo de escenas trágicas. Aunque las ganas de ayudar no tienen edad y los mexicanos en general han tomados las calles y las redes sociales para comenzar la reconstrucción de las zonas dañadas, la comunidad milenial se ha alzado como la fuerza más importante de este movimiento solidario, pese a todo.

El sismo sacudió la tierra, pero también la conciencia de los jóvenes mexicanos, no solo la de los capitalinos, sino de miles de milenials de todo el país que están ayudando con firme entereza a regresar la calma que se le arrebató de manera brusca a los aztecas. ¿Egocéntricos? ¿Superficiales? ¿Flojos? ¿Indiferentes? ¿Egoístas? El sismo parece haber derrumbado la idea de la juventud apática y consumista en exceso, para darle paso a los héroes que tanto se describen erróneamente en los discursos políticos como el “futuro de México”, cuando en realidad son el presente.

Las calles de la Ciudad de México repletas de brigadistas, de los cuales alrededor del 80% son jóvenes de entre 18 y 30 años, removiendo escombros a través de cadenas humanas, poniendo sus estudios profesiones a disposición de los damnificados de manera gratuita, repartiendo comida entre los voluntarios, atendiendo centros de acopio alrededor de la república, inventándose un sinfín de iniciativas para conseguir donativos en efectivo o en especie, con la firme idea de que ningún tipo de ayuda está de más. Demasiado bien para la generación que es señalada de “no saber trabajar en equipo”.

Las redes sociales pusieron en pausa las selfies sin sentido y los memes absurdos, Facebook, Twitter e incluso Instagram han girado en torno al rescate y el apoyo, al reclamo a las autoridades para que de verdad asumieran el rol de “servidores públicos”, desmintiendo noticias falsas, reconociendo a los héroes anónimos y alimentando la llama del orgullo mexicano. Este septiembre se ha podido sentir el orgullo nacional en su máximo esplendor, sin líderes oportunistas y con la voluntad de servir como estandarte del nuevo “ejército reconstructor” del sentido patriótico y la fraternidad mexicana.

 

LOS DIJO:

“Los jóvenes han tomado la Ciudad de México. Espero que ya no la suelten”.

—Fernando Balaunzarán. Filósofo, político y escritor mexicano.

 

Sería demasiado pretencioso asegurar el cambio efectivo de la conducta entre la generación más criticada por sus hábitos de consumo, pero este ha sido un impactante despertar del sentido humano de los jóvenes y su compromiso con la vida y el progreso… para que la próxima vez el país no necesite una desgracia para motivar la lucha por los cambios y ajustes que México tanto requiere.

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