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Pasajes de la historia | El abrazo que dio inicio a la independencia

Mucho se habla y se festeja sobre el inicio de la lucha por la independencia de México, sin embargo, gran parte de los connacionales parecen haber olvidado que fue el día de hoy cuando culminó el movimiento armado y comenzó la independencia. Después de más de diez años de lucha insurgente por alcanzar la independencia del país desde […]

Mucho se habla y se festeja sobre el inicio de la lucha por la independencia de México, sin embargo, gran parte de los connacionales parecen haber olvidado que fue el día de hoy cuando culminó el movimiento armado y comenzó la independencia.

Después de más de diez años de lucha insurgente por alcanzar la independencia del país desde 1810, grandes caudillos que encabezaron el movimiento (Hidalgo, López Rayón, Morelos, entre otros) fueron aprehendidos y fusilados por el Ejército Realista. En la última etapa de destacó Vicente Guerrero, quien mantenía los principios independentistas encendidos.

Un año antes, en 1820, la Constitución de Cádiz fue restablecida en España, lo que propició que algunos sectores de la sociedad novohispana (quienes se oponían a ella porque afectaba sus intereses) se levantaran en armas bajo el Plan de la Profesa.

El gobierno virreinal había enviado al coronel Agustín de Iturbide a combatir a Vicente Guerrero, en el sur del territorio novohispano, pero ante la imposibilidad de derrotarlo, y convencido de que no era necesario más derramamiento de sangre, para sostener un reinado trasatlántico en América, propuso conciliar a las fuerzas en pugna y declarar la independencia. Por lo que comenzaron a entablar contacto.

Después de un encuentro en Acatempan, Guerrero (y donde se dieron el legendario abrazo), ambos jefes se pusieron de acuerdo y se proclamó el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821, que prometía una independencia inmediata, un monarquismo a favor de Fernando VII y tres garantías: religión, unión e independencia, sobre las que se fundaba el nuevo país.

Aquí fue donde se formó el Ejército Trigarante, con fuerzas insurgentes de Guerrero y las tropas realistas de Iturbide, una fuerza armada que fue creciendo rápidamente, con las unidades realistas que dejaron las filas virreinales, para unirse a las trigarantes.

Meses más tarde, Iturbide sostuvo una reunión con don Juan O’Donojú, el último virrey de la Nueva España, con el que firmó el Tratado de Córdoba, Veracruz, el 24 de agosto de 1821, y que reconocía el fin del dominio de España sobre México y establecía, como forma de gobierno, la monarquía constitucional.

Y así el Ejército de las Tres Garantías (Trigarante) entró a la Ciudad de México el 27 de septiembre de ese año, en medio de los vítores y la algarabía popular, ya que se enarbolaban las principales divisas del pacto de independencia, lo cual significaba el fin de una larga guerra de insurgencia y la consumación de la independencia de México.

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